23/04/2021

A 105 años del alzamiento de Pascua en Irlanda

Ese lunes de Pascua, el 24 de abril de 1916, el Ejército Ciudadano Irlandés y los Voluntarios Irlandeses encabezaron un levantamiento que logró tomar la mayoría de los edificios públicos más emblemáticos de Dublín y proclamaron la constitución de la República de Irlanda. Resistieron durante 6 días contra una brutal represión del ejército británico que dejó la ciudad en ruinas. El 29 finalmente firmaron la rendición aunque habían sembrado las semillas de la lucha por la independencia del país.

Home Rule y guerra

En el año 1800 con la creación del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, esta última pierde su parlamento en Dublín, el cual pasa a funcionar en Westminster. En los próximos años una serie de revueltas (1798, 1803 y 1848) que reclamaban la ruptura con la monarquía inglesa y la liberación nacional de Irlanda fueron sofocadas por el ejército británico. Por otro lado se gestó un movimiento constitucional que pretendía recuperar la autonomía por medios legales, este proceso culminó en la aprobación del Home Rule en 1912: una ley que les permitía a los irlandeses votar sus propios gobernantes y tener cierta autonomía sobre su territorio.

El estallido de la Primera Guerra Mundial detuvo la aplicación del Home Rule, desatando el descontento en sectores que vieron alejarse nuevamente la posibilidad de independizarse. Al inicio de la guerra miles de irlandeses fueron al frente donde sufrieron, además de las penurias propias de la batalla, discriminación y maltrato por parte de los mandos del ejército británico. Frente a esta nueva situación la Hermandad Republicana Irlandesa, un grupo clandestino formado a mediados del siglo XIX comprometido con obtener la independencia mediante la acción directa, constituyó un Consejo Militar. A este consejo se sumaron los Voluntarios Irlandés – un grupo paramilitar independentista  pequeño burgués integrado por poetas, intelectuales y profesores- y el Ejército Ciudadano Irlandés (ECI). Este último era encabezado por James Connolly, socialista miembro del sindicato de transportistas, y fue creado para enfrentar la represión que sufrieron los obreros del tranvía de Dublín en la huelga general que iniciaron en 1913. Ya desde 1915 el Consejo Sindical de Dublín, que Connolly integraba, animaba a los trabajadores a alistarse en el ECI contra las presiones patronales de alistarse en el ejército británico.

El alzamiento

El lunes 24 de Abril, luego del domingo de Pascua, el ejército Ciudadano Irlandés y los Voluntarios movilizaron cerca de 2.000 personas y tomaron posesión de los edificios públicos más emblemáticos de la ciudad de Dublin, entre ellos, el ayuntamiento y la oficina de correos donde se instaló el mando militar de la rebelión. Allí mismo se instauró el gobierno provisional de la República de Irlanda, encabezado por el voluntario Patrick Pearse. En la proclama leída en las puertas del correo se anunciaba la liberación de Irlanda, “la alianza de todos los irlandeses e irlandesas” (como un avance en los derechos de las mujeres irlandesas, que bajo ley británica no podían votar) y “libertad religiosa y civil, e igualdad de derechos y oportunidades a todos sus ciudadanos”. El gobierno provisional perduraría hasta que se establezca “un Gobierno Nacional permanente, representativo de todo el pueblo de Irlanda y elegido por sufragio de todos los hombres y mujeres”.

Cabe destacar el rol protagónico de las mujeres en la revuelta. No se limitaron a las tareas auxiliares (cocina y enfermería) que se les asignaron inicialmente sino que participaron de la distribución y contrabando de armas, mensajería, crearon grupos para practicar y entrenar disparo y, más allá de la resistencia de algunos sectores, en cada guarnición (de alrededor de 120 personas cada una) había al menos 35 mujeres.

A pesar de haber desplegado barricadas por todo el centro de Dublín resistiendo los embates del ejército británico, la revuelta no logró sumar a las masas obreras de la ciudad ni tampoco extenderse territorialmente por la isla. La cúpula de la rebelión tampoco se plantea la convocatoria a una huelga general que haga fuerza contra el avance de los ingleses. El 29 de Abril y luego de que las fuerzas británicas demolieran media ciudad se firmó la rendición.

Un nuevo rumbo para Irlanda

Luego del aplastamiento de la revuelta el ejército británico desplegó fuertes medidas de represión. Fueron arrestados alrededor de 3.500 personas y ejecutados 14 de los principales dirigentes, Connolly entre ellos. Estas medidas comenzaron a suscitar una simpatía hacia el movimiento que previamente no existía, ya que de alguna manera revelaba al conjunto de la población el trato colonial con el que Inglaterra se manejaba en el país.

El Partido Laborista inglés, integrante en ese momento del gabinete de guerra, no hizo nada para detener los fusilamientos ni las detenciones masivas. En septiembre de 1916 llegó a condenar la rebelión irlandesa. De la misma manera Karl Radek (dirigente bolchevique) desdeño el alzamiento tildándolo de putsch -una acción aislada de un grupo de conspiradores-. En respuesta a estas posiciones Lenin plantearía que el alzamiento “se expresó a sí mismo en la lucha en las calles, dirigida por una sección de la pequeñoburguesía urbana y una sección de la clase obrera luego de un extendido período de agitación masiva, protestas, supresión de la prensa, etc. Quien llame a tal alzamiento un ‘putsch’ es o bien un acérrimo reaccionario, o un doctrinario desesperadamente incapaz de imaginar una revolución social como una cosa viviente”.

Lo cierto es que Connolly, que fue uno de los dirigentes más destacados y lúcidos del socialismo en Irlanda, consideraba que la lucha por la independencia de Irlanda estaba íntimamente vinculada con la lucha por la emancipación de los trabajadores en el país: “Si mañana se marchara el ejército inglés y se izara la bandera verde (irlandesa) sobre el castillo de Dublín, sin que se establezca la República socialista, nuestros esfuerzos habrán sido en vano. Inglaterra aún nos gobernará por medio de sus capitalistas, sus propietarios, sus financistas, a través de la matriz de instituciones comerciales e individualistas que ha plantado en este país…”

A partir del alzamiento de Pascua y sus consecuencias, la causa por la emancipación de Irlanda fue ganando adeptos. En 1918 el partido que levantó la herencia de los hechos de pascua -Sinn Fein- ganó las elecciones en todo el territorio y en 1919 se fundó el IRA (Irish Republican Army) que intentaría echar a las autoridades inglesas del país. Este conflicto derivó en la guerra por la independencia que culminaría con la firma del tratado Anlgo-Irlandés creando el estado de Irlanda y dejando 6 provincias (Irlanda del norte) que continúan perteneciendo al Reino Unido.

Hoy la lucha por la emancipación del pueblo Irlandés, con la chispa iniciada por la revuelta de Pascua, sigue planteada contra la burguesía Irlandesa, la corona británica y la Unión europea y por la conformación de la Unión de Repúblicas Socialistas de Europa.

 

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