16/05/1996 | 494

‘Ancianidad privilegiada’

Las estadísticas demuestran que ‘no sólo’ somos un “país empobrecido”… también somos un “país envejecido”, ya que tenemos un 13% de población mayor de sesenta años, con gran tendencia a crecer, como consecuencia del bajo porcentaje de nacimientos.


Esto parece que ha ‘logrado conmover’ al gobernador Duhalde que, a través del “Consejo provincial de la familia”, del cual su esposa es presidenta honoraria, ha ideado cursos de capacitación laboral (para mujeres) en la provincia de Buenos Aires.


Con cursos de tres meses de teoría y tres meses de práctica, el gobierno de la provincia pretende ‘mejorar’ la ‘calidad de vida’ de la población anciana del conurbano bonaerense.


Capacitar a una persona para trabajar en programas para la tercera edad lleva por lo menos cinco años.


Demostrando ‘su total’ falta de respeto por la educación… en un país donde se cierran escuelas, se despide a los docentes… en un país donde se dice ‘estar en el primer mundo’, donde se estudia ‘sin libros’, ya que por su elevado costo, se debe ‘recurrir’ a las fotocopias, el Consejo provincial de la familia, en un proyecto experimental que se llama ‘vivir en casa’… ha lanzado a un grupo de mujeres a trabajar en Fiorito (Lomas de Zamora) con ancianos carenciados de la zona, bajo la supervisión de la “Casa Solidaria” de Fiorito. Es evidente que al gobernador le importa muy poco el ‘daño psicológico’ que puede causar a estas mujeres, que cuentan con una muy ‘deficiente preparación’  para enfrentar una realidad muy cruel.


La mayoría de estos ancianos se encuentra en “total emergencia social”, lo cual no hace más que aumentar, la “angustia e impotencia” de estas mujeres, que se encuentran con las contradicciones de lo aprendido en dicho curso, que las preparó para ‘lo ideal’ y no para ‘lo real’ de una sociedad, donde los ‘viejos provocan rechazo’ e ‘indiferencia’ en los funcionarios de un gobierno capitalista que ha destruido el derecho a una jubilación digna, condenándolos a vivir en la “miseria más cruel”.


¡Mentira! ¡Corrupción! ¡Desocupación! ¡Hambre y represión!, etc… ¡Realidad de un país que se debate entre las garras del capitalismo, sin poder salir ya que “no encuentra” la dirección política que se atreva a orientar a la clase trabajadora a encontrar el camino de salida para sus luchas!


Realidad que me lleva a enfrentarme con ¡mi propia vejez!… y a asumir que de aquí en más esto debería llamarse ‘morir en casa’.