Ambiente

1/4/2022

Encuentro de “Biodiverciudades” con responsables de la depredación ambiental en Córdoba

Intendentes de ciudades con problemas ambientales firmaron un “compromiso ecológico”, una impostura.

Imagen extraída de la pagina de CAF

La perspectiva revolucionaria siempre consideró que, en determinadas etapas históricas, la clase dirigente se hacía eco de algún discurso hipócrita, en franca contradicción con la práctica efectiva. Es el caso del “Encuentro de Biodiverciudades”, que se realizó en la ciudad de Córdoba días atrás.

De esta manera, el intendente Martin Llaryora fue el anfitrión de un evento organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina, en Instituto Humboldt, y la municipalidad de Córdoba. De la convocatoria participaron 30 alcaldes que terminaron firmando un “compromiso ecológico”.

Presentes y ausentes en un encuentro hipócrita

Los presentes en el Encuentro fueron claves: Holcim (cementera), el CAF (Banco Latino americano de desarrollo, quien ha financiado gran parte de la Autovía de Montaña), El intendente Gabriel Álamo de Aluminé, Neuquén (Con grandes incendios este verano en su distrito, donde se cayó el helicóptero), El intendente de Rio Cuarto quien sostiene una planta de bioetanol en su ciudad y la Universidad Empresarial Siglo XXI. Al encuentro fueron intendentes, los que perpetúan diversos problemas ambientales en sus ciudades.

Entre los ausentes tenemos que nombrar: a la Universidad Nacional de Córdoba, a las poblaciones afectadas por los desastres ambientales y a todo el movimiento ambiental, que crece día a día en nuestra provincia: Los vecinos de Porta Hnos, las familias de barrio Ituzaigó, los vecinos de las sierras chicas, los vecinos en lucha contra el basural de Santa Ana, cerca de Taym.

Las presencias y ausencias marcan la contradicción. Presentes en el encuentro: empresas, universidades, funcionarios, garantes y promotores de los proyectos que depredan el ambiente del país. Ausentes: los sectores que defienden día a día el ambiente en sus respectivos centros de vida y las víctimas de las aberraciones ambientales de la provincia y el país.

Córdoba no es una “Biodiverciudad”

Córdoba va a contramano del ambiente: – Los gobiernos del PJ provincial tienen en su haber una de las mayores tasas de desmonte del mundo en los últimos años. El segundo anillo circunvalar, que se proyecta en conjunto con la provincia, afectará hacia el oeste de la ciudad una zona de bosque nativo. Los gobiernos de LLaryora y Schiaretti son los gobiernos del desmonte. Hace 10 años la empresa ‘’Porta Hnos.’’ tiene certificación B (amigable con el ambiente) (¡SIC!). Córdoba tiene una planta potabilizadora y unas cloacas colapsadas. El rio Suquía sigue siendo destino de múltiples desechos en su recorrido que, convertido en un caldo contaminante, desemboca en Mar Chiquita, un ecosistema de humedal de importancia ecológica, pero con proyecto de ley cajoneado.

La política de ‘’Economía Circular’’ de Llaryora, es básicamente un negociado de los dueños de las plantas de transferencia y los centros verdes. Las condiciones de trabajo de estas plantas son inhumanas e insalubres. La salud de trabajadores no es parte de la salud del ambiente.

El modelo productivo sigue siendo el mismo. El reciclaje no sirve para paliar el desastre ambiental de la producción capitalista de la provincia y la ciudad. No hay cambios en la producción, transporte y consumo. Se sostiene una “circularidad” de la depredación ambiental reciclando la cara de los responsables con este tipo de encuentros.

La “recuperación” de las plazas también es un negociado enorme. Blangino ha aportado la totalidad de los cerámicos que se han colocado en las plazas de la ciudad. Muchas de ellas no necesitaban ese mantenimiento. ¿Es la dilapidación de recursos sustentables? Con los paneles solares en las plazas no se avanza en la transición energética. El foco debe ponerse en la gran producción y el transporte, principales generadores de CO2 con la matriz hidrocarburífera.

Además, la declaración de barranquillas poco dice sobre el ambiente. Va dirigida principalmente a alinear a los estados americanos con el imperialismo yankee, con la ONU y la ‘’democracia liberal’’ instituciones que, más allá de sus declaraciones de deseos son, junto a las empresas, terratenientes y bancos, los responsables del cambio climático y la crisis ambiental actual.

Si capitalismo destruye el planeta destruyamos el capitalismo. Solo un cambio radical en todo el sistema, dirigido por un gobierno de trabajadores, de la mano de los movimientos ambientales, podrán revertir el desastre ambiental y cambiar la historia de la humanidad y el planeta. Ni Llaryora, ni el CAF, ni Holcim, ni la declaración de Branquilla harán a nuestra ciudad una ‘‘biodiverciudad’.