01/11/2020
A 95 años de su muerte

José Ingenieros: las contradicciones extremas de un pionero del socialismo argentino

“La verdad es la más temida de las fuerzas revolucionarias” -José Ingenieros

José Ingenieros nació un 24 de abril de 1877, en Palermo provincia italiana de Sicilia con el nombre de Giuseppe Ingegnieros. Después de llegar con su familia a la Argentina, ingresó al Colegio Nacional Buenos Aires y luego a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó como farmacéutico. A partir de su trabajo Simulación de la locura fue nombrado  jefe de la Clínica de Enfermedades Nerviosas de la Facultad de Medicina, un tiempo después consiguió una suplencia de la cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras.

Fue positivista, intelectual y profesor universitario dedicado a diferentes disciplinas científicas. Participó del primer congreso del Partido Socialista. A principios del siglo XX pega un viraje a la derecha y por sus estudios en psiquiatría y criminalística, mantuvo estrechas relaciones con la policía de la ciudad de Buenos Aires, formó parte del comité higienista que persiguió a todos los que no respetaron “las normas morales establecidas por la clase dominante”. Al calor de la defensa de la revolución de Octubre de 1917, que lo conmovió profundamente, participó de la Reforma Universitaria del 1918 y antes de morir en 1925 tuvo un acercamiento con el anarquismo. Este 31 de octubre se cumplen 95 años de su fallecimiento y aprovechamos esta ocasión para realizar algunas reflexiones sobre su trayectoria, sus posiciones políticas y filosóficas.

Positivismo y marxismo

José Ingenieros adhirió  a la filosofía positivista que se desarrolló en el siglo XIX en Europa.

Ingenieros tenía una gran confianza en el progreso lineal de Latinoamérica y que esta doctrina positivista prepararía a un nuevo hombre, para superar su pasado colonial. Para Ingenieros “El socialismo no debe ser considerado como un proyecto, un deseo, un ideal, un programa o un objetivo: el socialismo es una constatación del sentido presente de la evolución social».

El concepto de ciencia “positiva” del marxismo, la única concepción científica del socialismo, es completamente ajeno a la filosofía positivista. La idea de que el desarrollo de la ciencia como tal lleva a una evolución social, mecánicamente la coloca en un terreno ajeno al movimiento obrero y a la lucha de clases (Pablo Rieznik. “Engels, ciencia y socialismo”,  En defensa del Marxismo 8, 1995).

Pero para el marxismo, como lo define Engels  en el Anti-Dühring, el socialismo moderno es la percepción, por un lado de las contraposiciones de clase entre burgueses y proletarios, por otro lado las percepciones de la anarquía en la producción capitalista.  El socialismo es la salida de la clase obrera frente a estas características de la sociedad capitalista. Para el marxismo no existe un progreso lineal sino un sistema capitalista, que producto de sus contradicciones, lleva en su desarrollo las leyes de su propia destrucción (catastrofismo). Lo que ayer fue progresivo hoy ya no lo es y si la humanidad no lo supera con la revolución socialista, vamos a la barbarie. Pero todo esto depende de la intervención de la clase obrera, de la construcción de su propio partido, no de sentarse a apreciar la realidad, sino de transformarla.

Ingenieros y la fundación del PS

En 1896 la fundación del PS es el resultado de un acuerdo entre los diferentes grupos socialistas que existían en ese momento, como el Centro Socialista Universitario de Ingenieros, la agrupación de Germán Ave Lallemant y los partidarios de Juan B. Justo, su máximo dirigente, que rompió con la Unión Cívica Radical de Leandro N. Alem y su sobrino Hipólito Irigoyen. Para lograr esta unión, Justo realizó toda una campaña de preparación desde el año 94 sacando el periódico socialista La Vanguardia. Argentina fue el primer país de América Latina en conformar un partido socialista, sección de la II internacional. Más allá de todas sus desviaciones posteriores, la fundación del Partido Socialista Obrero en 1896 (posteriormente solo PS) es un gran hito para la historia de la clase obrera argentina. El PS funda en nuestro país la acción política independiente de la clase obrera.

En este primer congreso Ingenieros realizó una moción, donde sin descartar la lucha electoral, que era muy dificultosa en el Estado oligárquico fraudulento pre reforma electoral de Sáenz Peña, ponía el acento en la organización de la resistencia de los trabajadores. Justo, que compartía la filosofía positivista con Ingenieros, planteaba un esquema más evolucionista, que imaginaba una transformación del país por el camino de las reformas parlamentarias y el crecimiento de la representación obrera electoral. Juan B. Justo en lo único que coincidía con el marxismo era en la necesidad de construir un partido de la clase obrera, aunque haya llevado adelante la primera traducción del primer tomo del Capital de Marx a nuestra lengua.

Las posiciones de Justo estuvieron en minoría en el Congreso de 1896, frente a una fracción de izquierda encabezada por José Ingenieros y Leopoldo Lugones.  José Ingenieros fue el primer secretario general del PS a los 18 años de edad. Además fue redactor de La Vanguardia donde denuncia “La mentira patriótica”, “El militarismo y la posible guerra con Chile”. Justo consiguió en el II congreso del año 98 suprimir las reformas combativas que tuvo que tolerar el congreso anterior. Esta ala izquierda del PS (Ingenieros y Lugones) tuvo un carácter efímero, vulgar y verborrágico. Sucumbe rápidamente en los años posteriores desintegrándose hacia la derecha.

Viraje a la derecha, racismo y comisión higienista

“El médico socialista José Ingenieros, había escrito en 1905 que los negros, ‘oprobiosa escoria’, merecían la esclavitud por motivos ‘de realidad puramente biológica’. Los derechos del hombre no podían regir para ‘estos seres simiescos, que parecen más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados’” – Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés

Durante la primera década del siglo XX, Ingenieros tiene una marcada derechización, que lo lleva de la izquierda universitaria a la derecha más rancia, donde llega a adoptar posiciones racistas y de acercamiento al régimen.  Su socialismo se transforma en un evolucionismo positivista de derecha que defiende a los europeos como raza superior, atribuyendo el desarrollo de los medios de producción a diferencias de razas inexistentes entre los hombres.  Es la misma visión despreciativa que encontramos en Sarmiento, frente al indio o el gaucho. La respuesta que dio Ingenieros a este planteo fue fundar una raza euroargentina, “para prevalecer sobre esos elementos inferiores”.

Ingenieros dirigió el SOA (Servicio de Observación de Alienados) desde 1902 hasta 1911, conocida como comisión higienista, que funcionó en la policía de la ciudad de Buenos Aires. Fue considerado un laboratorio social y su objetivo estaba determinado por la intención de inculcar y enseñar a individuos y grupos como comportarse según las reglas de las elites dominantes. Esta comisión se dedicaba a perseguir mendigos, diferencias sexuales y prostitutas entre otros, todos grupos que entraran en lo que la comisión denomino como la “mala vida”. Este concepto reaccionario se relacionaba con la necesidad de la burguesía argentina de reprimir al conjunto de los trabajadores para homogeneizar a los inmigrantes, a los indios y a los gauchos, para que sean aptos para la explotación capitalista y no se rebelaran.

La defensa de Octubre y la Reforma Universitaria

“La revolución socialista rusa es un experimento cuyas enseñanzas deben ser aprovechadas, sin que ello importe creer que es un modelo cuyos detalles convenga reproducir servilmente en cualquier otro país” – José Ingenieros, Los tiempos nuevos

En otro giro vertiginoso, como el que experimentó a principios de siglo, Ingenieros se transformó en un ferviente defensor de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia, volviendo a adoptar posiciones de izquierda. Sus ensayos, artículos y conferencias en torno de la Revolución Rusa, Los tiempos nuevos, llevaron por subtítulo Reflexiones optimistas sobre la guerra y la revolución. La primera guerra mundial y la ola revolucionaria que se dio en su desenlace fueron una conmoción en todo el movimiento socialista internacional, que también sacudió a Ingenieros.

La reforma universitaria de 1918 fue una rebelión de los estudiantes para democratizar la facultad y otorgarle un carácter científico a la enseñanza. Comenzó en Córdoba y se expandió por todo el país. Ingenieros fue electo como rector de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires al calor de este proceso con gran apoyo popular. Posteriormente renunció a todos los cargos docentes y militó en el grupo progresista Claridad, corriente del Partido Socialista que apoyaba a la III Internacional y que terminara fundando el Partido Socialista Internacional, antecesor del Partido Comunista. En 1922 Ingenieros crea la Unión Latino Americana para difundir las ideas antiimperialistas. Los años anteriores a su muerte comenzó a criticar lo que concebía como “socialismo de Estado” y se acercó a las corrientes anarquistas. Murió a los 48 años de edad, el 31 de octubre de 1925, de un cuadro agudo de meningitis.

De Justo a Sarmiento y del higienismo a Lenin

Su confianza en el progreso lo acompañó toda la vida, cruzándose con las transformaciones revolucionarias que se vivían en Argentina y en el mundo . Sus virajes políticos vertiginosos, se relacionan con frustraciones personales y cambios en la situación política  mundial. El fracaso de su línea izquierdista en el PS lo llevó a refugiarse en su actividad profesional ligada al Estado, donde desarrolla su costado más derechista y ligada al control social y la represión.

La conformación de un gobierno obrero significó para Ingenieros, en su visión de evolución histórica lineal, la llegada del progreso, lo nuevo, lo joven que desplaza a lo viejo. La revolución proletaria que sacudió a la lucha de clases a nivel mundial, lo sacudió a él también. Su elocuente defensa de la revolución Rusa conmovió a la juventud ilustrada porteña. La Reforma Universitaria lo tuvo como un inspirador por los ideales revolucionarios que defendía. El fracaso de la primera ola de la revolución socialista (derrota de la revolución en Alemania, en Hungría), el aislamiento de la URSS, la muerte de Lenin, el desplazamiento de Trotsky  y el proceso de burocratización fueron factores de desmoralización para la izquierda mundial.  Ingenieros confunde los obstáculos de la revolución con el final del proceso.

Los socialistas debemos superar y criticar todos los aspectos deficientes de los primeros ensayos de organización revolucionaria. A su vez, reivindicamos la construcción del primer partido obrero en la Argentina, la defensa de la revolución rusa, el impulso de la reforma universitaria, la defensa de la unidad de Latinoamérica y el antiimperialismo.

Bibliografía utilizada:

-El Partido Socialismo Argentino (1896-1913), Lucas Poy 2020.

– Juan B. Justo: ¿Un “Lasalle” latinoamericano? (Primera Parte). En defensa del Marxismo N 12.

– Engels, ciencia y socialismo.  En defensa del Marxismo 8

-El movimiento Socialista Argentino, En Defensa del Marxismo 12

-Internacionalismo 6

-Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

-José Ingenieros, Los tiempos nuevos y otras obras.

También te puede interesar: