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11 de abril de 2019

La Constituyente de Santa Cruz de 1994 y la intervención del FUT-Partido Obrero

A 25 años de la elección de convencionales.
La Constituyente de Santa Cruz de 1994 y la intervención del FUTPartido Obrero

Facsimil Prensa Obrera #416, 14 de abril de 1994

El 10 de abril de 1994, simultáneamente con los comicios para la Convención Constituyente nacional, tuvo lugar en Santa Cruz la elección de representantes para la Constituyente de la provincia. Esta marcaría el debut parlamentario del Partido Obrero, que consagró a Miguel Del Plá y Ricardo Mercado como convencionales.

La elección estaba diseñada para que el PJ barriera con un 60-70% de los votos y, con ese resultado plebiscitario, la Convención habilitara sin mayores inconvenientes la reelección del entonces gobernador Néstor Kirchner. Antes de las elecciones, Kirchner había logrado disciplinar a todas las líneas internas del PJ bajo su mando e incluso había fraccionado a los radicales, integrando a varios dirigentes a la lista del Frente para la Victoria Santacruceña. El radicalismo pasó toda la campaña electoral intercambiando acusaciones entre sus líneas internas, en un clima de descrédito y desmoralización. Sin embargo, el peronismo terminó perdiendo seis puntos y varios miles de votos. Parte de esa fuga de votos fue captada por la lista del Partido Obrero.

El FUT (Frente de Unidad Trabajadora-Partido Obrero) hizo una campaña centrada en denunciar el pacto provincial, que concedía a Kirchner una votación especial de mayoría simple para el tema de la reelección, mientras todos los demás temas requerirían los dos tercios. Denunciamos también que toda la reforma provincial apuntaba a concentrar aún más el poder en el Ejecutivo y en el círculo del poder del momento, mediante el espaciamiento de las elecciones, la municipalización y autonomía de los municipios, pero sin garantía de los fondos para que la autonomía sea real y un sistema electoral por localidad que aseguraría la mayoría absoluta al PJ, entre otros aspectos. Explicamos que la reforma pretendía crear el cuadro legal para llevar el “ajuste” hasta el final en los municipios y para privatizar el Banco Provincial y Servicios Públicos. Poco después, Kirchner le entregó el Banco de la provincia de Santa Cruz a los Eskenazi. En el plano nacional, denunciábamos el pacto Menem-Alfonsín y a la Constituyente reaccionaria a que había dado lugar. Nos hicimos fuertes en la consigna “defendamos nuestras conquistas” alertando contra la inminente reforma laboral, ley de patentes y de obras sociales, etc.

Demostramos en nuestros actos que no existía orden legal o constitucional en Santa Cruz sino una Constitución surgida de la dictadura de Aramburu. Hacíamos el pronóstico de que ni siquiera el Pacto iba a ser respetado en caso de obtener Kirchner una votación plebiscitaria como esperaba. En cada tema desarrollamos una posición programática, levantándonos como la única oposición real.

Las encuestas oficiales nos daban un 5% y la posibilidad de colocar un convencional provincial, pero cuando empezaron a abrirse los sobres, se produjo una verdadera conmoción política. La lista del FUT se alzaba con más del 9% de los votos y obtenía votaciones de entre el 10 y el 14% en numerosas localidades. Era la gran triunfadora de la elección. Faltaron unos 900 votos para lograr también un convencional nacional.

El centro del debate que promovió el FUT-PO en la campaña fue contra la jubilación privada y contra la reelección, por el salario y el conjunto de las reivindicaciones.

La elección del FUT fue una brisa vivificante para los luchadores y una expectativa inmensa para los miles que se decidieron a votar a la izquierda (a una izquierda sin tapujos) y para otros miles que todavía estaban expectantes.

En la medida en que la Constituyente de Santa Cruz fue un contubernio montado por peronistas y radicales para asegurar –prebendas y cargos públicos para la UCR, mediante– la continuidad en el poder de la camarilla gobernante, el desafío para desenvolver esta orientación PO fue gigantesco.

La Convención “paralela” y la sesión “extraordinaria”

En el curso de sus reuniones clandestinas, peronistas y radicales acordaron el llamado a una sesión “extraordinaria” de la Convención (es decir, fuera de su régimen normal de funcionamiento) con un temario y  resoluciones previamente “consensuadas” –entre ellas, la reelección de Kirchner. Pero si algo tuvo de extraordinario la sesión de la Constituyente fue la intervención del FUT.

El FUT fue preparando el ataque a la reelección y al bloque del PJ-UCR a través de los distintos puntos de la sesión extraordinaria. En el tema de los recursos naturales, realizamos un contundente balance de las privatizaciones, demostrando que habían significado la entrega de los recursos provinciales y la caída de los puestos de trabajo, además de la burla de los derechos laborales. Mostramos, junto a ello, que los pulpos Enron, Total y Pérez Companc se apropiaron de la provincia en la práctica: el pulpo Enron, por ejemplo, cobrando el gas que en la provincia a la misma tarifa que en Buenos Aires, pese a que este se producía en Santa Cruz y el costo empresarial era por tanto mucho menor; para asegurarle este beneficio es que el gobierno inventó el subsidio al consumo en la provincia, falsamente presentado como una medida en favor del pueblo. El FUT también denunció la hipocresía de la Constituyente, que festejaba el reconocimiento del “dominio originario” de los recursos naturales de las provincias por parte de la Convención Nacional reunida en Santa Fe. “¿De qué sirve esto cuando ya está todo entregado?”, preguntaron los convencionales del FUT, sin que justicialistas ni radicales pudieran responder. La única solución real, propuso el FUT, es la reducción de las tarifas a valores relacionados con el costo de producción, la anulación de las privatizaciones y la puesta en marcha de una empresa provincial de energía bajo control de los trabajadores.

Tampoco contestaron, ni radicales ni peronistas, las pormenorizadas y documentadas denuncias del FUT sobre las estafas cometidas en contra del banco de la Provincia.

Todo el desarrollo de la sesión mostró que el FUT fue la única oposición política al gobierno y a los privatizadores y entregadores de la provincia: las sistemáticas votaciones “22 a favor, 2 en contra” lo demuestran palmariamente.

El FUT se retira: “no a la dinastía”

El retiro de los convencionales del FUT, en medio de la aclamación de la barra, fue el momento culminante de la “sesión extraordinaria” porque puso en evidencia, negro sobre blanco, la completa podredumbre de la Constituyente.

Con el retiro del FUT, no quedó en el recinto de la Constituyente un sólo representante de los intereses del pueblo de Santa Cruz. Los que se quedaron, la UCR y el PJ, eran (son) los representantes políticos de los grandes pulpos y capitalistas vaciadores de la provincia, a los que están asociados como comisionistas y mandaderos. En el momento de la votación de la reelección, y precisamente como consecuencia de un choque entre estas dos camarillas, una fracción de la UCR se retiró de la Convención y la otra se quedó para asegurarle la reelección al kirchnerismo.

El PJ sancionó la reelección de Kirchner sólo con sus votos y del sector radical liderado por Nicoliche, que permaneció en la Convención hasta el final. La UCR también debió pagar un altísimo costo político: su retiro de la Convención, después de acordar en secreto con el PJ la cláusula reeleccionista y “dinástica” y después de dedicar buena parte de sus intervenciones a atacar al FUT, fue apenas un mal taparrabos de su subordinación a la camarilla de Kirchner.

Nuestros planteos

El bloque de convencionales del FUT presentó un conjunto de proyectos, desde la exigencia de que el salario de los parlamentarios no superase, por todo concepto, los 1.200 pesos (costo de la canasta familiar en aquel entonces) hasta la confiscación, bajo control obrero, de los pulpos que se han apropiado de las riquezas energéticas. Planteamos también salarios y jubilaciones mínimos iguales a la canasta familiar; la prohibición de la reelección y de los decretos de “necesidad”, así como de cualquier tipo de veto, por parte del Poder Ejecutivo; la elegibilidad y revocabilidad de todas las funciones públicas, incluidas las judiciales, policiales y administrativas; la prohibición de entregar las Cajas Provinciales y afiliación a ellas de todos los trabajadores privados y públicos; jubilación a los 50 y 54 años con el 82% móvil, aporte patronal exclusivo y control obrero de las Cajas; el control obrero y la apertura de las cuentas del Banco Provincial; la prohibición de intervenir los municipios y la seguridad de su financiamiento y control de los trabajadores sobre sus ingresos y gastos.

Dos convencionales sobraron para desenmascarar los intereses de clase y la hipocresía de las varias decenas de ‘lupines’ y ‘lupinas’ –como se conocía a los partidarios de Néstor Kirchner y Cristina Fernández– del PJ-FPV y de la UCR, y ayudar a través de esta labor a la organización y conciencia de las masas trabajadoras.

 

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