02/03/2000 | 656

La reforma antiobrera no debe pasar: ¿con estos dirigentes?

Asistimos asombrados en estos días a los “discursos-progresistas» de los llamados dirigen­tes sindicales, que se rasgan las vestiduras ante la presentación en sociedad de la nueva “reforma laboral” que quiere imponemos el flamante go­bierno aliancista.


 Vemos con estupor en los medios, la figura del secretario general de la CGT, Rodolfo Daer, haciendo una puesta en escena que envidiarían Alezzo o Gandolfo, profesores de teatro de gran calidad y experiencia.


Vemos a Cavalieri, Lezcano, Ubaldini, José, Rodríguez, Cossia, Pedraza y tantos otros traido­res de los trabajadores que durante la tristemen­te célebre era menemista negociaban con el po­der, se hacían los distraídos y miraban para otro lado, mientras nos quitaban, una tras otra, las conquistas sociales que durante muchos años de lucha se habían conseguido.


Los vemos, decía, con rostros desencajados, hacer declaraciones fogosas en contra de la refor­ma antiobrera, con una caradurez que realmen­te asombra. Les escuchamos decir: “Nosotros los trabajadores”, justamente a ellos, que han vivido y se han convertido en ricos empresarios a costa del sacrificio de millones de trabajadores.


Provoca náuseas, repito, verlos ahora salir como ratas, a negociar con el nuevo gobierno concesiones vaya a saberse a cambio de quién sa­be qué migajas.


Pero el colmo de la desvergüenza es intentar ahora hacerle creer a la gente que van a lanzar al ruedo a un dirigente “duro”, Hugo Moyano, fu­turo secretario general de la CGT. Lo cierto es que es muy poco o nada lo que ha hecho el tan mentado dirigente “luchador” y “defensor” de los trabajadores.


Eso sí, Hugo Moyano apoyó la represión en Corrientes, y trabajó e hizo la campaña para la elección de este gobierno antiobrero, capitalista y vendepatria.


Intento decir, con todo esto, que si esperamos de brazos cruzados que estos mal llamados dirigentes hagan algo para impedir que esta refor­ma antiobrera salga, nos va a ir realmente muy mal. Debemos convocar a todos los verdaderos luchadores obreros, ocupados, desocupados, diri­gentes barriales, delegados de fábrica, a realizar asambleas y discutir los métodos a seguir en lo inmediato, para impedir que esta ley antiobrera se concrete.


La lucha y la unidad de los trabajadores es la única salida para enfrentar a este gobierno cipayo y entreguista y a sus colaboradores disfraza­dos de dirigentes gremiales.


Un abrazo.