17/04/2020

Algunas conclusiones del video-debate en la FAUBA sobre coronavirus y ambiente

El pasado 9 de abril llevó a cabo un debate virtual sobre la recomposición ambiental durante la cuarentena con un panel compuesto Gabriel Solano (legislador del PO- Frente de Izquierda), Gervasio Piñeiro (profesor de ecología y cambio global en la FAUBA), Cruz Ruax (comunicador y activista socio-ambiental) y Mauge Meizoso (consejera estudiantil por Abriendo Caminos).


En los tiempos que corren, con el coronavirus en primera plana en todo el mundo, varias agrupaciones ambientales empezaron a militar la idea de que la humanidad es la verdadera pandemia del planeta. Esta idea de que el quedarnos en nuestras casas está recomponiendo los ecosistemas nos aleja de formar parte del mundo en armonía con el ambiente, como si no perteneciéramos a él. 


Un Poco de lo debatido


En búsqueda de abrir el debate, desde la secretaría general del centro de estudiantes (CEABA) realizamos un panel virtual sobre el tema. Cruz nos aportó una crítica a la romantización de la cuarentena “[romantizamos] los ambientes que se van regenerando por el hecho de estar aislades […] Ahí creemos que cambiamos algo, que hubo una decisión para transformar algo que permitió esto. […] Nuestra actividad no bajó su impacto contaminante, no dejamos de depredar; lo que hicimos fue frenar la actividad […] no estamos contaminando menos porque cambiamos nuestro impacto, simplemente se detuvo”.


Desde un aporte más científico, Gervasio se apoya un poco en lo que dijo Cruz para señalar que “los problemas ambientales siguen ocurriendo y esto es simplemente un parate. Yo lo tomo como evidencia de que […] cuando paramos de consumir petróleo, sobre todo, las cuestiones de calidad de aire cambian. Y, cuando paramos de estar en todos los hábitats, mucha de la fauna sale y aparece en lugares donde antes no aparecían. No lo tomaría como más que nada que un experimento de ¿qué pasa si paramos el mundo un ratito?; todos lo decíamos y nunca era posible. Bueno, ahora el experimento está ocurriendo”.


La intervención de Solano dividióe el problema en dos: la influencia de la crisis ambiental en la propagación del coronavirus y, por otro lado, la sostenibilidad en el tiempo de esta recomposición ambiental. “Lo que está revelando esta especie de cuarentena mundial es que […] el capital no tiene capacidad, por sus propia dinámica, de estructurar una salida de la crisis ambiental que sea planificada”. Hoy en día, frenar una actividad económica contaminante significa perder miles de puestos de trabajo.


Desde Abriendo Caminos, Mauge coloca que esta supuesta recomposición “lo que muestra, es la insostenibilidad del sistema en el que vivimos: del sistema productivo, que desarrolla el capitalismo. Y que, bueno, finalmente, es algo que podemos cambiar y revertir” y nos presenta una conclusión: “los gobiernos capitalistas están demostrando su incapacidad frente a esto”.



Socialismo o Barbarie: ¿ciencia y educación para quién?


“Nuestra compañera Rosa de Luxemburgo dijo: socialismo o barbarie. Y, en cierto punto, nos encontramos muchas veces […] de cara a la barbarie, con un sistema que no puede darle salidas a las problemáticas como las que nos encontramos hoy.” señala Mauge. Para darle una salida a la crisis sanitaria y ambiental es necesaria una acción organizada, y en ese sentido hay que discutir el rol que tiene la ciencia. “Nosotros estamos en la facultad de agronomía […] donde nos formamos en lo que son los recursos naturales; producir alimentos para el mundo […] desde Abriendo Caminos estamos llevando adelante una campaña por la derogación de todos los convenios que unen a toda la facultad de agronomía con las empresas del agronegocio contaminante: las empresas que impulsan los desmontes, la privatización de las semillas, las fumigaciones a las comunidades rurales. Nosotros creemos que la ciencia tiene que servir para transformar la realidad y no ser cómplice de toda esta depredación ambiental”.


El gobierno nacional ya se declaró “pagador serial” de la deuda externa pero, ¿a qué precio? La campaña para las elecciones de Alberto Fernández fue muy clara en este sentido: la actividad económica que nos va a dar dólares, con una liquidez rápida, es Vaca Muerta, aunque es proyecto ahora se ve amenazado por la estrepitosa caída del precio internacional del petróleo. En un segundo plano encontramos el agronegocio y la megaminería, que son, por excelencia, las actividades económicas más dañinas para el ambiente. Los fondos que resten luego de destruir nuestro medio ambiente y las condiciones de vida de la población, incluso serán destinados a los bolsillos de los bonistas privados y del FMI.


Mientras el gobierno fija sus metas en los acreedores de la deuda, en las universidades se solventa la falta de presupuesto con convenios con el sector privado. En la FAUBA los convenios son con el agronegocio: la universidad pública recibe fondos y coloca los recursos (laboratorios, espacios de prácticas y cursadas, investigadores) al servicio de las empresas. Un gran condicionamiento para la ciencia y la educación.


Como peleamos por una universidad pública al servicio de las mayorías populares y los trabajadores, en defensa de la salud y el ambiente, y porque no queremos la injerencia en nuestra facultad de empresas que impulsan un modelo productivo dañino para llenar sus bolsillos; luchamos para que se deroguen todos los convenios que tiene la FAUBA con las empresas del agronegocio contaminante, como Bayer-Monsanto, BASF Argentina, Syngenta entre otras. Te invitamos a firmar nuestro petitorio “Fuera Monsanto y Todas las Empresas Contaminantes de la FAUBA”.




 

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