junio 19, 2003 | 805

El 26, todos al Puente

A la imponente Jornada Nacional por el Trabajo y el Salario, del miércoles 11 pasado, le seguirá la movilización del próximo 26, a un año de la masacre del Puente Pueyrredón. Varios periodistas nos han indagado: ¿Se trata de un plan de lucha, o es que nos topamos con una fecha irrenunciable?


Efectivamente, es un plan de lucha que seguirá en las Asambleas Provinciales y luego en la nueva Asamblea Nacional de Trabajadores (ANT) del 2 y 3 de agosto. Las asambleas provinciales están asociadas a programas y acciones de lucha locales. Ya lo hicimos en Santa Fe, con una marcha combativa y con una asamblea posterior que estableció un programa de acción frente al gobierno Reutemann y Alvarez, responsables políticos de la catástrofe social en esa ciudad.


Por otra parte, el programa del movimiento piquetero nos arma para toda una etapa. No solamente contiene demandas sino la vía para llevarlas adelante mediante la ruptura con el FMI y el control obrero. El 26 estará en primer plano la investigación y castigo de la masacre, la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la libertad de todo preso por luchar y el desprocesamiento de los más de 3.000 luchadores penalizados.


Las organizaciones de la ANT nos declaramos políticamente independientes del gobierno capitalista de Kirchner. Denunciamos la continuidad del congelamiento salarial, el reinicio del pago de la deuda externa, la recontraprivatización de las jubilaciones, el congelamiento de vacantes y montos de los subsidios por desempleo, y la reasignación del Pami a nuevos personeros de la burocracia sindical.


La Nación ha dicho que en la imponente movilización del 11/6 “recibimos muestras de desaprobación popular”, cuando la verdad es que fuimos respetados, saludados y aplaudidos por una buena parte de las miles y miles de personas con las que nos cruzamos a lo largo de la marcha de doce kilómetros, desde Liniers a Plaza de Mayo; aunque nos habría bastado con el gran recibimiento de los obreros de Brukman al pasar una vez más por su carpa. TN nos reprueba no darle una tregua al gobierno, pero no reprueba la renovada ofensiva del FMI, los lobbies de las privatizadas por el tarifazo, los despidos que batieron récords en mayo, ni la desnutrición en Tucumán o Chaco. No son los pueblos los que deben apoyar a los gobiernos, sino éstos al pueblo.


Las casi doce cuadras de longitud de la marcha, desde Liniers a Plaza de Mayo ÿquizá la mayor marcha piquetera (superior a la del 7 de noviembre, a pesar de la defección del Mtd, la Ftc, el Teresa Vive, Barrios de Pie y Martino)ÿ, a tan sólo quince días de la asunción de Kirchner, en medio de la infernal campaña de apoyo político de toda la burguesía, es por sí misma el real termómetro de la situación política.


La tregua de las burocracias sindicales y piqueteras coloca a los trabajadores en las peores condiciones frente al vendaval capitalista. Si las crisis capitalistas son graves para los explotados, sus “soluciones” suelen ser todavía peores. Cierta “plancha” que le concedieron a Duhalde hasta las elecciones y que aún se puede prolongar hasta culminar las elecciones provinciales, quedará en el pasado. Nosotros actuamos en la sintonía de los auxiliares docentes y empleados de educación, de los obreros de Transporte del Oeste, de los docentes universitarios, que estallaron en huelgas en la comprensión de que es hora de salir a luchar por reivindicaciones postergadas, y no al contrario.


La lucha política alrededor del 26


En la reunión del 31 de mayo, entre 17 organizaciones piq ueteras, fijamos la del 26 como una jornada de lucha y no simplemente de conmemoración, desde las 10 de la mañana a las seis de la tarde, con inicio de un acto de familiares y piqueteros a las 12:05 (hora de la represión); esto con la sola excepción de los Mtd, que a pesar de su numerosa representación en la reunión, como siempre, tenían que consultar con una coordinadora más numerosa todavía. La realidad es que un arco que incluye a Teresa Vive, sectores de la Cta y a otros advenedizos, pretendían una jornada diferente: con jetones de la centroizquierda y posterior festival con Parodi, Gieco y otro s en la estación Avellaneda.


El punto en debate es que para la ANT, protagonista del Puente Pueyrredón, que había deliberado cuatro días antes en el estadio Gatica y había votado (con 900 delegados) esta lucha que cambió el curso político del país, el piquete del 26 tiene que ser un acto de lucha, cuyos protagonistas sean los familiares de Kosteki y Santillán y los representantes de las organizaciones que libramos la batalla del Puente, con sus planteos. En la jornada del 26 de junio de 2002, las organizaciones de la ANT sufrimos decenas de heridos; para nosotros, Kosteki y Santillán son mártires no de una agrupación, sino de toda la clase obrera.


Por eso, en el acto del 26 podrán expresar sus puntos de vista todas las organizaciones piqueteras junto a todos los protagonistas del Argentinazo y a las Asambleas Populares, que nacieron al calor del 19 y 20 de diciembre y acompañaron en muchos casos aquel 26 de junio.


La convocatoria a una ceremonia de recogimiento es una concesión inmensa al gobierno que nos reprimió en Brukman, a la misma Bonaerense, al mismo gobernador, en el mismo distrito de Avellaneda en que nos reprimieron en Sasetru. El juicio y castigo no es solamente para Franciotti, Acosta y los que están prófugos con consentimiento; es para todo el aparato represivo, y para el régimen político y social que lo engrendra. El movimiento piquetero se pondrá en el Puente a la altura de esa lucha, con las responsabilidades que nos caben desde el Argentinazo, como factor de aglutinamiento político de todos los explotados para llevar la causa del Puente y del Argentinazo a la victoria.

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