21/06/2021

El negacionismo de Alberto Fernández y el Winoy Tripantu (vuelta del año) Mapuche

La continuidad del Estado opresor y colonialista, desde Roca a Fernández.

El Wiñoy Tripantu Mapuche (vuelta del año), como el inicio de un nuevo ciclo, ocurre para el hemisferio sur entre los días 19 y 24 de junio, es la noche más larga y coincide con el solsticio de invierno. A partir de esta fecha todo el ciclo se renueva y el día comienza a aumentar las horas de luz. Esta ceremonia se comenzó a rescatar a partir de los años 80, cuando el sincretismo de la Iglesia Católica la confundía intencionalmente con su celebración de “San Juan”. Para el pueblo nación Mapuche-Tehuelche, que actualmente continúa habitando el territorio ancestral, es un acto político de resistencia contra la expulsión capitalista de sus tierras, y que con cada renovación de ciclo multiplica sus fuegos ceremoniales a lo largo y ancho del territorio que habita.

“Los pueblos originarios, a través de la interpretación del movimiento del sol, la luna, las estrellas, la noche, denominan a esos cambios de diferentes formas y en sus propias lenguas: Inti Raymi (quechua), Willkakuti (aimara). Para el pueblo Mapuche es We Tripantu (nueva salida del sol) Wiñoy Tripantu (vuelta del año) o Witran Tripantu (cambio de año)”. “Es un momento de celebración, de encuentro de familiares y comunidades, y de renovación del ser. Se comparten alimentos mientras circula la palabra alrededor del fuego, a través de nutram (relatos históricos), epew (narraciones), ngulam (consejos). También se agradece, por todo lo recibido y por lo que vamos a recibir” (Cuadernillo V: Derecho a la diversidad cultural).

Miles de años de observación le permitieron al pueblo Mapuche comprender los procesos estacionales, el advenimiento de nuevos ciclos reproductivos en plantas y animales y la relación del hombre como parte integrante de este proceso.

Según estudios antropológicos, la preexistencia de los pueblos originarios data hace más de 13.000 años. La nación Mapuche-Tehuelche desarrolla su vida en un inmenso territorio llamado Wallmapu que abarca ambos lados de la cordillera (Gulumapu y Puelmapu) uniendo los océanos Pacífico y Atlántico, cubriendo gran parte de la provincia de Buenos Aires y desde el sur de la provincia de Córdoba hasta la provincia de Chubut.

En este amplio territorio, antes de la avanzada del General Julio Argentino Roca, convivían numerosas Lof che (comunidades) organizadas que se garantizaban el sustento material de vida en un armónico equilibrio con la naturaleza. En su historia, el pueblo Mapuche se destacó por la tenacidad con la que resistió avanzadas conquistadoras: primero de los Incas, luego de los españoles y por último de los nacientes Estados chileno y argentino. Fue sobre la base de un genocidio sangriento, mal llamado “Conquista del Desierto”, que el naciente Estado Argentino impuso la barbarie a sangre y fuego ampliando el negocio capitalista en beneficio de la burguesía que financió la campaña.

La avanzada estatal tuvo el propósito de hacerse de la tierras de estos pueblos originarios para el usufructo y el lucro de la burguesía terrateniente, despojando y destruyendo a estas poblaciones autóctonas y su cultura, imponiendo una cultura que apoyada en la religión estableció fechas y calendario.

El sistema educativo creado por el nuevo régimen capitalista hizo lo suyo, “Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” (Domingo Faustino Sarmiento, El Progreso). No prevaleció ningún respeto por los conocimientos empíricos milenarios, hoy se mantiene vigente el mismo sistema educativo que impone un origen nacionalista con sus fechas patrias y símbolos.

La recuperación de la cosmovisión está emparentada con la recuperación territorial y la libertad de practicar los conocimientos ancestrales. Esta lucha choca de frente con los intereses capitalistas que promueven la expoliación de los recursos naturales. Ninguna de las fuerzas políticas capitalistas que han gobernado los últimos 200 años han dado respuestas a un pueblo que fue sumido en la pobreza, la persecución y el despojo de su forma de vida.

En la actualidad, siguen usando los mismos métodos represivos para preservar la propiedad privada. En la lucha contra esta política han dejado la vida Rafael Nahuel, Santiago Maldonado y tantos otros luchadores. Los recientes dichos de Alberto Fernández, sobre el origen de los argentinos, son un botón de muestra del negacionismo imperante en la clase capitalista, donde tributan a su vez el kirchnerismo, Macri, Massa, Milei, Insfran y toda la dirigencia que defiende los intereses del gran capital.

Las medidas adoptadas por el Estado, que reconocen identidad y derechos, son producto de la lucha del pueblo Mapuche, pero apuntan a estatizar los reclamos sin modificar en lo más mínimo la propiedad privada del capital, manteniendo los beneficios de los Lewis, los Benetton, las mineras, las petroleras y el empresariado del turismo.

Por estos días el Wiñoy Tripantu renueva, da fuerzas y nos prepara para continuar esta lucha hasta alcanzar la conquista de todos nuestros derechos reclamados. Quiñe chrecan alca, uiñotui antü a tranco de gallo vuelve el sol.