24/07/2008 | 1047

Totalitarismo estetizante

«La obra de Favio es inobjetable», dice Judas. Con esta afirmación ratifica lo que hemos dicho sobre su artículo.

Toda gran obra de arte no sólo compromete los sentidos con los que percibimos su belleza formal, sino que su contenido impacta en la profundidad del sujeto movilizando su conciencia, conmoviéndolo. Toda movilización de la conciencia debería ser susceptible de resultar objeto de una crítica.

Como ya señalamos, el texto de Judas sobre el film de Favio posee el defecto de no tratarse de una crítica ni artística, ni política. La caracterizamos como oda, como una devolución poética o, como publicidad en aquella ocasión. Ahora Judas nos brinda más elementos.

Ocurre que reafirma a Favio como el mejor cineasta argentino, ¡y peronista! Lo que le criticamos en «La oda a Favio» es que su escueta mención de la película está rodeada de una descripción acrítica de la filiación política del autor.

Por ejemplo, una crítica elogiosa de Madame Bovary, publicada en Prensa Obrera, que reseñe la vida política del autor ¿debe necesariamente ocultar el repudio de Flaubert a la Comuna de París, porque ésta suspendiera el pago de los alquileres de viviendas y aquél viviera de rentas? Al respecto, Judas hoy, nos propondría: Flaubert, el mejor novelista de la historia, ¡y rentista!

La estetización provocadora de la política es la nave insignia de la posmodernidad.

Si esto no es una defección política…

El carácter inobjetable que Judas le atribuye a la obra de Favio lo pretende para su texto.

Por eso las acusaciones de stalinismo, que no sólo son infundadas, sino que metodológicamente son incorrectas porque buscan su determinación no en la historia sino en el «tamaño de las mentes». Esta fórmula, lejos de ser marxista es deudora de lo que se conoce como racismo de la inteligencia, característica propia de los intelectuales que no hallan su organicidad en ninguna clase.

Retomar la crítica

No encontramos en un llamado a retomar la crítica, como método, ningún peligro. Esto no significa de ningún modo el rechazo de la acumulación de una producción (que realizada desde otra orientación social) resulta patrimonio de la humanidad y por lo tanto deberá serlo del socialismo.

Coincidimos en la idea de que Prensa Obrera debe ser un producto periodístico, con un sentido político de clase y calidad. Seguimos creyendo que aquel texto sobre Aniceto no reúne estas condiciones. Un repaso de la sección Cultura de Prensa Obrera nos devuelve varias páginas de Judas que sí las tienen y algunas, con creces. En la lucha que la clase obrera y este partido libra por su emancipación no hay lugar para más defecciones. Quedamos entonces, Judas, a la espera su retorno glorioso.

Sinceramente,

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