26/04/2021

Las promesas de la cumbre climática se desvanecen: Bolsonaro redujo un 30,8% el presupuesto ambiental

Un día después de prometer duplicarlo para 2030.

Jair Bolsonaro participó el jueves pasado de la Cumbre Climática organizada por Joe Biden. En su intervención, el mandatario brasilero se comprometió a duplicar el presupuesto para la aplicación del ambiente y acabar con la deforestación ilegal para 2030. El gobierno estadounidense aplaudió esos objetivos, considerándolo parte de un giro positivo de Brasil.

Pero un día después, Bolsonaro firmó el Presupuesto Federal 2021 que destina 2.075 millones de reales (378.90 millones de dólares) para el Ministerio de Medio Ambiente y sus agencias. Comparado con los 3.000 millones de reales de 2020, representa un ajuste nominal del 30,8% (Folha de Sao Paulo, 23/4).

El Ministerio de Economía explicó que no se trata de un recorte como tal, sino del veto de previsiones adoptadas en el Congreso respecto al presupuesto inicial propuesto por el Ejecutivo. Lo cual resulta más cómico, ya que este era de 2.040 millones de reales, con un 32% de recorte. Los vetos de Bolsonaro representan 240 millones de reales divididos de la siguiente manera:

No obstante, el secretario del Presupuesto Federal en el Ministerio de Economía, George Soares, aclaró que podrían realizarse correcciones al monto destinado a la cartera ambiental, intentando matizar la exposición del presidente ante estos recortes luego de su discurso en la Cumbre Climática.

El Amazonas es el principal pulmón verde del continente y en 2020 sufrió terribles incendios. Entre agosto de 2019 y julio de 2020, la deforestación en la Amazonía brasileña aumentó un 9,5 % frente al periodo anterior y alcanzó su mayor nivel desde 2008, según datos oficiales. En todo el año pasado, se registraron 103.161 focos de incendio en el bioma, frente a los 89.171 reportados en 2019, lo cual significa un incremento del 15,7% y la cifra más alta desde 2017.

Ricardo Salles, Ministro de Ambiente, le solicitó a los EE.UU. una contribución anual de 1.000 millones de dólares para defender la deforestación ilegal en la región. Sin embargo, a lo largo de toda su presidencia Bolsonaro incentivó la depredación ambiental en el país. El presidente, lejos de destinar más recursos a la protección de la selva amazónica, hoy reduce 6 millones de reales en programas de control de incendios forestales y el año pasado dio un guiño al capital financiero internacional que la deforesta.

Así, las promesas asumidas por los principales mandatarios del mundo se comienzan a desvanecer y la realidad supera los discursos que bregan por un “capitalismo verde”.

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