07/07/2007 | 895

1º de abril del 2005

Poema

 


Un mes de protesta oscurecía central


 


en la ciudad


 


convirtiéndose en la contrariada


 


noche de las tizas.


 


De allí nos sitiaron a empujones,


 


patadas, balas antitumulto,


 


entre desorientación y horror


 


despoblaron la plaza.


 


Nos forzaron jóvenes policías


 


que años atrás estaban en nuestras aulas,


 


en clases de ética, o matemática…


 


jóvenes mandados por superiores a golpear


 


superiores protegidos y armados ordenados por superiores


 


de un gobierno inferior de aterciopelado turismo


 


y sin escrúpulos para sus habitantes.


 


Reprimieron sin dimensión


 


porque no les importa nada


 


aunque marcas e historia los delate.


 


Y aquí estamos!


 


certeros palmeando por nuestra dignidad


 


marchando sin levantar el paro


 


por promesas borrosas a nuestros reclamos.


 


Y seguimos


 


resistiendo en las carpas


 


desafiando las lluvias con la mano extendida


 


habitada de mates y el corazón atento


 


a colegas


 


que enseñan desde una huelga de hambre.


 


Desprecio el atropello


 


y propongo miremos adelante


 


impulsados, como si fuésemos a volar


 


Vamos inderrotables!


 


aprendiendo a abrir sin miedo los ojos de los nuevos


 


porque infierno y cielo se vive aquí nomás.


 


Hoy resulta un motivo compañeros


 


que no perdona ni olvida


 


y repite: ¡Oh juremos con gloria morir!


 

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