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6 de abril de 2020

Un nuevo aniversario de una gesta histórica: el Mendozazo

Este 4 de abril de 2020 se conmemoraron los 48 años de una de las mayores gestas insurreccionales en Mendoza.
Por Kimey Paz

El escenario histórico 

El Cordobazo en mayo de 1969 abrió un periodo revolucionario para la clase obrera en conjunto con la juventud. Enfrentó a la dictadura militar que surgió del golpe del 66 que colocó a Onganía al frente de la autodenominada ¨Revolución Argentina¨. La dictadura había impuesto un régimen represivo contra el movimiento popular con la complicidad de la burocracia peronista que saludó al nuevo gobierno militar y con la complacencia del propio Perón que en una muestra de apoyo al nuevo régimen llamó a “desensillar hasta que aclare”. 

Tras las derrotas de los primeros meses, la burocracia se llamó a retiro y la resistencia del movimiento obrero fue protagonizada por sobre todo por un joven activismo que se fue forjando en medio de luchas defensivas. 

Tanto el Cordobazo como los Rosariazos marcaron una nueva iniciativa de la clase obrera y de la juventud. Una inversión de la relación de fuerzas contra la dictadura. Tal fue así que, al año del Cordobazo, Onganía tuvo que renunciar a su cargo que pasó al dictador Levingston (70-71) que fue desplazado por el comandante en jefe de las fuerzas Lanusse (71-73) encargado de liderar una salida política que preservara el dominio de la clase capitalista en combinación con los partidos políticos tradicionales del Estado, incluido el peronismo.

¿Qué pasaba en Mendoza?

En el contexto histórico de los “azos” y las rebeliones de las masas obreras y populares en el país, en Mendoza después de la caída de Onganía, la dictadura había colocado como “gobernador” al histórico dirigente del Partido Demócrata Francisco Gabrielli. Este partido conservador fue un colaboracionista de todas las dictaduras militares, desde la Libertadora del 55 hasta la dictadura de Videla. Asumió en el 70 después que habían pasado por la provincia los militares Caballero y Blanco desde el 66 al 70.

El contexto social mendocino no difería de lo que pasaba en el resto del país en donde las libertades democráticas fueron cercenadas, convenios colectivos de trabajo anulados, bajos salarios para subsistir, aumentos salariales por decreto que eran una miseria. Todo eso fue generando el descontento popular que va a estallar con el Mendozazo.

El detonante va a ser un aumento desmesurado de las tarifas de luz, que subieron de golpe el 300%. Decíamos en Política Obrera 106 del 19 de abril de 1972 haciendo el balance del Mendozazo: “En el aumento de las tarifas eléctricas quedó resumido todo el cuadro de subordinación semicolonial del país, y de desquicio proimperialista de la dictadura. El alzamiento de Mendoza y las huelgas de San Juan y Córdoba, que amenazaron extenderse al 80 por ciento del país, fueron -por lo tanto- una insubordinación contra el régimen de colonización imperialista que sostiene el actual gobierno”. 

Pero también señalábamos el importante rol político de esta movilización obrera y popular: “Pero el Mendozazo fue también una insubordinación contra la tregua resuelta por Perón y la burocracia desde el momento que levantaron el Confederal y la prosecución del plan de lucha iniciado con el paro del 29 de febrero y 1° de marzo. No importa en este caso saber si los trabajadores ganaron la calle con la conciencia política de que enfrentaban la tregua otorgada por Perón al gobierno. Lo que importa es la oposición activa de las masas contra cualquier política de concordancia con la dictadura militar, oposición que limita en forma marcada la capacidad de maniobra acuerdista de Perón”.

El ascenso de masas hizo que obreros, estudiantes, docentes y sindicatos confluyeran en una marcha a casa de gobierno. El gobernador de facto mendocino prohibió las manifestaciones y en conjunto con la fuerza represiva mando a reprimir la movilización.

Los combates confluyeron en quema de coches, barricadas corridas sobre la policía, la cual cada vez más reprimían ferozmente a los y las manifestantes que radicalizaron su movilización. Lo que comenzó, con un “No Pague la Luz” se tornó a “tomar la casa de gobierno” y “Abajo la dictadura”. Esta movilización se desarrolló desde el 4 de abril hasta el 7 del mismo mes. El saldo fue de 3 muertos, la movilización derrotada por la represión sangrienta de la policía y la renuncia de Gabrielli junto con una dictadura debilitada tanto a nivel provincial y nacional.

Lecciones sobre una gesta histórica 

La movilización fue derrotada, pero la irrupción de las masas y el ascenso revolucionario de la clase obrera en el desarrollo histórico del 69 al 73 le asestó un golpe mortal a la dictadura de la “Revolución Argentina” que abrirá la apertura electoral del 73, que no logró desmovilizar ni derrotar a la clase obrera y va a dar paso a la dictadura militar más sangrienta, la del 76. La gesta del pueblo junto a la clase obrera mendocina marcó el camino, es más las bases de los trabajadores radicalizados en el 73 tuvieron las experiencias de la ocupación y el control obrero de la Empresa Provincial de Transporte Mendoza (EPTM) y la Dirección de Obras y Servicios Sanitarios (DOSS) que tuvo sus limitaciones por la falta de independencia política y su adaptación al Estado burgués. 

Un proceso que no cerraron la represión del Estado y el tiempo como así lo marca las recientes jornadas de lucha contra la mega minería contaminante (del pacto UCR-Peronismo) y reafirmando la ley del agua 7722. En estos momentos de aguda crisis capitalista mundial, que golpea con fuerza a nuestro país y provincia, dejan en evidencia la vigencia de los reclamos de las masas obreras y estudiantiles de aquella época, así como también las lecciones pasadas marcan un rumbo, ir hasta el final a través de un planteamiento político de los y las oprimidas de la toma del poder y por una salida de los trabajadores a la crisis, en el camino a un gobiernos de trabajadores y trabajadoras.
 

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