29/08/2001 | 719

Un circo sin payasos

Mirando algunos programas de TV, entiendo el alcance de la crisis actual, y no sólo nacional, sino también su carúcter mundial.


El gobierno de coalición al que nos vimos sometidos, roto ahora por sus cuatro costados, se ha pulverizado por completo. Hombres que fueron hasta hace poco gobierno, hoy llenan sillones en los programas televisivos de turno, oponiéndose vehementemente a los actuales golpes perpetrados por la Alianza gobernante. Intentando como único objetivo catapultarse a presidenciables, claro.


Como en el Gran Hermano, la pelea es por quién se queda en la casa (Rosada) a costa del resto de los participantes. Acusando a sus pares para que la audiencia le baje el pulgar siempre al otro y observe lo honesto y sincero que éste es.


Acusan a los hombres enquistados en el poder, como si de ello dependiera nuestro futuro. Estos y aquellos, son más de lo mismo.


Pero nosotros tenemos nuestras propias denuncias.


Es hora de acusar, entonces, a los bufones de la política, a los que pretenden hacernos creer que a este país sólo le hace falta un poco más de asistencia social (o de limosna) para los trabajadores, a los que discuten frente a las cúmaras sobre el déficit o sobre los tecnicismos de la economía, sacúndonos del eje central de la discusión: no hay salida posible mientras siga gobernando la clase social que actualmente lo hace. No hay reivindicaciones viables si no echamos a los De la Rúa-Cavallo-De la Sota (este último, con su elección constituyente lo único que pretende es tener unificado el poder en Córdoba para poder avanzar con las privatizaciones que hace más de un año los trabajadores no permitimos que lleve adelante).


No hay futuro posible si no gobernamos nosotros, los trabajadores.


No hay futuro posible si no los echamos a patadas.


Saludos