29/07/2005 | 910

¿Quién salvará a los chicos y a la escuela?

La escuela concentra el conjunto de los problemas que vive la población: allí están los Carmen de Patagones, los Cromañón, las Romina Tejerina, el gatillo fácil, etc.


Los niños y adolescentes son parte de las familias que se mantienen con trabajo en negro, sufriendo la miseria que el gobierno capitalista de Kirchner les tiene asignada, con la policía y el poder político, organizadores del crimen y la droga, con el ataque cotidiano a sus condiciones internas y externas para aprender. Con la política educativa privatista del gobierno, se meten las ONG para “distribuir becas” de empresas como Autopistas del Sol, enfrentándose a las cooperadoras de padres recontraempobrecidas o para “manejar” la educación sexual (Fundación Huésped), porque la Iglesia le impone al gobierno que el Estado no la imparta.


Los docentes nos encontramos con la violencia del Estado metida en la escuela, en sus casas y barrios. El gobierno también destruye nuestras condiciones de trabajo y el salario, sometiéndonos a turnos triples. Su política es avanzar en una educación para las empresas y de generación de reserva de subtrabajadores, de liquidar la educación pública y nuestro salario.


Los enfrentamos con huelgas autoconvocadas porque la directiva de nuestros gremios, de la Ctera, enrolada en la CTA, es socia activa del gobierno. Es sostenedora de la redistribución de la pobreza, con el salario docente de 700 pesos, que viene a ser como un techo de los trabajadores crónicamente empobrecidos. Perversamente, organiza la marcha de Los Chicos del Pueblo, planteando que con un poquito más que un plan trabajar por niño (200 pesos) se terminaría el hambre. Para los padres de los chicos del pueblo, plantea la redistribución del salario de los pobres y “difiere” con la CGT de los gordos por el salario mínimo en 115 pesos (CGT: 600 pesos, CTA: 715 pesos). Nada de tocar el superávit del FMI, los intereses de las AFJP y los bancos, ni los subsidios a los empresarios para que los salarios sean, como mínimo, iguales a la canasta familiar. Eso está fuera de su redistribución, porque no es problema de cálculos, sino de lucro capitalista intocable. La CTA de De Gennaro y Yasky, alentada por el gobierno, plantea que, con la marcha de los chicos, están educando a los niños en el “reclamo”, junto a organizaciones del imperialismo, como Unicef.


Desde Salta hasta Ushuaia, viene avanzando la huelga general educativa, porque en la escuela estamos los reales educadores, los heroicos secundarios de Capital, los padres y madres piqueteros, los mecánicos de la Panamericana, los obreros de Parmalat, los municipales de Caleta, los jóvenes que ocupan sus lugares de trabajo, las mujeres que luchan por sus derechos reproductivos. Entre las familias de nuestros alumnos están también los que se volcarán a la lucha, porque les es o será imprescindible.


El papel de los luchadores docentes, de los sindicatos combativos, de los activistas de los barrios y de las fábricas, donde el Partido y el Polo Obrero tienen miles de compañeros reconocidos, de tribunos políticos de su propia clase social, se proyectará hacia profundizar la acción común que brinda la escuela, con un programa propio. Impulsamos e impulsaremos asambleas conjuntas, por el triunfo de todas nuestras luchas. Por el salario igual a la canasta familiar, por becas para todos, por la renacionalización de la educación, que debe ser exclusivamente estatal y laica y debe estar en manos de sus trabajadores.

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