27/07/2021

Alerta hídrica en las cuencas de los ríos Negro, Limay y Neuquén

En el capitalismo el agua es mercancía y se privatiza.

En el mes de junio, el Río Limay erogaba 900 metros cúbicos por segundo, un caudal que triplicaba lo habitual. De hecho estuvo a muy poco de inundar zonas ribereñas, poniéndolas en alerta. A un mes, Elías Sapag, representante de la AIC, planteó que se declare la emergencia hídrica, algo que acaba de ocurrir en las últimas horas.

Las represas situadas a lo largo del río Limay están 4,000 hectómetros por debajo de las existencias del año pasado, es decir, 4 millones de litros de agua menos. Esto ya anticipa un verano nuevamente con poco suministro para la población. La producción de electricidad indiscriminada, generando represas sin tener en cuenta las necesidades del consumo de la población, es consecuencia de la gestión capitalista que toma un recurso natural, el agua, como mercancía.

El pedido de declaración de emergencia hídrica planteado llega tarde y es sobre todo un intento de encubrir las políticas de los gobiernos provinciales de Río Negro y Neuquén y del gobierno nacional, que amparan a las privatizadas empresas generadoras de energía y la utilización del agua para producción de fracking y megaminería. El embuste es aun mayor cuando el representante de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas dice que “tenemos que ser prudentes y solidarios” y luego permite que se destinen millones de litros de agua para generación eléctrica, en momentos donde se desarrolla una sequía nunca antes vista.

El río Negro, por ejemplo, se halla con uno de los caudales más bajos de la historia, mientras se les niega dicho recurso a miles de familias trabajadoras a sus márgenes y a las comunidades en la línea sur. Gran parte de la comunidad rionegrina se encuentra organizada contra la megaminería y contra la creación de Portezuelo, una represa que intenta construirse sobre el río Colorado, en acuerdo con el gobierno nacional y los de La Pampa y Mendoza; procesos que se dan en mayor o menor medida en las provincias de La Pampa, Neuquén y Mendoza. De hecho, el río Colorado muestra también uno de los caudales más bajos en su historia.

La construcción de las represas en los ríos Limay y Neuquén fue parte de un plan de control de crecidas en primer lugar, y de riego de un millón de hectáreas y provisión de agua en segundo. La generación eléctrica, aunque aparece en un segundo orden, permitió su privatización, que dio origen a la estatal Hidronor.

La excusa del calentamiento global no corre para la situación del complejo de represas, dado que si se hubiera cumplido con los objetivos primaros establecidos, el acopio en los lagos artificiales alcanzaría para paliar la situación en época estival. De todos modos, no hay que descartarlo como un acelerador de la situación.

Otros elementos que contribuyen a la carencia de agua son sin lugar a dudas la producción del fracking y la megaminería. Millones de litros de agua mezcladas con arena y sustancias tóxicas se utilizan para producir la fractura hidráulica o para separar metales en el caso de la megaminería. Debemos sumar su contaminación a los ríos por el no tratamiento de los desechos, en el caso del fracking, y los vuelcos cloacales, que hacen un cóctel peligroso para la salud de la población.

Ahora debemos sumar el proyecto presentado para la parte del río Negro en la localidad de valle medio, Pomona. Se trata de la producción de «hidrógeno verde», que consiste en romper la molécula del agua para producir energía «limpia» y que se suma a la producción de hidrógeno azul, que se extrae del gas. Dijo el presidente Fernández sobre el tema en la Jornada del CES: “vamos a desarrollar los estudios, las propuestas, las opiniones y las iniciativas nacionales e internacionales para que en el próximo semestre nuestro país pueda presentar de modo consensuado una Estrategia Nacional de Hidrógeno 2030”. El evento contó con la participación de políticos, empresarios e investigadores.

El gobierno busca elaborar un régimen de promoción del hidrógeno, en forma conjunta con el sector privado y el sistema científico. Las empresas interesadas en el tema están nucleadas en el Consorcio H2AR, liderado por Y-Tec, que depende de YPF, y con la presencia de firmas como Cargill, Genneia, Loma Negra, Pampa Energía, Profertil, Scania, Siemens Energy, Tenaris, Schlumberger, Toyota, Trafigura, TGN y TGS. El punto más ambicioso de esa agenda es el llamado “hidrógeno verde”.

“La Unión Europea considera al hidrógeno verde como una prioridad y tiene el objetivo estratégico de instalar al menos 6 GW de electrolizadores de hidrógeno verde y producir hasta un millón de toneladas de aquí a 2024. Ello equivaldría a cerca del 1,4 por ciento del total de hidrógeno producido a nivel mundial en la actualidad, estimado en unas 70 millones de toneladas. En una segunda fase, la Unión Europea se propone instalar 40 GW de electrolizadores hasta 2030”, dice un reciente paper.

Los gobiernos son responsables y cómplices del desastre y desmanejo de un recurso cada vez más escaso y preciado. Es necesario que la AIC esté bajo control directo de la población por voto popular en conjunto con las organizaciones ambientalistas y asambleas por el agua. A su vez, es fundamental avanzar en la estatización de las represas y el sistema eléctrico nacional bajo control obrero. Estas medidas apuntan a rescatar el uso del agua para la vida en primer lugar y la generación eléctrica como subsidiaria de este fin principal.

 

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