02/04/1998 | 579

El infierno de la flexibilidad laboral

En una fábrica de postes de Córdoba trabajan 32 operarios por 1 peso la hora y 11 pesos por producción, pero este ‘premio’ se pierde por diferentes razones: la producción no se llega a cumplir nunca (rotura de maquinarias; son precarias y obsoletas; además no cuentan con un plantel adecuado de mantenimiento, tan sólo dos para toda la planta). No obstante, la patronal presiona para cumplir con la producción, aumentando las horas y no reconociéndolas como extras, llegando a arriesgar la vida de los operarios, como sucede los días de lluvia, cuando no les provee las correspondientes capas y botas para el agua. La seguridad industrial y las instalaciones eléctricas son totalmente deficientes (el argumento de la patronal es que donde no haya un muerto, la producción debe garantizarse). Además, obligan a desayunar a los trabajadores en cinco minutos y a almorzar en 15, y los compensan con 30 centavos por día. No les reconocen el transporte; las vacaciones han sido reducidas; a los compañeros que tienen 30 años de antigüedad tan sólo les dan 15 días. Los nuevos operarios son contratados y con convenios enteramente flexibilizados. Como es sabido, la burocracia de la UOCRA brilla por su ausencia, exigiéndoles a los afiliados que en caso de un paro convocado por el sindicato deben cumplir con el 50% de la producción.


Esto nos lleva a todos los trabajadores, en negro y efectivizados, a discutir una política independiente en una organización independiente.


 

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