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8 de abril de 2019

Reflexiones sobre el “Viborazo” de 1971

El 15 de marzo pasado se cumplió un nuevo aniversario del Viborazo en la provincia de Córdoba. El hecho ocurrió el 15 de marzo de 1971. Muchos historiadores y referentes de izquierda caracterizan al Viborazo como el “Segundo Cordobazo” colocándolo en el mismo nivel –o superando- que la gesta obrera del 29 de mayo de 1969. Pero habría que preguntarse ¿Qué ocurrió en el Viborazo? ¿Le cabe el rótulo de “segundo Cordobazo”?

Crisis de régimen

A comienzo de 1971, medio gabinete, incluyendo al general Roberto Levingston, se encontraba en la cuerda floja fruto del impasse que atravesaba a la burguesía nacional para resolver la situación creada por el Cordobazo en 1969 y las huelgas de 1970 cuyo epicentro era la provincia de Córdoba. Justamente a fines de 1970, la burguesía nacional, en conjunto con un sector de las fuerzas armadas, comenzó a operar por un cambio de frente cuyo objetivo era la vuelta del propio Perón. La “Hora de los pueblos”, creada por el propio Perón, tenía como intención el desviar y “peronizar” el proceso revolucionario abierto con el Cordobazo y el desarrollo del clasismo cuya principal expresión será la recuperación de los sindicatos de Sitrac-Sitram. El conjunto de la CGT, incluyendo a la dirección regional de Córdoba no sólo va a apoyar esta política, sino que se van a colocar como sus verdaderos garantes en los lugares de trabajo, encorsetando al conjunto del movimiento obrero argentino, y aislando a los gremios clasistas. Esto se va a evidenciar en la tregua que van a acordar con el gobernador cordobés Bernardo Bas.  En un mismo sentido, el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA) bajo la órbita del Partico Comunista (PC) y que contaba con la presencia de Agustín Tosco pretendía colocar a la clase obrera como furgón de cola de una salida a partir de un frente popular con sectores “progresistas” de la burguesía nacional.

Sitrac-Sitram

El 14 de enero de 1971, los obreros de las plantas de Fiat van a romper con el cerco impuesto por la CGT Regional. Ante el despido de 7 activistas y miembros de la Comisión Directiva del Sitrac, los obreros deciden ocupar la fábrica logrando la adhesión de los operarios de varias empresas metalmecánicas y del sindicato de Luz y Fuerza a través de Agustín Tosco. La ocupación culmina al día siguiente con la reinstalación de todos los despedidos.

El triunfo de los operarios de Fiat va a abrir una serie de movilizaciones que van a ser llevadas a cabo principalmente por los empleados públicos y jubilados exigiendo aumento de salarios; los obreros mecánicos van a reclamar una serie de ítems como la declaración de insalubridad en secciones como Forja y la inclusión de los premios de producción al salario básico, etc. Con el objetivo de descomprimir y evitar una confluencia de los distintos reclamos obreros, la CGT va a decretar un paro para fines de enero, cuando comienzan las vacaciones la gran parte de los obreros industriales. No obstante, el paro significó la ruptura del “acuerdo social” entre la central obrera y el gobernador de Córdoba, acelerando su renuncia.

La CGT Córdoba y el Sitrac-Sitram          

La irrupción de los obreros de las plantas de Fiat abrió una crisis en la dirección regional de la CGT. Elpidio Torres renuncia a la conducción del Smata y el sector de las 62 organizaciones no logra reunificarse abriendo una suerte de acefalía en la dirección de la central obrera.

El triunfo de la ocupación de la planta de Fiat le había otorgado una importante autoridad a los sindicatos de Concord y Materfer. Su metodología de deliberación a partir de asambleas y su organización independiente con relación a la burocracia sindical peronista habían convertido al Sitrac-Sitram en un punto de referencia para el resto de los trabajadores. En un cuadro de acefalía en la dirección, en un plenario de gremio se decide la conformación de una “Comisión de Lucha” compuesta por los principales gremios en lucha en ese momento, como Luz y Fuerza, UTA, Smata y la UOM. Es decir, sería una Comisión de Lucha que representaría a la mayoría del movimiento obrero cordobés. Gregorio Flores, como representante del Sitrac-Sitram, lleva el mandato de negarse a participar de la comisión. Esta posición será más adelante justificada por el asesor de los sindicatos de Fiat, Alfredo Curutchet: “Y no integramos el Secretariado porque entendemos que en este momento con una relación burocrática de fuerzas desfavorable, perderíamos independencia política y crítica frente a enemigos de la clase que queremos desenmascarar suficientemente. Con otro secretariado, otra relación de fuerzas, otra profundización de la unidad y la lucha por las bases, podríamos integrar la dirección de la CGT manteniendo nuestras posturas combativas. O sea, vamos a integrar la CGT cuando la controlemos Como furgón de cola de “las 62”, los “independientes”, no”[1]. Esta posición dejaba en evidencia un planteo extremo y ultraizquierdista cuando la situación ameritaba todo lo contrario: la intervención en la central gremial para establecer un puente con el conjunto del movimiento obrero, por ejemplo a través de un congreso de delegados de base. En un mismo sentido le permitiría avanzar en un frente único con gremios, como el caso de Luz y Fuerza, y abrirse paso como la nueva dirección de la clase obrera cordobesa. La afirmación de Curutchet reflejaba las enormes contradicciones que operaban en la dirección del Sitrac-Sitram, que expresaban las diversas tendencias políticas que anidaban en su interior. Como afirmaba Política Obrera en ese momento: “el petardismo, sea en su variante foquista o en su variante ultraizquierdista, es la negación de las masas antiimperialistas bajo la hegemonía proletaria (…) el petardismo es la contrafigura de la burocracia: la ruptura de la unidad política y social de las masas”[2].  

El Viborazo

El nuevo gobernador de Córdoba, José Camilo Uriburu, pronuncia un discurso en la Fiesta Nacional del Trigo en la ciudad de Leones, a la que asiste el presidente Levingston. Allí Uriburu manifiesta: “Nadie ignora que la siniestra organización antiargentina que dirige a los que quieren dirigir la contrarrevolución, ha elegido a Córdoba (…) por definición se anida una venenosa serpiente cuya cabeza quizá Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo”[3].

En el marco de un país convulsionado, la CGT Regional Córdoba vota como plan de lucha la toma simbólica de los establecimientos de 10 a 14 horas. Detrás de esta acción se escondía una maniobra que pretendía que el conjunto de los trabajadores se quedaran en sus lugares de trabajo y que confluyeran en una sola movilización por el centro de Córdoba. Es decir que no ocurriese otro Cordobazo. Los representantes de los sindicatos de Fiat rechazan esta moción, sin denunciar aquella maniobra divisionista de la burocracia sindical, por una cuestión táctica en cuanto al carácter que debía tener una toma de establecimiento. No obstante deciden llamar a movilizar el 12 de marzo. A partir de asambleas, los operarios de Fiat se movilizan y cortan la ruta 9, siendo reprimidos por la policía. En la represión resulta muerto el obrero Cepeda y comienza un enfrentamiento con la formación de piquetes y barricadas que logra involucrar tanto a los obreros de Fiat como a los vecinos de los barrios aledaños expulsando a la policía. Esa movilización fue conocida como “Ferreyrazo”.

La CGT Córdoba llama a continuar el paro activo hasta el 15 de marzo. El Sindicato de Empleados Públicos (SEP), la UOM y el Smata, llaman a ocupar simbólicamente las reparticiones y establecimientos fabriles. Su objetivo era que los trabajadores no marchasen con la columna del Sitrac-Sitram. La misma postura va a asumir Agustín Tosco y va a llamar a ocupar el área operativa ubicada en Villa Revol.

Durante la movilización, las columnas encabezadas por los obreros del Sitrac-Sitram, Perkins superan las 7 mil personas, siendo las más numerosas. En la plaza Vélez Sarfield se congregaron alrededor de 12 mil personas, y a partir de ahí se dio comienzo a una guerra de consignas, algunos entonaban la marcha peronista o coreaban “Perón y Evita, la patria socialista”; otros cantaban “ni golpe ni elección, revolución” o “lucha lucha armada, viva el che Guevara”; los militantes del PC entonaban “el pueblo unido jamás será vencido”. Entre los oradores, el primero fue Canelles, del PC y enviado por Tosco, con el objeto de llamar “a la unidad y movilizarse en solidaridad con la ocupación en Villa Revol. Luego intervino Gregorio Flores por Sitrac: “Estamos por la destrucción del capitalismo. No podemos ocultar a los compañeros que el sistema que lo reemplazará es el socialismo. Dos tercios de la humanidad ya están en camino. No estamos con los golpes ni tampoco con las salidas que pretenden ofrecer a la clase obrera”, y se pregunta “¿a dónde están los dirigentes de la CGT?”[4]. Luego siguió Bagué del Smata afirmando que los dirigentes de la CGT “se encuentran ocupando los barrios” lo cual “debemos imitarlos, hay que ocupar Córdoba” y comienza una dispersión del grueso de la movilización a los barrios. Un sector se retira hacia Villa Revol, otro hacia barrio Güemes, etc. A partir de ahí la policía, a través de infiltrados comienza una serie de provocaciones como la rotura de negocios. La jornada del Viborazo culminó con destrozos y una metodología ajena a los métodos propios de la clase obrera como evidenció el Cordobazo o la recuperación de los sindicatos de la Fiat en su momento.

¿Está bien comparar el Viborazo con el Cordobazo?

El Cordobazo fue una huelga política de masas organizada principalmente por el activismo obrero como el de IKA-Renault, Perdriel y área metalúrgica de DINFIA pero en un frente único con los choferes y los trabajadores de EPEC (empresa eléctrica provincial). La principal consigna del 29 de mayo de 1969 fue la de “luche luche no deje de luchar por un gobierno obrero y popular” y no la vuelta de Perón.  Es decir, la clase obrera intervenía con un planteo político propio.

El Viborazo expresado por la contundencia del paro activo y la movilización es un signo elocuente de la derrota del intento del relevo militar para resolver la crisis abierta por el Cordobazo. Pero esa jornada del 15 de marzo no tuvo una consigna central  contra el gobierno militar y mucho menos una consigna de poder como llegó a manifestar el Cordobazo con el “gobierno obrero, obrero y popular”. El Viborazo reflejó varios problemas políticos de la etapa. El primero es que a diferencia del Cordobazo, nunca existió una política de frente único entre los sindicatos combativos. Este error luego lo reconocerán los principales dirigentes del Sitrac, como Gregorio Flores[5]. En este sentido, una estrategia de frente único, junto al congreso de delegados, forma parte de una política de transición a la hora de desplazar a la burocracia sindical en la dirección de la clase obrera. No obstante, a pesar de las limitaciones mencionadas el Sitrac-Sitram intentará proseguir con la necesidad de  construir una alternativa a través de la convocatoria al Congreso de agosto de 1971. En el Smata el conjunto de la izquierda realizará un giro de 180 grados y conformará la lista Marrón que recuperará el gremio en 1972.

El segundo problema es el intento de “peronización” del Cordobazo con el objeto de transformar el “luche por un gobierno obrero y popular” por “la vuelta de Perón”. Durante el Viborazo, va a tener su expresión con “La hora de los Pueblos” y luego a través del general Lanusse con el “Gran Acuerdo Nacional”. Se va a dar inicio a una operación política para colocar a la clase obrera detrás alguna variante de la burguesía. El conjunto de la izquierda va a llamar a ir detrás ya sea por la “vuelta de Perón” como Montoneros, Peronismo de Base y luego el PC como el intento de impulsar frentes de liberación nacional (FLN) con sectores del peronismo como fueron los casos del PRT y el PCR.

 ¿Cuál es la vigencia entonces?

Como tercer problema podemos decir que desde el Cordobazo al Viborazo queda pendiente la cuestión central: la construcción de una alternativa política de los trabajadores. El crecimiento del clasismo en los sindicatos y lugares de estudio en conjunto con las posiciones conquistadas por la izquierda revolucionaria constituyen los cimientos para que el próximo Cordobazo –que será nacional- pueda abrir el paso hacia un gobierno de los trabajadores. En esta tarea estamos abocados en el Partido Obrero y el Frente de Izquierda.  

 

[1] Entrevista a Alfredo Curutchet abogado y asesor de SITRAC-SITRAM Entrevista N°8 n/f en Schmucler Hector, Malecki Sebastían y Gordillo Monica (2009) El obrerismo de Pasado y Presente. Documentos para un dossier (no publicado) de Sitrac-Sitram en Ediciones al Margen, Buenos Aires. Pág 278.

[2] “¡Huelga nacional!” en Política Obrera N°85 15 de marzo de 1971

[3] La Nación, 8 de marzo de 1971.

[4] En “15 de marzo: un paso adelante en el camino al socialismo” Declaración de la Corriente “El Obrero”, marzo 1971.  

[5] Gregorio Flores “Sitrac-Sitram. Del Cordobazo al Clasismo” Córdoba, Ediciones Magenta, 1994.

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