fbnoscript
31 de julio de 2014 | #1325

Por el triunfo de la resistencia armada de Hamas

EXCLUSIVO DE INTERNET

Uno de los lectores acaba de enviar un correo firmado por Bruno Kliger planteando una crítica al artículo aparecido en el número 1324 de "Prensa Obrera", referido a la situación de Gaza. El autor plantea que suscribe las posturas del Partido Obrero, incluidas las que se refieren al conflicto. Coincide totalmente en que Israel (el sionismo) es el responsable único del conflicto. Su objeción reside en que la defensa debería ser "del pueblo palestino oprimido y no de Hamas". En su crítica, señala que Hamas es "un grupo nacionalista islámico, de carácter religioso". No se nos escapan las limitaciones de Hamas y las mismas fueron explícitamente puestas de relieve en el artículo cuestionado. Hamas aspira a un Estado palestino al lado de uno sionista. En el año 2006, la cúpula de dicha organización planteó la construcción de un Estado palestino en las fronteras previas a la guerra del año '67, lo que representó un reconocimiento tácito de Israel por primera vez en su historia, y un giro en referencia a sus posturas tradicionales. Su horizonte político, por otra parte, no es diferente al que representan los Hermanos Musulmanes de Egipto, con quienes cultivaba una estrecha relación, especialmente antes de ser desalojados estos últimos del gobierno del país vecino. En el último período, había avanzado hacia un gobierno de unidad nacional con la Autoridad Palestina que viene llevando una política de compromiso y colaboración con Israel y cuenta con el apoyo de la Casa Blanca y la Unión Europea. En definitiva, no podemos caracterizar a Hamas como una fuerza revolucionaria y, menos aún, que suscriba la causa de una transformación social. Esto está colocado, blanco sobre negro, en el artículo nombrado. ¿Por qué, entonces, la insistencia? Los límites de Hamas no deben ser un pretexto para escabullir el bulto. El autor del correo dice que hay que defender al pueblo palestino oprimido, pero esa resistencia ha adquirido la forma de una resistencia armada y de una guerrilla urbana, a cuya cabeza se ha puesto Hamas. La defensa del pueblo oprimido pasa hay por apoyar esa resistencia y esa guerrilla. No se puede separar una cosa de la otra. Esa separación es la que hipócritamente plantean diferentes voces que se reclaman progresistas y de izquierda, que se declaran a favor de la causa palestina, pero lamentan los métodos de Hamas y lo condenan por su accionar. Una adaptación lisa y llana a la presión y propaganda que ejercen las metrópolis imperialistas y sus medios de comunicación. La guerra de guerrillas que se desarrolla es expresión de un levantamiento popular y no "una imposición", utilizando las palabras del autor. A Bruno K. le sorprende que hayamos descartado que pueda ser un acto "compulsivo" sin advertir que, si fuera así, la incursión terrestre sionista hubiera sido un paseo. Afortunadamente, no ha ocurrido de esa forma y eso tiene que ver con el hecho de que la población gazatí apoya resueltamente la resistencia armada, su último recurso. El hecho de definir a un grupo como nacionalista islámico de carácter religioso, no agota un análisis y una caracterización. Hamas no es condenada por ese motivo, sino porque es protagonista de un choque real con los planes estratégicos del sionismo. Israel no actúa así con otros movimientos islámicos con los cuales ha establecido nexos de cooperación. Sin ir más lejos, el régimen sionista ha sido denunciado por alentar el accionar del EIIL (Ejército Islámico de Irak y del Levante), que acaba de proclamar un califato en territorio sirio e iraquí. En la misma onda, movimientos laicos como Al Fatah han terminado siendo vehículos de la política sionista. La expulsión de Al Fatah de Gaza es consecuencia de esa conducta y del repudio popular que la misma provocó en la población, y no de la intolerancia de Hamas Apoyamos incondicionalmente la resistencia armada palestina. El triunfo de Hamas sería un hecho inmensamente progresivo que afianzaría notablemente la causa nacional palestina y, más en general, las perspectivas revolucionarias para el conjunto del Medio Oriente. Lo que importa, lo único que importa, es el yugo sionista. El "yugo de Hamas", en caso de derrotar al sionismo, sería un hecho secundario, un episodio pasajero en medio de un nuevo escenario de alcances inéditos y en el cual los trabajadores contarán con condiciones propicias para ajustar cuentas y superar los límites insalvables del nacionalismo palestino, en cualquiera de sus variantes.

Pablo Heller

Compartir

Comentarios