29/06/2000 | 670

El teatro, Cossa y la confusión ideológica

«De pies y manos» es una obra de Roberto Cossa estrenada –sin pena ni gloria– inmediatamente después de su edición en 1984, en el Teatro Pairó. El elenco estuvo encabezado por Alfredo Alcón y fue reestrenada en el Teatro del Pueblo –recientemente–, 16 años después. En el caso presente, con una puesta entre el absurdo y el grotesco, y una dirección y actuación impecables. La obra vincula los personajes, la madre, la novia, el amigo y ¿el alumno? con el protagonista, demostrando la inadecuación para la vida moderna de los arquetipos burgueses y la falta de satisfacción para las necesidades emocionales de cada uno de ellos en el modo de relacionarse. Pero la obra no solamente realiza un cuestionamiento sobre los modelos de relación de la vida burguesa, sino que, al ser el protagonista un intelectual (el profesor), la obra desarrolla un ensayo sobre las distintas posiciones políticas que se hallaban presentes en el momento en que el autor escribió la obra. Así aparecen el nacionalismo, la socialdemocracia, el stalinismo, el trotskismo, las «nuevas alternativas», etc., demostrando, a través del protagonista que «no recuerda» y que duda de todo, la completa confusión del autor. Tal es la duda, que en la obra «el amigo» aparece como el personaje que ofrece una mirada «realista» sobre la historia, cuando se trata del personaje más obvio y convencional y, por lo tanto, culturalmente reaccionario. Un dato del protagonista, que es tal vez el más importante, es que se trata de un cobarde (no defendió al amigo contra la patota, no defendió al alumno cuando se lo llevaron) y esta cobardía lo inhibe para poder formular una salida al conjunto de la sociedad. Por eso, el cierre de la obra deviene en reaccionario, al no poder formular una salida de conjunto a la crisis social y cultural, proponiendo el premio consuelo de recostarse en los afectos.


En 1984, en pleno dominio en las «vanguardias culturales» del primer mundo del pensamiento posmoderno, en que la sola pretensión de formular un pensamiento histórico articulado con la realidad era mirada con cinismo, la producción de esta obra podía considerarse para consumo de una élite, apartada de la vida de las masas. En el presente, el estado de desorientación ideológica es patrimonio de las masas, y por lo tanto, la temática de la obra es de interés social. Hasta podría decirse que esa mezcla de ideologías que conviven en la obra sin refutarse una a la otra, es decir, sin hacer una síntesis superadora que permita el progreso en el pensamiento, está presente en la realidad política a través de Izquierda Unida, que representa por un lado la incapacidad y esclerosamiento de ciertas direcciones políticas, pero por otro lado también un terreno por el que pueden transitar algunos sectores sociales, momentáneamente identificados con la misma confusión que IU ofrece.


La lucha de clases, de los opuestos sociales, irá desbrozando el terreno de las dudas ideológicas y aportando claridad, y el teatro tendrá en el futuro la posibilidad de expresar esta tendencia del mismo modo que en la actualidad lo hace a través de «De pies y manos» con la confusión.

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