21/12/2021

El gremio telefónico protagonizó importantes luchas en las vísperas del Argentinazo

En Telefónica y Telecom.

La rebelión popular que enfrentó y derrotó al gobierno ajustador de De la Rúa-Cavallo tuvo a las/os trabajadoras/es telefónicas/os como protagonistas en los meses y semanas previas al 19 y 20 de diciembre de 2001, con importantes luchas contra las poderosas privatizadoras de Telefónica y Telecom, que se beneficiaron durante toda la década menemista y los sucesivos gobiernos mediante la fuga de capitales, tarifas dolarizadas y una brutal precarización laboral que llevaron al vaciamiento y la quiebra del país.

Telefónica y Telecom: echan nafta al fuego

Telecom comenzó a anunciar a mediados de 2001 una “reestructuración productiva” para rebajar los salarios el 10% o imponer cesantías masivas. Mientras realizaba una fuga permanente de capitales, y en sus balances figuraban altísimos “gastos en gerenciamiento” y cuentas “reservadas” que ocultaban sus extraordinarias ganancias.

Ante la negativa a aceptar la rebaja salarial por parte del gremio Foetra, Telecom procedió a cesantear a 413 trabajadores efectivos. Lo que dio inicio a un plan de lucha que empezó con una toma del Edificio Costanera e incluyó una gran movilización al Edificio de Telecom en Puerto Madero, la ocupación de edificios de accionistas de Telecom, como Olivetti, y la ocupación de la Bolsa de Comercio, paralizando la misma durante varias horas.

En el país ya se vivía un clima de enormes movilizaciones populares contra el ajuste que golpeaba a los trabajadores ocupados, desocupados y jubilados. La lucha en Telecom se fue extendiendo y logró la reincorporación de los cesantes, pero con un acta que la conducción del sindicato terminó firmando, luego del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde aceptaba una rebaja salarial a cambio de una rebaja horaria y la firma de un CCT de Telecom (a la baja) para los sectores de ventas entre otros puntos que fueron aprobados en una asamblea general de Foetra realizada el 4 de enero de 2002, con el rechazo de la Naranja, que propusimos continuar la lucha para derrotar este chantaje con la extraordinaria movilización realizada, el ascenso de la rebelión popular y el retroceso de las privatizadas, por su saqueo y vaciamiento de los recursos económicos del país.

En Telefónica se produjo otra extraordinaria lucha contra la precarización laboral más brutal: las “pasantías educativas” que con el cuento de la “formación profesional” permitían contratar estudiantes universitarios que eran explotados sin convenio, cargas sociales, ni indemnización.

Telefónica y Telecom tenían cientos de trabajadores contratados por agencias “eventuales”, donde se habían elegido delegados recientemente y cientos de trabajadores en negro por medio de las “pasantías”, realizando tareas de atención telefónica de los servicios 110, 000, 19, 112, 114 y Calling Card, e incluso en algunas áreas técnicas. No todos los sectores del sindicato defendían a los pasantes y la lucha por el pase a planta y convenio. Sobre todo, con la excusa de los despedidos en Telecom planteaban que no se podía enfrentar a las dos empresas.

Telefónica aprovechó el fin de año para despedir mediante el vencimiento de pasantías donde se cumplía el máximo de cuatro años permitido legalmente. Pero los pasantes en ese tiempo se habían organizado y el día que vencían los primeros contratos votaron en una Asamblea el paro y la toma de los edificios CIBA y Cuyo, dónde funcionaba la operadora internacional (000) y la operadora nacional (19), respectivamente, para defender su continuidad laboral y su correcta registración como trabajadores.

La toma había sido preparada y por eso estuvimos en el edificio Cuyo algunos delegados de Foetra contratados de otros edificios donde aún no vencían las pasantías, pudiendo organizar rápidamente el apoyo y la solidaridad con delegados y trabajadores telefónicos, bancando la toma desde adentro y afuera, con delegaciones sindicales combativas, el Polo Obrero, la juventud estudiantil explotada, que incluyó el apoyo de la Fuba recientemente recuperada y el movimiento desocupado y piquetero que venía con un plan de lucha en ascenso.

El domingo 9/12 se realizó un acto solidario en la puerta del edificio Cuyo, ocupado por los pasantes, y luego se marchó al edificio CIBA. Asistieron los miembros de comisión directiva de Foetra por la Naranja y cerró el acto Néstor Pitrola del Polo Obrero. Al día siguiente, los dirigentes de la Asamblea Piquetera Nacional, que incluía en ese momento a la FTV-CTA, CCC y el Polo Obrero, realizaron frente a la ocupación del edificio Cuyo una conferencia de prensa donde participaron miles de piqueteros de diferentes organizaciones.

La ocupación se mantuvo firme durante 100 horas consecutivas durmiendo dentro de los edificios y terminó con un triunfo que obligó a Telefónica a sentarse a negociar con los pasantes (que supuestamente no eran trabajadores) y firmar un acta con Foetra que incluyó la prórroga por un año de las pasantías de 116 compañeros/as a partir de su vencimiento, y la inmediata efectivización de los siete pasantes despedidos, de una compañera embarazada y de los que cumplieran los cuatro años de trabajo durante el siguiente año. Además, la empresa se comprometió a discutir con Foetra la equiparación de las condiciones laborales de los pasantes en los términos del convenio laboral, sellando la unidad de pasantes, contratados y efectivos contra la amenaza patronal de que si no echaban pasantes o contratados, echaban efectivos.

Los pasantes se retiran de la toma para festejar el triunfo obtenido.

Ambos luchas, en Telecom y Telefónica, en defensa de la estabilidad laboral, el salario y la toma triunfante de los pasantes, con un importante papel del clasismo, empalmó este ascenso del gremio con un ascenso más general del movimiento obrero ocupado y desocupado, que el 19 y 20 de diciembre echó a De la Rúa-Cavallo. El Argentinazo dio inicio a todo un periodo de enormes movilizaciones, ocupaciones, asambleas generales y triunfos que llevó al pase a convenio y la efectivización de más de 2.200 pasantes y contratados de Telefónica y Telecom; a las recategorizaciones de los contratados; rompió el congelamiento salarial; recuperó la jornada laboral de siete horas y logró recomponer el salario con planes de lucha y paritarias aprobadas en plenarios de delegados con mandato y verdaderas asamblea generales multitudinarias, que permitieron recuperar conquistas y tener realmente uno de los mejores salarios del movimiento obrero.

Ese periodo estuvo precedido por otras luchas y un empuje de las bases y el activismo del gremio, donde se abrió camino una política independiente de las empresas y el gobierno. Esa historia comenzó a cambiar cuando la directiva Azul y Blanca terminó siendo cooptada por el gobierno kirchnerista que defendió la continuidad de las privatizaciones y trato de cerrar el ciclo abierto por el Argentinazo.

A 20 años del 19 y 20 de diciembre del 2001, muchas de las reivindicaciones planteadas en ese momento, contra la precarización laboral, por la defensa del salario, el convenio y la democracia sindical, al igual que la consigna “Que se vayan todos”, siguen vigentes y están unidas, como en el 2001, a una lucha política y sindical por esas reivindicaciones y contra un nuevo pacto con el FMI y los saqueadores.

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