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22 de marzo de 2019

La precarización laboral rural en la Patagonia

Cómo la enfrentamos

Un relevamiento del (ex) Ministerio de Industria y Trabajo, que salió a la luz por un pedido de acceso a la información del periodista Sebastián Premici, de Cadena del Sur (11/3), arroja –en base a 838 inspecciones realizadas entre 2016 y 2018 en la región- que el 49% de los establecimientos fiscalizados presentaba irregularidades en materia laboral.

De 5146 trabajadores relevados, el 31% no se encontraba registrado, es decir que estaba en negro. Estos guarismos crecen en Río Negro y Neuquén, donde llegan al 45 y 46% de los casos respectivamente. A esto debe sumarse una masa aún mayor de establecimientos con déficits en el acceso al agua potable, condiciones de salubridad y vivienda digna para los obreros.

En definitiva, el informe es un botón de muestra de la brutal precarización laboral que imponen las patronales del campo.

 “Los altos niveles de irregularidad detectados en las inspecciones de Neuquén y Río Negro podrían explicarse por la contratación de mano de obra intensiva en la cosecha de fruta, a quienes se suele someter a condiciones infrahumanas”, explica el sitio (ídem).

Otro de los datos que sobresalen es el alto porcentaje de trabajo infantil: “según la encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes 2016-2017 (EANNA), realizada por el Indec y el Ministerio de Industria y Trabajo (noviembre 2018), en la región Patagónica hay 60.482 menores entre 5 y 15 años que viven en las zonas rurales. De ese total el 14,5 % realiza algún tipo de trabajo (…). Es decir, son 8.755 menores los que trabajan en el sector rural en la Patagonia” (ídem).

Patrones, gobierno y burocracia

Esta situación cuenta con la complicidad de las burocracias que se han apropiado de sindicatos como la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) y el Sindicato de Obreros y Empacadores de Fruta de Río Negro y Neuquén (Soefryn). Estas conducciones “hacen la vista gorda” ante la superexplotación que se vive en las chacras del Valle Medio de Río Negro y Neuquén, o en las estancias y campos de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.

El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), ente autárquico en la jurisdicción de la Secretaría de Trabajo, se encuentra bajo control de estas burocracias y de las cámaras patronales del campo.

En el caso particular de Río Negro, Uatre fue señalado nuevamente durante la última temporada por el abandono a su suerte de obreros golondrina y por el hacinamiento de estos, como en el caso de la ciudad de Lamarque, ciudad donde se desempeñaba el joven trabajador rural desaparecido, Daniel Solano.

Tanto Uatre como Soefryn fueron pilares de la reelección del 2015 del actual gobernador Alberto Weretilneck, y vuelven a jugar este papel por estos días, de cara a las elecciones del 7 de abril.

Por un paro activo

Los trabajadores de la fábrica de empaque La Reginense, en la ciudad rionegrina de Villa Regina, vienen de librar medidas de fuerza contra la liquidación de sus fuentes de trabajo. En el conflicto, el gobierno provincial, el municipal (del PJ-FPV) y el Soefryn cerraron filas con la patronal, imponiendo un acuerdo que sella los despidos.

La firma del acta por parte del Soefryn volvió a dar un ejemplo de la traición de la burocracia.

Frente al crecimiento de la precarización laboral, los despidos y los bajos salarios, luchemos por un paro activo de 36 horas y un congreso de bases del movimiento obrero.

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