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17 de marzo de 2005 | #891

Mar del Plata: trabajadores del pescado

Lo que Telenoche no puede mostrar

Por Corresponsal
Los lectores de Prensa Obrera no necesitamos una cámara oculta para conocer la dura vida de un obrero, del gremio que sea. Tampoco la necesitamos nosotros, los obreros del pescado, para "descubrir" la valentía o la dignidad de Josefa: la compartimos con ella en las grandes luchas de fines del '90, en la ocupación del Soip, en la gran huelga de 2003, y en su última fábrica, donde se arrancó la efectividad de 180 compañeros.
 
En todas esas luchas, Josefa fue una de las más consecuentes. La última fue quizá la más aleccionadora. Como un remezón de la gran huelga de noviembre de 2003, en mayo de 2004 se consigue, "con masivos piquetes y movilizaciones", la efectividad bajo el Convenio del 75 (aunque la patronal -Matera- logra armar una SRL -tercerizada- con un testaferro hasta ese momento "capo" de la "cooperativa" trucha Pomelo).
 
En junio la cámara patronal y el Estado terminan de cooptar a la "camarilla" en franca descomposición de Salas-Verón y con un "golpe de Estado" desplazan a la fracción clasista de la conducción del gremio y pactan una ruinosa "paz social" con la cámara Cipa (vigente hasta hoy). Aquí la victoria más importante en la lucha de Josefa empieza a revertirse: la patronal desata una guerra permanente. No hay una semana que no provoque un despido de activistas, liquide mal o no pague, niegue la materia prima, divida a los turnos con diferentes acuerdos, etc. A espaldas de los compañeros se consolida la relación (¿sociedad?) entre la camarilla y Pomelo.
 
Josefa está siempre entre los que van al frente. La lucha de estos compañeros está mortalmente condenada: no hay asambleas generales, ni paro ni movilización del Soip. Rige la "paz social" que sólo un sector de delegados y nuestra agrupación rechazan.
 
Se pone dramáticamente al desnudo la diferencia entre tener una organización gremial para la lucha o tenerla postrada ante la patronal. En noviembre ya no vuelven al trabajo; se retoman las movilizaciones y acampes. Al "frente" se ponen el secretario general de la CGT, Pepe San Martín, y M. Verón, quienes ponen sus "conocimientos" adquiridos al servicio de la derrota y la entrega. Cada vez que pueden, apartan a un compañero, le palmean la espalda y le dicen bajito que agarre los 1.500 pesos y después que le haga juicio porque "esto no tiene otra solución". Llegan a conformar un listado de los que quieren arreglar...
 
No les es fácil la tarea: son grandes las reservas de lucha de Josefa, de sus compañeros y la Unidad Obrera del Pescado. Nuestra agrupación interviene físicamente y reparte volantes. El fin de año llegó sin una dirección independiente de la burocracia, y el hambre hizo el resto. Los últimos 27 recibieron un telegrama de despido con causa y a buscar una nueva "covacha". Pepe San Martín fue "ascendido": hoy es delegado del Ministerio de Trabajo de la Provincia.
 
Josefa, durante siete meses, fue una trabajadora efectiva y en blanco. Las conclusiones de esta lucha deben diseminarse entre las plantas como los 180 compañeros suyos y entre los activistas del gremio. La agrupación clasista atesora lo mejor de la experiencia de lucha de Josefa y continúa con cada boletín, cada volante, cada reclamo, en cada reunión, fábrica por fábrica, en cada debate por poner en pie una alternativa obrera y socialista poniendo los cimientos de más y más grandes triunfos en el puerto de Mar del Plata.
 
Al fin y al cabo, nosotros como ella, jamás nos jubilaremos... de la lucha obrera.
 
P.D.: la señora que aparece en la tele al final de la nota del 9/3 es la actual secretaria de Finanzas del Soip; ella llevó las cámaras a la tapera más vieja del puerto, no sea cosa que se vean, a una cuadra de allí, las modernas plantas de Giorno, Solimeno o Moscuzza, que por cada puesto albergan decenas de trabajadores en negro.

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