30/09/2020 | 1606

La “reunificación” alemana, ayer y hoy

Los 30 años de una anexión (Primera parte)

Este 3 de octubre se conmemora el día de la unidad en Alemania. A treinta años de aquella “reunificación”, hay tres cosas que son claras. Primero, que fue en verdad una anexión del este socialista por parte de la República Federal Alemana (RFA), la Alemania Occidental. En segundo lugar, que esa anexión tuvo consecuencias sociales tremendas en el este y acentuó las diferencias entre ambas regiones, manteniéndose en los hechos dos Alemanias. Y tercero, que esa diferenciación entre este y oeste, junto a las políticas de ajuste y la crisis capitalista mundial, condujeron a una debacle de los dos partidos más importantes de Alemania (demócratas cristianos y socialdemócratas) y a un desarrollo de fuerzas políticas a su izquierda (Die Linke) y a su derecha (los filonazis de Alternativa por Alemania).

Veámoslo punto por punto.

Ocaso de la RDA

Alemania quedó dividida como Estado tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Las potencias vencedoras (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética) se repartieron el territorio en distintas áreas de influencia. Posteriormente, se conformarían dos Estados, uno capitalista en el oeste y uno socialista en el este. La propia capital, Berlín, fue dividida y a partir de 1961 quedó separada por un muro erigido por el gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), el gobierno del este, afín a la burocracia de Moscú.

El proceso que desembocaría en la reunificación alemana tiene uno de sus puntos clave en la crisis de los refugiados que buscaban emigrar desde la República Democrática de Alemania (RDA), principalmente hacia la RFA, a partir de fines de los ’80, como resultado de la debacle del régimen burocrático. El 2 de mayo de 1989, el primer ministro de Hungría, Miklós Németh, país que formaba parte del bloque socialista, puso fin a los controles fronterizos entre su país y Austria. Esto impulsó el desplazamiento masivo de alemanes del este hacia este último país, con la intención de poder ingresar luego en la RFA u otros países de Europa Occidental.

Hoy se sabe que aquel acuerdo entre Austria y Hungría contó con el beneplácito no solo de la RFA y Estados Unidos sino también de Mijail Gorbachov, el presidente de la Unión Soviética, quien en su propio país impulsaba reformas pro-capitalistas. Pese a que la burocracia de la RDA había establecido asociaciones de colaboración económica con el Oeste1, tenía un gobierno reticente a las políticas aperturistas de la URSS. Por eso, el levantamiento de controles fronterizos podría ser interpretado como una maniobra conjunta del imperialismo y la burocracia rusa para acelerar un desplazamiento de Erich Honecker, el titular del gobierno en el Este. Así lo caracterizó entonces Prensa Obrera (21/9/1989). “La crisis de los refugiados parece forzada por el imperialismo y los reformistas orientales para abrir una crisis política en la RDA que permita el desplazamiento de Honecker, el llamado ‘Brezhnev alemán’ y abra el curso a una perestroika este-alemana”2. La perestroika era la reforma económica instaurada en la ex URSS por Gorbachov en dirección hacia una economía de mercado.

En paralelo al desplazamiento masivo de migrantes, se empezaron a producir en la RDA movilizaciones masivas contra el régimen burocrático. El 4 de septiembre de 1989 tuvo lugar la primera “manifestación de los lunes”. Estas llevaron a la dimisión de Honecker al frente del PSUA (el Partido Comunista) y de la jefatura del Estado (fue reemplazado por Egon Krenz) en octubre, y llegarían a su climax en noviembre, con medio millón de personas movilizadas el 4 de noviembre. Unos días más tarde, en simultáneo con la apertura de fronteras entre el este y el oeste, caía el Muro.

El gobierno de la RFA explotó la extrema debilidad del régimen burocrático para avanzar en la absorción del este. El canciller Helmut Kohl anunció a fines de noviembre en el Parlamento el programa de los 10 puntos que planteaba avanzar hacia la reunificación y que condicionaba todo apoyo económico a la adopción de una economía de mercado, la disolución del Partido Comunista y la realización de nuevas elecciones, entre otros reclamos. Esas elecciones tuvieron lugar en marzo de 1990 y arrojaron un triunfo de la alianza conducida por la democracia cristiana (CDU) con el 48% de los votos, seguido por la socialdemocracia (22%). El Partido Comunista, renombrado como Partido del Socialismo Democrático (PDS), pasó de ser la fuerza dominante de la nación al obtener el 16,5% y quedar en tercer lugar.

Las negociaciones para una reunificación contaron con el patrocino de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra. Junto al tratado de unificación que entraría en vigencia en octubre de 1990, el tratado 2 + 4 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética) estableció la participación de la Alemania unida en la Otan, su renuncia a poseer armas de destrucción masiva y la retirada de las tropas soviéticas en el Este. Algunos sostienen que el Reino Unido fue el más reticente a la reunificación-anexión, dada la competencia que el fortalecimiento alemán suponía para el imperio británico, y que Margaret Thatcher sugirió al entonces presidente George Bush mantener la división como un modo de neutralizar a la RFA y, al mismo tiempo, mejorar los vínculos con Gorbachov, pero que terminó cediendo ante los norteamericanos3. Como parte de los acuerdos, la alicaída Unión Soviética recibió un préstamo que se terminó esfumando en el pago de intereses de deuda externa4.

Anexión

Lo que fue presentado como una reunificación, se trató en verdad de una cruda anexión. En términos políticos, no se procedió a una Asamblea Constituyente para dotar de una carta magna al nuevo Estado, sino que la Alemania del este fue absorbida por la RFA de acuerdo con lo establecido en el artículo 23 de su Constitución, que permitía el ingreso de “otras regiones de Alemania”.

En términos económicos, se produjo un proceso de colonización y desmantelamiento industrial en el este por parte de las corporaciones del oeste. Se creó un organismo -la Treuhandanstalt- encargado de administrar las empresas estatales de la RDA. Casi el 75% de estas quedaron en manos de capitalistas del oeste y otras miles fueron directamente cerradas. A su vez, en muchos casos las empresas occidentales realizaban la compra simplemente para destruir a sus competidoras del este. Todo esto empujó el desempleo oriental al 30%. La debacle industrial se potenció como consecuencia de una unificación monetaria que significó una sobrevaluación cambiaria para la ex RDA.

El genocidio industrial despertó la resistencia de la clase obrera del este. A modo de ejemplo, en una fábrica de potasa y sal de Turingia los obreros realizaron una huelga de hambre, marchas y piquetes para impedir el vaciamiento, dado que la firma competía con una rival occidental. La burocracia sindical de la ex RFA no los apoyó e incluso promovió el cierre. Como resultado, en diciembre de 1993 dejó de funcionar tanto la fábrica como la Casa de Cultura y el policlínico que tenían su lugar allí5. Vale señalar aquí que la burocracia sindical de la ex RFA se vio favorecida con su propia anexión, la de los sindicatos del este, con sus respectivas obras sociales.

El proceso de restauración capitalista en el este fue brutal, como en todo Europa del Este y en la propia Unión Soviética, y estuvo marcado por un éxodo masivo de población hacia el oeste. Quedaron cristalizadas dos Alemanias: una industrial; la otra mayoritariamente rural y vaciada, con sus habitantes sintiéndose “ciudadanos de segunda”. La pérdida de conquistas para la población del este incluyó todos los regímenes jubilatorios especiales y se extendió incluso al aborto legal, que las mujeres habían conquistado en 1972. En la actual Alemania se encuentra criminalizado.

Cronología

4/9/89: primera “manifestación de los lunes” en la República Democrática Alemana.

7/10/89: el gobierno reprime protestas que obstaculizaban los desfiles en el 40° aniversario de fundación del país.

17/10/89: enormes movilizaciones contra el gobierno de Honecker en la RDA.

18/10/89: el Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania vota la dimisión de Honecker al frente del país y del partido, y lo reemplaza por Egon Krenz.

4/11/89: medio millón de personas movilizadas en la “manifestación de los lunes”.

9/11/89: cae el Muro de Berlín. El gobierno de la RDA acepta una convocatoria electoral.

13/11/89: Hans Modrow -figura importante de la transición- es electo presidente del Consejo de Ministros en la RDA.

19/11/89: discurso de Kohl llamando a la reunificación.

28/11/89: el canciller de la RFA, Helmut Kohl, anuncia el programa de los 10 puntos en el Parlamento.

6/12/89: renuncia Krenz en la RDA.

7/12/89: primera reunión de la mesa redonda entre el gobierno de la RDA y partidos opositores, mediada por la iglesia protestante.

6/3/90: comienzan las negociaciones para una unificación monetaria.

18/3/90: elecciones en la RDA, gana la alianza encabezada por la Democracia Cristiana (CDU).

12/4/90: Lothar de Maiziere (CDU) es electo primer ministro en la RDA.

1/7/90: entra en vigor el tratado para la Unión Económica, Monetaria y Social.

3/10/90: se firma el tratado de unificación.

2/12/90: elecciones federales en la “nueva” Alemania, gana la CDU y abre camino a la reelección de Kohl.

Notas

1.  “La caída del Muro de Berlín”, Prensa Obrera N° 1.108 (12/11/09).

2. Citado en “La caída del Muro de Berlín”, ídem.

3. En Germany Unified and Europe Transformed (Harvard University Press, 1997), el exfuncionario de la Casa Blanca Philip Zelicow y la exsecretaria de Estado Condoleeza Rice refieren un contacto telefónico entre Thatcher y Bush en que la primera ministra le expresa sus temores.

4. Jorge Altamira: “La segunda violación de Alemania” (En Defensa del Marxismo N° 1, octubre 1991).

5. El dato es referido por la exparlamentaria de la RDA Dagmar Enkelmann, en una entrevista en el sitio de la Fundación Rosa Luxemburgo (7/7/20).

 

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