02/08/2007 | 1003

Treinta años sin Oesterheld

Cincuenta con "el eternauta"

No son pocos los que, el 9 de julio último, asociaron la nevada en Buenos Aires con aquella que da inicio a la narración de El Eternauta, historieta que este año celebra medio siglo de su publicación.


Incluso algunos juegan con la idea de interpretarlo como un homenaje natural a la figura del escritor, guionista, editor y militante que fue Héctor Germán Oesterheld, secuestrado en 1977 y desaparecido desde entonces, hace ya treinta años.


Treinta años sin Oesterheld, cincuenta con El Eternauta: esa es la conjunción de aniversarios que desde la contundencia que dan las décadas ha impulsado una serie de muestras y homenajes, entre los cuales destaca una abarcativa exposición que se puede ver en diversos espacios de la Biblioteca Nacional. Allí se ofrecen obras alusivas a la obra de Oesterheld, de artistas tales como Carlos Gorriarena, Marcia Schvartz, Carlos Nine y muchos otros, incluidos Francisco Solano López y Enrique Breccia, cuyas tintas dieron cuerpo a esa historia emblemática, inquietante (sin duda, la obra del género historieta más importante en nuestro país) que es El Eternauta. Para esta exposición, el mismo Solano López dibujó, con guión de Juan Sasturain, una suerte de continuación de aquella historia, a modo de homenaje (el lector puede verla, en Internet, en el sitio www.culturamma.com.ar).


La exposición ofrece, además, una muestra de las diversas publicaciones donde HGO trabajó (y que incluso creó), tales como Misterix, Hora Cero y Frontera, entre muchas otras en las cuales el autor puso en juego su habilidad para desarrollar historias de gran calidad narrativa, que contribuyeron a superar muchas de las limitaciones del género. La periodista Judith Gociol, coautora de una interesante biografía de HGO, apunta algunos aportes del autor: “El héroe colectivo, la localización en una geografía concreta y reconocible, y sus argumentos que van más allá del maniqueísmo de héroes buenos, justos y triunfadores”… Oesterheld era ni más ni menos que un narrador, “que eligió ese formato (la historieta) porque confiaba en él como un vehículo de comunicación de enorme alcance popular”.


Publicada en 1957, El Eternauta es la historia de la resistencia popular a una ocupación foránea. Sus protagonistas –obreros, comerciantes, profesionales y militares patriotas– son la expresión de un 'movimiento nacional' policlasista. El Eternauta es una metáfora y una idealización de la 'resistencia peronista' a la Libertadora. Ironía del destino –o premonición genial de Oesterheld–, los invasores parecen una caricatura de José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de la dictadura que lo secuestraría en 1977.


El desarrollo de su pensamiento político llevó Oesterheld a fundir su creación artística con su militancia, en la organización Montoneros. Aun en la clandestinidad, en los inicios de la dictadura, en un refugio en el Tigre y dictando sus narraciones desde teléfonos públicos, seguía peleando por la transformación social y creyendo en su arte como uno de los instrumentos para lograrla.


Se presume que Oesterheld fue detenido en La Plata el 29 de abril de 1977. Desde ese momento, él y sus cuatro hijas —Beatriz, Estela, Marina y Diana, dos de ellas embarazadas— permanecen desaparecidos.


Nieva en Buenos Aires. Cuidado: treinta, cincuenta años después, el enemigo sigue aquí.

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