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24 de marzo de 2005 | #892

Cromañón en las escuelas

Por Corresponsal
Como vecina y trabajadora de prensa en Escobar, coincido totalmente con la carta enviada por la docente Claudia Consiglio publicada en una edición anterior de Prensa Obrera.
 
La docente, conocedora del estado en que se encuentran las escuelas públicas de la provincia, advierte, como nosotros, acerca de la hipocresía del gobierno de Felipe Solá, que apoya con clausuras en la provincia las medidas de Aníbal Ibarra, pero igual que él se olvida de controlar las escuelas, que bajo su esfera mantienen innumerables deficiencias en materia de seguridad.
 
El Estado provincial olvida no sólo el mantenimiento de pozos ciegos y tanques de agua sino que recién ahora, después de Cromañón, recuerda cargar los pocos matafuegos existentes y envía a las docentes instrucciones para usarlos.
 
"Escasas o nulas puertas de emergencia, vidrios que se astillan en puertas y ventanas, que abren para afuera, cielos rasos de telgopor, paredes de durloc en aulas modulares, establecimientos sin patios internos, construidos en diminutos terrenos, instalaciones eléctricas y de gas hechas en forma casera por padres de cooperadoras, ventanas con rejas soldadas por temor a vándalos que roban y realizan destrozos", son sólo algunos de los detalles que el Estado provincial olvida controlar, mientras cierra pequeños boliches nocturnos, pubs o cantobares y hace la vista gorda en las confiterías de sus amigos empresarios.
 
El gobernador de la provincia mete, todos los días, a mil chicos en una escuela y los encierra en una verdadera trampa mortal.
 
Tiene razón Consiglio: "La barbarie está instalada hace tiempo, también, en nuestras escuelas", pero el verdadero responsable es el Estado, que no vela ni garantiza la salud física y mental ni de docentes, ni de alumnos.
 
El mismo gobierno peronista que desde hace cuarenta años en la provincia de Buenos Aires "alberga" a educadores y educandos para que convivan con piojos, parásitos, aguas contaminadas, hepatitis, cólera y meningitis, además de violaciones y otros hechos de violencia. Solos, docentes y alumnos, en un campo de batalla que ninguno de ellos eligió.

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