22/06/2020

El proyecto de Leonardo Grosso de agrotóxicos no impide el envenenamiento

¡Con 1.500 metros no alcanza!
Por Raúl Stevani Ingeniero Agrónomo

En esta última semana, el presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de la Cámara de Diputados, Leonardo Grosso (Frente de Todos), presentó una iniciativa para regular las aplicaciones de agroquímicos estableciendo una distancia de prohibición de aplicaciones de 1500 metros de zonas urbanas, viviendas permanentes, escuelas rurales, asentamientos humanos, plantas apícolas, producción e industrialización de productos animales; ríos, arroyos, lagunas, cursos, espejos, embalses, diques y pozos de agua. Asimismo también plantea la prohibición de aplicaciones aéreas, pasados dos años de su sanción, así como la aplicación, manipulación y almacenamiento de agroquímicos en áreas urbanas.


El proyecto tiene como antecedente uno presentado en 2019 por Solanas en el Senado Nacional, (Expte 1057-S-2019) que perdió estado parlamentario.


¿Por qué no alcanza con 1500 metros?


Si bien no existe abundante bibliografía sobre la deriva (desplazamiento de la aspersión fuera del blanco) de estos productos o sea el fenómeno del movimiento de plaguicidas en el aire, si existen numerosos estudios concentrado en el momento de la aplicación o sea la deriva primaria. Pero al estudiar los movimientos de plaguicidas en el aire a partir de considerar efectos climáticos (humedad relativa y la temperatura ambiente) y fisicoquímicos en tiempos posteriores a las aplicaciones, se llega a la conclusión o evidencia que las aplicaciones con plaguicidas son incontrolables, haciendo imposible la prevención de las contaminaciones sobre el ambiente y las poblaciones expuestas luego de las aspersiones. (No hay fumigación controlable. Generación de derivas de plaguicidas. Ing. Qco. Marcos Tomasoni. Red Universitaria de Ambiente y Salud /Red de Médicos de pueblos Fumigados. Noviembre 2013.)



Existen tres tipos de deriva, la primaria, aquella que se produce al momento de la pulverización; la deriva secundaria, la que se genera en las horas siguientes a la aplicación; y la deriva terciaria, la que puede producirse semanas, meses o años después de la aplicación.


Según datos de la bibliografía extranjera (Law, SE. 1983) en aplicaciones post-emergentes, solo el 25% del volumen total asperjado llega a las plantas. Esto está indicando que ¾ partes de la dosis total calculada se pierde por deriva. La Profesora Dra. (Msc.) Ing. Agr. Susana Hang (Fac. de Agronomía, UNC) en 2010, dice: “en el caso particular de los herbicidas está demostrado que la eficiencia de uso es inferior al 20%, vale decir que buena parte del producto no cumple la función específica aun cuando la aplicación se realice adecuadamente”, el resto de ese 20%, puede volatilizar (entre el 0-90%), ser absorbido por el suelo (1-10%), lixiviar (1-5%), o ser arrastrado por erosión (0-5%).


En función de los antecedentes existente, analizando las 3 derivas, la definición de una distancia mínima de las pulverizaciones a los centros poblados debe llevarnos a considerar distancias superiores a los 4800 metros, que es la distancia máxima que puede recorrer la gota más pequeña de una aplicación y a partir de la cual se puede tener cierto reaseguro que los efectos se expresarán mínimamente.


Otro aspecto que tiene mucha influencia sobre la aplicación o pulverización de agroquímicos es que estos siempre están acompañados de sustancias extremadamente tóxicas como son los coadyuvantes y surfactantes (reducen tensión superficial de la gota) utilizados para mejorar la eficiencia del producto.


Por lo tanto, está demostrado que 1500 metros no es una distancia segura para evitar la agresión a la salud en las poblaciones de localidades cercanas, donde se detectan con mucha mayor frecuencia enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad y nacimientos de hijos con malformaciones congénitas. Como muy bien se explica en los fundamentos del propio proyecto de Grosso.


La utilización de plaguicidas no deja de aumentar año a año, las estadísticas marcan una utilización de 340 millones de litros de venenos en un área habitada por algo más de 12 millones de personas.


Otros cuestionamientos pasan por la prohibición de aplicaciones aéreas recién a los dos años de sancionada la Ley. Por qué esperar ese tiempo con el método más contaminante por lejos? Además falta un artículo sobre el tratamiento de los envases con la lógica prohibición de su re utilización y la obligatoriedad de su lavado y posterior perforado.


La necesidad de que se re-clasifiquen los agrotóxicos considerando sus efectos agudos, de mediano y largo plazo en ensayos de laboratorio y en estudio en  humanos es una cuestión perentoria.


No puede continuarse con el sistema actual en donde las cámaras de productoras de estos plaguicidas y los productores conjuntamente con una oficina de Agroindustría dictaminan la peligrosidad o no de cada producto, lo que en la actual clasificación hace que el glifosato este considerado como Clase III (poco) peligroso cuando debería prohibírselo.



 

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