Pibes piqueteros, una escuela de la clase obrera

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En Barrio Copello (Rosario), los compañeros del Polo Obrero nos propusimos sacar a los chicos de la calle, les explicamos por qué luchamos y que no somos solamente gente detrás de una bandera. Un grupo de compañeras que damos apoyo escolar en el merendero, los días que nos toca dar Lengua, como no tenemos libros aún, leemos Prensa Obrera; ellos nos preguntan y les respondemos.


El 7 de marzo se inauguró la cancha en el predio del merendero, lo que llevó a que los chicos fueran y vinieran buscando monedas para poder jugar en el torneo, ya que la actividad también buscaba recaudar fondos para las marchas.


Dos de mis hijos (de 9 y 12 años) consiguieron una changa de ayudantes de albañil por la que les iban a pagar dos pesos por día. Les explicamos que era una explotación y esa noche hablamos de lo que decía la prensa sobre la gente que explotaba a otra. Ellos llegaron a esta conclusión: “Mamá, vamos a hacerles un piquete”; nosotros les decíamos que sí, que también lleven la bandera y las gomas… y así bromeábamos.


A mi hijo de 9 años le dije: “Mamá corta la ruta y pelea porque no quiere que se explote a la gente; entonces vos también tenés que hacer valer tu tiempo y tu trabajo como habíamos leído en la prensa”.


Al otro día me levanté y me fui al merendero; cuando volví y vi que se habían ido a trabajar me re-enojé y los mandé a llamar. Cuando llegaron les pregunté por qué fueron si les había prohibido ir, y ellos me respondieron: “Le dijimos a este señor que nuestra mamá corta la ruta y pelea por sus derechos y ahora nosotros también, y que queríamos un aumento de 5 pesos por nuestro trabajo”.


La jornada laboral terminó y no sólo cobraron los 5 pesos, sino que terminaron cobrando 10 pesos. Estaban re-emocionados y me dijeron: “¡Se salvó del piquete!