04/09/1997 | 555

Los dictados del imperialismo

Agua dulce, agua salada; por agua viene por agua se va. Sabemos que tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas por agua; esta proporción se ha mantenido. Pero pese a parecer muy abundante la producción de agua utilizable, está empezando a escasear.


Esto ocurre porque cerca del noventa y ocho por ciento del agua del planeta es salada.


Del saldo en aguas dulces, el veinte por ciento es subterránea, el setenta y nueve por ciento está en los cascos polares y los glaciares, y sorprendentemente sólo el uno por ciento están en los ríos y lagos.


En Avellaneda hay contaminación de napas freáticas por basurales, y en las áreas de curtiembre descargan residuos sin control.


En la zona Puerto Dock Sud hay contaminación crónica por derrames cotidianos de petróleo y por limpieza de los tanques de los buques petroleros.


La epidemia de cólera tiene que ver con el pobre acceso a agua potable.


Las aguas contaminadas en el Río de la Plata y de las napas freáticas en Avellaneda son el resultado de la falta de control hacia los ambientes acuáticos, y las napas reciben contaminantes, por filtraciones desde la superficie. Tenemos el ejemplo extremo de un cuerpo de agua muerto que es el Riachuelo.


Los capitalistas se llevan de Avellaneda cuero curtido y nafta, nos dejan a cambio, desocupación en masa y contaminación. El control que termine con este saqueo solamente podrá venir de los trabajadores y su gobierno.


 

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