Aniversarios

22/8/1995

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Los bombardeos masivos contra la revolución alemana

“En el estado actual de nuestros conocimientos, nos es imposible hacer un balance definitivo de las acciones parciales del proletariado (alemán). Pero lo que tenemos alcanza para destruir para siempre la leyenda de la ‘postración’ completa del proletariado alemán, supuestamente ‘vaciado’, por diez años de dictadura fascista, de su ‘conciencia de clase’. Sabemos que, como lo expone The Economist del 23 de marzo de 1946, en la zona rusa de Alemania, como en otras partes, EL HUNDIMIENTO DEL FASCISMO FUE SEGUIDO POR DEMOSTRACIONES DE UN ESPIRITU SOCIALMENTE REVOLUCIONARIO: LOS OBREROS OCUPARON LAS FABRICAS Y AJUSTARON CUENTAS CON LOS DIRECTORES NAZIS O NAZIFICADOS. LO MISMO OCURRIO EN EL RUHR (la misma observación se encuentra en The Observer del 26/45). Sabemos que al enterarse de la aproximación del Ejército Rojo, los trabajadores agrícolas de Mecklemburgo se apoderaron de las tierras que envidiaban después de tantos siglos. Sabemos que en ese mismo momento los obreros de Sajonia izaron banderas rojas en sus fábricas y eligieron verdaderos soviets. Sabemos que estallaron verdaderas guerras locales, un poco por todas partes, entre las SS, de un lado, y las tropas de asalto y el ejército, del otro. Sabemos, por sobre todo, que en el momento en que el aparato nazi se hundía, los ejércitos imperialistas y el ejército de la burocracia soviética establecieron un régimen policial bastante más estable, y no menos severo, sobre todo el territorio del país. En estas condiciones es una verdadera vergüenza llamar a la conducta valerosa del proletariado alemán, una ‘pasividad general’.


“Sin embargo, es un hecho evidente que no hubieron acciones más o menos GENERALES. Se puede deducir la ausencia de una Revolución alemana de factores SUBJETIVOS: ausencia completa de organizaciones obreras, consecuencia de doce años de dictadura fascista, ‘descomposición de la conciencia de clase’ del proletariado. Se pueden,  por otro lado, encontrar factores esencialmente OBJETIVOS en la base de la ausencia de esta revolución. Vamos a utilizar primero esta segunda categoría de argumentos, para demostrar enseguida que la primera se apoya en argumentos equivocados…”.


Todos los que han seguido, mes tras mes, el estado de ánimo en el ejército y proletariado alemanes podrán afirmar que estos procesos (de avance revolucionario) se desarrollaron exactamente de la misma manera en Alemania, a partir de la derrota de Stalingrado hasta la revolución italiana (1943) y el desembarco de Normandía (1944). La rápida penetración de las ideas revolucionarias, la permeabilidad creciente de los soldados y obreros a estas ideas, la aparición de una prensa obrera clandestina alemana, la multiplicación de pequeños movimientos de protesta y de huelgas, en particular por cuestiones de comedor en las fábricas, caracteriza exactamente este estado de espíritu, que corresponde grosso modo al que reinó en Rusia en 1916 y en Italia en 1942.


“Para poder transformarse en un movimiento más vasto, estos múltiples movimientos aislados de descontento reclamaban la presencia de un factor adicional: el debilitamiento del aparato de represión. Ahora bien, este debilitamiento no se produjo en el momento en que las condiciones fueran más favorables para un movimiento revolucionario general…”.


“A partir de este momento…, que podemos situar hacia fines de 1943, el proceso se transformó bruscamente en su contrario … a entrar en descomposición. Hasta cierto punto los bombardeos despiertan a las masas de su apatía (y) constituyen una demostración viva del carácter POLITICO que tienen sus preocupaciones sociales y de la necesidad de aplicarles soluciones políticas. A PARTIR  sin embargo de este viraje, los bombardeos desmoralizan a las masas, les arrancan la vida social, las lanzan a la degradación física y sicológica más baja, las disuelven en una multitud histérica de seres aislados, que luchan simplemente por la sobrevivencia…”.


“Un factor igualmente importante está constituido además por los efectos objetivos que tenía la prolongación de la guerra para Alemania: destrucción masiva de centros urbanos (la mayor parte de la ciudades alemanas no contaban, al momento de la capitulación, con más del 50 o incluso el 30% de sus habitantes), dispersión de la población laboriosa, movilización de la gran mayoría del proletariado en el ejército, composición heterogénea de la mano de obra en las fábricas…”


Por último, a todo esto se agregan los efectos desastrosos de la propaganda imperialista y staliniana, que, sin ‘cimentar’ a los trabajadores en torno de Hitler, como falsamente se ha pretendido, los ha colocado entre ‘dos fuegos’, no ofreciéndoles otra perspectiva que el ‘Terror sin fin’.


“Resumamos: en el momento en que la mayor parte de las premisas para el estallido de un movimiento revolucionario habían sido producidas por la evolución de la guerra, faltaba un factor, el factor principal: el debilitamiento del aparato de represión. En el momento en que este debilitamiento se transformó en un hecho, las otras premisas habían dejado de madurar y se encontraban en plena descomposición, como consecuencia igualmente del desarrollo de la guerra”.