03/06/1999 | 629

Estamos de nuevo ante una situación excepcional

Por Editor

En un clima de enorme emotividad, el Partido Obrero realizó en la Federación de Box el acto convocado para conmemorar el 30º aniversario del Cordobazo, para extraer las lecciones de sus éxitos y de sus debilidades y para debatir su vigencia.


El acto fue, también, un homenaje a dos jóvenes militantes de Política Obrera, Irene Rossi y Marcelo Martín, protagonistas fundamentales de todo el proceso político de la vanguardia obrera que desembocó en el levantamiento cordobés. Irene murió a los 22 años sin llegar a ver el Cordobazo. Marcelo murió a los 27, después de dirigir la actividad de Política Obrera y de Vanguardia Obrera Mecánica durante el Cordobazo. Los dos murieron en accidentes automovilísticos no debidamente aclarados.


A continuación, reproducimos extractos de los discursos pronunicados en el acto.


«El Cordobazo no es la primera, pero, en la época contemporánea, es la mayor huelga política de masas del país. Los trabajadores se levantan como clase, frente al Estado que es la encarnación de la patronal. Esto es una expresión de la conciencia de clase».



«El Cordobazo no sólo se repitió en Córdoba dos años después; también en Mendoza, en Río Negro, en Tucumán: no hubo ciudad en la que no se produjera un levantamiento. El fenómeno de la huelga política de masas se inscribe en la historia del país: la huelga política de masas de la Semana Trágica de 1919; aunque bajo una dirección nacionalista, el 17 de octubre de 1945; la huelga de enero de 1959 del Frigorífico Lisandro de la Torre. Después del Cordobazo, vinieron la huelga general de junio-julio de 1975, la huelga general de marzo de 1976 (los últimos intentos del proletariado por impedir el golpe) y el Santiagueñazo. Se puede asegurar que la revolución en la Argentina debutará como una huelga política de masas porque eso es lo que marca la historia del país y las tendencias de la lucha de clases. Esa es, además, la experiencia del movimiento obrero internacional.»



«El Cordobazo nos da una conclusión enormemente pertinente para el momento actual. En los años 1967 y 1968, la estadística de huelgas del Ministerio de Trabajo marcaba el punto más bajo desde 1899. Pero se palpaba la tensión en la sociedad. Lo que anticipó el Cordobazo fueron tres grandes derrotas: la huelga de la destilería de YPF de La Plata, la de Citroën y la de Fabril Financiera. En la prensa del Partido Obrero de la época se decía que esas derrotas anunciaban un levantamiento general de la clase obrera porque los obreros habían luchado a muerte, en huelgas largas sostenidas hasta el final. La tensión se rompió por dos o tres consignas obreras ligadas al mismo problema que tenemos hoy de la flexibilidad. Y se produjo un tremendo giro de la situación, un giro de características históricas porque el régimen no podía dar una salida. Y hoy estamos, otra vez, frente a un régimen que no puede dar salida. Lo que hay que hacer es poner de manifiesto las tendencias de lucha que empiezan a aparecer en las masas para llevarlas a la victoria».



«La participación del movimiento estudiantil traducía —a través de la movilización de los sectores más progresivos de la clase media— la percepción de la burguesía de que el régimen no tenía salida. En la vida cotidiana, los estudiantes se codeaban con los obreros industriales y se influían recíprocamente. Los revolucionarios en el movimiento estudiantil tienen que prestar atención a este hecho para darle un contenido estratégico a las luchas estudiantiles»



«Al mismo tiempo, la pequeñoburguesía fue la que enterró el Cordobazo. Es mentira que el foquismo sea producto del Cordobazo. Según los foquistas, las condiciones para su éxito era que hubiera una dictadura y que los obreros no tuvieran libertad para actuar como masa. El crimen de los foquistas fue que cuando no se comprobó lo que ellos decían y cuando a la dictadura la hicieron naufragar los obreros con la lucha de masas, no cambiaron de orientación».



«El porqué del eco que encontró el foquismo entre los trabajadores no puede entenderse al margen de otro proceso histórico: la burguesía trae a Perón para detener la movilización. Y como lo logra, la vanguardia obrera más esclarecida se desespera y adopta el punto de vista foquista. Sin el aislamiento político de la vanguardia obrera provocado por Perón (y por el apoyo al peronismo de toda la izquierda argentina), no habría penetrado en la vanguardia la idea de la lucha armada individual».



«No se puede entender a Perón si no es por la amenaza revolucionaria del Cordobazo. Tampoco se puede explicar a la dictadura de Videla sin el Cordobazo. Cuando Perón e Isabel fracasan, la burguesía tiene que exterminar a esa vanguardia de luchadores y no sólo producir un cambio de régimen político.»



«Hay quien dice que el Cordobazo fue espontáneo. Pero no puede ser espontáneo un movimiento cuyos métodos y consignas fueron entrando en las fábricas, por medio de la agitación y de la propaganda, por dos años.



«Por las condiciones históricas en que se desenvolvió, por el papel de Perón, del foquismo, de la izquierda, por su insuficiente experiencia, a la clase obrera le faltó dirección política. Más aún, le faltó la idea de que la dirección política quiere decir partido político revolucionario y que no hay otra forma de dirección de la clase obrera si no es a través de un partido, es decir de un programa».



«Se avecinan grandes acontecimientos. La diferencia con el Cordobazo, al menos para nosotros, es que hoy no estamos como en el Cordobazo desde el punto de vista de la formación de una vanguardia revolucionaria. Nuestra influencia en el campo de las ideas y de la estrategia era ínfima. Sólo estábamos en Buenos Aires, en Córdoba y en Bahía Blanca. Hoy nuestros adversarios no pueden ejercer influencia por su falta de coherencia, por sus ambivalencias y por sus oscilaciones. Y hemos formado un partido político que actúa en 20 de las 24 provincias del país».



«No nos confundamos. La Alianza y Duhalde son un espejismo. Son una realidad, pero sólo como espejismo. Parece que dominan la situación política pero son sólo un espejismo. Tienen que recurrir a la ley de lemas porque si no dentro de cada partido se matan entre ellos. En cuanto la crisis se profundice, quedará demostrado que son un espejismo».



«El movimiento educativo está comenzando hoy a conformar la situación excepcional que llevó al Cordobazo. Hay una seguidilla de victorias obreras y de retrocesos del gobierno. Esto está expresando un desequilibrio más general. El gobierno recula porque se desmorona la situación económica. La particularidad del momento político es que el gobierno recula y el movimiento popular comienza a levantar cabeza. Es el momento de la ofensiva, de la iniciativa popular. Por eso el Partido Obrero lucha por el planteo de la huelga general para frenar los despidos, reincorporar a los despedidos, aumentar los salarios y liquidar la reforma educativa. Y hacemos este planteo en medio de una campaña electoral porque caracterizamos que esta situación política es más importante que la campaña electoral, que tiene que estar subordinada a la lucha por la huelga general y por darle una salida obrera a la crisis».

 

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