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25 de enero de 2007 | #979

"Cortar la rama"

En estos dias estoy pensando en esta renovación política obrera. Una vez Marx, golpeando la mesa con el puño, le decía a un camarada que “la ignorancia jamás ayudó a nadie ni ha sido útil para algo”. Porque Marx pensaba en el valor inmenso que es la organización, en este caso, la educación obrera. Por eso debemos avanzar más en lo que hace a la política obrera. El obrero, hoy por hoy, debe saber sobre economía política y agruparse pensando transformar la sociedad, estudiando y comparando los hechos y las luchas. Trotsky decía que el obrero no debe realizar sólo propaganda revolucionaria sino moverse hacia la revolución. Esto no significa ponerle fecha para hacerla sino estar preparado. ¿Y cómo es estar preparado? Conociendo el campo de batalla, es decir, conociendo el barrio donde vive el obrero y qué piensa. Ese es el camino que estamos haciendo hacia una renovación política obrera y esto confirma la agudeza actual en la situación política.
 
Como decía Trotsky, los obreros debemos ser capaces de unir con una consigna general a toda la clase obrera. Porque la clase odia al absolutismo y aquí, en San Isidro, con Posse hay absolutismo y por eso debemos estar aquí y allá, en todas partes, planteando cada cuestión de lucha obrera, estudiantil e intelectual. Debemos ser una gran cadena para desenmascarar y denunciar a esta hipócrita “democracia” que están haciendo y no permitir más retrocesos en la clase obrera.
 
Como dijo Altamira: “en cada barrio, en cada municipio, en cada provincia”. Porque el obrero de esta nación debe cambiar de pensamiento. Antes era primitivo que el obrero pensara en política. Ahora es real el cambio. Hoy el obrero está despertando y por eso dónde pisa un compañero del Partido Obrero las cosas cambian: las fábricas, los barrios.
 
Quiero contar una anécdota que me contó mi abuelo. Cuando yo tenía 15 años, me dijo que me fuera a Buenos Aires porque en Tucumán iba a terminar como él, siendo un esclavo de los gringos. Me dijo así: “Había un hombre rico que tenía dos halcones pichones, los llevó a un amaestrador y le pidió que les enseñe todo lo que él sabía y que él regresaría al mes. Uno de ellos aprendió rápido mientras el otro se quedaba todo el tiempo en una rama del árbol bajando sólo para comer. Cuando vino el dueño a buscarlos se encontró con esa novedad. El maestro dijo que había hecho todo lo posible. El dueño pidió que cortara la rama donde el halcón estaba posado y cuando lo hizo empezó a volar aprendiendo todo rápido”. ¿Qué me enseñó mi abuelo? Que él cortó la rama para que yo volara a otro lugar. Así debemos hacer hoy los revolucionarios: “Cortar las Ramas”. Porque los obreros están posados en la rama “de la casa al trabajo y del trabajo a casa”. Le mienten que no pueden hacer política, que solamente la pueden hacer los doctores y abogados. El obrero, dicen, sólo debe producir y llenar las arcas de los patrones. Pero el obrero es digno de su trabajo, tiene que tener una buena educación para su familia, vivienda, salud. Sólo así Argentina va a ser un país en serio y San Isidro va a ser distinto. Sólo cuando haya igualdad social para todos.
 
 
(San Isidro, 4/1)

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