fbnoscript
21 de mayo de 2019

Un balance histórico, una herramienta para la lucha

Salió “El Cordobazo y el Partido Obrero”, un material que recoge la naturaleza, la vigencia y las grandes conclusiones de esta huelga política de masas.

En ocasión de su 50° aniversario, el próximo 29 de mayo, salió en estos días “El Cordobazo y el Partido Obrero”, como parte de una campaña de charlas y actividades en curso, retomando la vigencia de esta gesta de la clase obrera argentina.

El material cuenta con textos inéditos de Néstor Pitrola y Julián Asiner, artículos y volantes escritos por Política Obrera (el nombre que identificó al PO y a su publicación hasta 1983) y secciones de notas publicadas en Prensa Obrera en sucesivos aniversarios. En las más de 70 páginas del folleto, el lector encontrará, fusionado a crónicas apasionadas del mayo del ’69; un análisis de los principales procesos que permiten comprender el levantamiento, desde el cuadro internacional a las huelgas del período; la polémica con otras corrientes políticas y un registro de la intervención viva de PO en el Cordobazo, con la participación y agitación de cuadros “proletarizados” en las fábricas cordobesas, así como en el movimiento estudiantil.

De su lectura se extraen valiosas conclusiones, que han sido opacadas por buena parte de la historiografía. Así, contra la repetida tesis de la “espontaneidad” del levantamiento, el lector podrá ver la experiencia de la lucha de clases bajo la dictadura de Onganía, un proceso que fue abriendo un rumbo que culminó en el Cordobazo. En este proceso intervino activamente Política Obrera, que venía siguiendo palmo a palmo la maduración del proletariado cordobés. Reproducimos la tapa en la que advertía la tendencia a la insurrección el 21 de mayo, señalando que “Córdoba indica el camino: derrocar a la dictadura, imponer un gobierno obrero y popular que expropie a los monopolios y llame a una Asamblea Constituyente”. Esta orientación sería ratificada en un llamamiento repartido por PO en Córdoba en la propia tarde del 29 de mayo.

La supuesta asociación del peronismo con el Cordobazo aparece fuertemente refutada, registrando que se trató, como señala Néstor Pitrola, de “una acción al margen, y hasta en oposición, a la burocracia sindical peronista” -que encaró el golpe del ’66 con una política de colaboración y bajo la orden de Perón de “desensillar hasta que aclare”- y el hecho de que –como señaló Política Obrera inmediatamente después de los hechos- “el 60% de las consignas de poder que se vivaron en las calles [durante el Cordobazo] se concentraron en ‘gobierno obrero y popular’; un 30% en ‘gobierno popular’; pero casi ninguna de ellas hizo referencia a Perón”.

A su vez, los textos dan cuenta de que la vuelta de Perón en el ’73 sería un intento de quebrar el ascenso obrero iniciado por el Cordobazo; registra el proceso de contención posterior y sus límites y da cuenta del retome de este alza obrera en la huelga general del ’75, frente a la cual la burguesía avanzará al golpe más sangriento de nuestra historia. Política Obrera señaló tempranamente, como se ve en su editorial de noviembre del ’69, que sobre la carencia de un programa y liderazgo revolucionarios del alza de mayo se montaban movimientos de “peronización”, y planteó para resolver esa carencia un programa de transición “que conduzca a las masas a comprender que la resolución victoriosa de sus luchas inmediatas exige la toma del poder político del proletariado”.

El dossier muestra cómo el análisis y la caracterización del Cordobazo marcaron polémicas políticas clave para el desarrollo de la izquierda argentina. En 1999, los artículos de Luis Oviedo destacaban que el Cordobazo no se había tratado de una excepcionalidad histórica, una tesis defendida entonces por Horacio Tarcus, en el cuadro de retroceso de la izquierda en la década del ‘90. Por el contrario, los mismos ‘90 fueron los años del Santiagueñazo y las grandes puebladas piqueteras, que culminaron en el Argentinazo del 2001.

Un hilo conductor de los artículos es que muestra la continuidad de 50 años de lucha de PO por desarrollar la potencialidad revolucionaria que tuvo el Cordobazo -y todos los grandes “azos” de la historia argentina. Esta lucha está indisolublemente ligada a la pelea por una nueva dirección en el movimiento obrero, para colocar a la clase obrera y sus organizaciones en la senda de la lucha por un gobierno de los trabajadores. El debate sobre el rol del nacionalismo tienen hoy una enorme actualidad, cuando el kirchnerismo propone revivir el “pacto social” de Perón-Gelbard que terminó en la triple A.

En efecto, este balance del Cordobazo se inserta en la lucha política planteada en el presente. En 2018, las dos CGT y la CTA cordobesas realizaron un acto por el aniversario del Cordobazo, asegurando que “quienes gestaron el Cordobazo planteaban, en definitiva, el fin de la dictadura y el regreso de la democracia en nuestra patria”. Los responsables de la entrega de los convenios y de los acuerdos salariales a la baja buscaban así ocultar la acción independiente y el planteo de poder obrero de la jornada, y embellecer la “democracia” del Rodrigazo y la Triple A que abrió camino a la dictadura. En el colmo de la farsa, la CGT nacional eligió nada más ni nada menos que este 29 de mayo, cuando se cumplen 50 años de una jornada que colocó en el acervo de la clase obrera el valor y significado de un “paro activo”, para un nuevo paro de contención de las luchas, sin movilización y enfocado en un relevo peronista del gobierno que continúe el ajuste.

En nuestra batalla por un paro activo que abra camino a la huelga general y al triunfo de todas las reivindicaciones populares, por una nueva dirección en los sindicatos, por la consolidación de una alternativa política de los trabajadores y por un gobierno obrero, late el Cordobazo: sus grandes conclusiones y sus tareas pendientes. Con esa comprensión ponemos estos escritos de ayer y de hoy a disposición de los trabajadores y la juventud.

Compartir

Comentarios