13/08/2020

El rol político de Trotsky en la creación del Ejército Rojo

Escenas de la vida de León Trotsky (VII); a 80 años, la actualidad de la lucha por el socialismo

Luego de la toma del poder, el nuevo gobierno revolucionario debió enfrentarse a tres años de guerra civil para sobrevivir. El Ejército Blanco (las fuerzas locales de la contrarrevolución) estuvo auxiliado por las tropas de ocupación de 14 naciones capitalistas dirigidas por las potencias imperialistas. El rol de León Trotsky, designado como “comisario del pueblo” para la Guerra (el término ideado por él mismo para reemplazar a los “ministros” del régimen burgués), fue clave para que el nuevo gobierno soviético pudiera enfrentar esta pelea y salir victorioso.

El viejo ejército oficial había sido quebrado y desbandado por completo. Los bolcheviques necesitaron crear uno nuevo desde la nada. Sin embargo, las primeras camadas de reclutas voluntarios estaban desprovistas de formación militar, de orden y de disciplina. Otro problema mayúsculo eran las carencias materiales en distintos planos: alimento, vestimenta, municiones, etc. Las condiciones que atravesaba Rusia a la salida de la Primera Guerra Mundial eran de una desarticulación social y económica general. En este marco, los elementos del viejo régimen empezaron a rearmarse para dar una ofensiva. Gran parte de sus oficiales se alinearon con la contrarrevolución. Su avanzada se desarrollaba con métodos de barbarie que expresaban al máximo las contradicciones sociales de largo aliento de la sociedad rusa, como las masacres contra judíos. Desde marzo de 1918 comenzó la llegada de los ejércitos extranjeros comandados por los Estados imperialistas. Un grupo invasor conocido como los “legionarios” checos fue avanzando hasta tomar la ciudad de Kazán, ubicada en las orillas del río Volga, al sudeste de Moscú (sede del gobierno revolucionario). Es decir, una ruta abierta para derrocar a los bolcheviques.

Trotsky desplegó una intervención política protagónica orientada a construir un ejército centralizado y dotado de formación para enfrentar la maquinaria de guerra contra-revolucionaria. En primer lugar, defendió pública y políticamente que la misión principal del país entero era el aprovisionamiento del Ejército Rojo, y cumplió la tarea de administrar los recursos necesarios para el combate. Las elaboraciones sobre estrategia y táctica no eran autónomas, estaban determinadas por los problemas materiales.

En segundo lugar, así como los revolucionarios estaban empleando a los llamados “especialistas burgueses” en la organización de la producción, León Trotsky planteó utilizar a los oficiales del viejo ejército zarista, curtidos tanto por la experiencia como por los conocimientos técnicos. No podían generar un cuerpo de oficiales que reemplazara de cero a los expertos militares del viejo ejército. Sin embargo, estaban sometidos a un riguroso control, y los actos de sabotaje que podrían intentar tendrían graves consecuencias. El mando de cada unidad militar en la que revistara uno de estos expertos técnicos era compartido por un militante comunista que actuaba como “comisario político”, que debía vigilar y refrendar las órdenes de los especialistas.

En su función de comisario de Guerra, demostró que no era sólo un polemista, sino también un organizador capaz de desarrollar tareas concretas con exigencia y meticulosidad. En tercer lugar, Trotsky también jugó el papel de líder político de masas. Le atribuía una gran atención a la necesidad de que los soldados y comandantes del Ejército Rojo mantuvieran su moral a través de una comprensión política de la tarea que estaban desempeñando. Por eso, le brindaba importancia a la agitación y a la propaganda dentro de las filas. Mientras que el Ejército Blanco era una confederación caótica de facciones en contradicción (desde los restauracionistas del zarismo hasta los mencheviques y los llamados social-revolucionarios de derecha), Trotsky logró dotar al Ejército Rojo de una unidad moral y política.

La organización de este ejército no fue un mero asunto técnico, sino el objeto de una lucha política en sí mismo. Un sector del partido planteaba que la defensa debía organizarse bajo la forma de una pluralidad de guerrillas locales, con autonomía de acción. Los campesinos rechazaban la disciplina, y los cuadros del partido enviados al frente consideraban que el espíritu combativo y los discursos eran suficientes para reemplazar la falta de profesionalidad y de recursos materiales. La eficacia de las secciones dotadas con recursos, centralizadas y profesionalizadas se demostró en su éxito para recuperar Kazán, en contraste con las derrotas constantes de los grupos desordenados. Esta victoria le brindó a Trotsky una gran autoridad política. Durante el resto de la guerra civil, se dedicó a recorrer todo el país organizando, dirigiendo y moralizando a las tropas obreras y campesinas y resolviendo crisis. Como contraparte de su defensa de la formación, despreciaba la falta de profesionalismo y de compromiso. Las situaciones de desorden sólo favorecían el avance de las masacres de blancos e imperialistas. Para recomponerlas, León Trotsky tuvo que remover o encuadrar a varios cuadros que seguían con el método guerrillero e indisciplinado. Entre ellos se encontraba Stalin, depuesto de sus responsabilidades en el frente sur. Éste se dedicó desde entonces a reunir a quienes se sentían desplazados por la actividad del comisario del pueblo.

El tren blindado con el que Trotsky desplegó este intenso recorrido no sólo contaba con tiradores para defenderse de los constantes ataques y emboscadas, sino también con un equipo de agitadores de masas, equipos de comunicación, un vagón imprenta y una orquesta que interpretaba himnos revolucionarios como La Marsellesa durante el pase de revista y las arengas políticas a las tropas. Además de ser un instrumento de mando y de combate, este tren blindado era una herramienta de agitación y propaganda. Desde allí se publicaba y se distribuía V Puti (“En camino” o “Adelante”), un periódico que contenía tanto órdenes, comunicados e informaciones como artículos de contenido político. Junto con la politización dentro del Ejército Rojo, Trotsky planteaba la necesidad de desenvolver una agitación entre las filas enemigas. Esta actividad estaba orientada a desalentar a sus conscriptos y tropas de base, y llevarlos a desertar, romper la cadena de mano, y solidarizarse con la clase obrera rusa.

Leer todos los capítulos de esta serie en la sección del 80 aniversario del asesinato de León Trotsky.

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