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Tarantino y la lucha contra la violencia policial

La reciente avant-premiere de la nueva película de Quentin Tarantino, The Hateful Eight, vino acompañada de una pequeña pero significativa movilización en apoyo al director, protagonizada por miembros de Rise Up October ("Levántate Octubre").

RUO es una asociación contra la violencia policial hacia los negros y latinos, dirigida por reconocidos intelectuales y activistas políticos. A fines de octubre, había desarrollado una jornada de tres días de protestas que contó con la presencia del cineasta. Allí, Tarantino dijo estar "del lado de los asesinados", y planteó la necesidad de "alzarse y ponerse de pie" contra la brutalidad policial.

La reacción de la reacción

La furia no se hizo esperar. El presidente del mayor gremio policial de Nueva York, la Patrolmen's Benevolent Association, destacó la labor "protectora" de quienes fueran llamados "asesinos", en contraste con las "fantasías depravadas de pantalla grande" del artista, y llamó a un boicot contra sus films. En la misma línea se manifestó Joe Pasco, de la Fraternal Order of Police, que prometió "una sorpresa" para el cineasta y su película. Si bien hasta el momento los cowboys del orden no han protagonizado mayores acciones, no todo está dicho: el film tendrá su estreno comercial en enero de 2016. Son estos antecedentes los que explican la movilización de RUO.

La histérica reacción de los vigilantes resulta demostrativa, sobre todo si se tiene en cuenta lo moderado de la denuncia: el mismo Tarantino ha aclarado que él no es "anti-policía". Sucede, sin embargo, que el sostenimiento del clima de inseguridad ciudadana y de un Estado de excepción, con la consiguiente supresión de garantías constitucionales y la difusión del racismo, resulta vital para el imperialismo yanqui, en su afán de controlar a las masas y desarrollar a nivel internacional sus políticas belicistas.

Realidad-ficción-realidad

Consultado por un periodista, Tarantino argumentó que no era su interés hacer un film sobre este tópico: "En los últimos dos años esto ha penetrado en los medios ‘mainstream', particularmente por el archivo audiovisual. Cuando me siento en mi sillón a ver un incidente enfermizo tras otro, en algún punto empiezo a pensar ‘bueno, quizás está tan mal la situación que no se puede cambiar'... Pero si estoy en mi sillón, ¿qué parte tengo yo en ese cambio?". De esta manera, el cineasta responde con un agudo tiro por elevación a la imputación moralista de que sus ficciones banalizan la violencia, señalando que son los capitalistas quienes realizan ese fin mediante el registro documental de sus propios crímenes.

Tarantino ya ha anunciado que quiere "ir más a fondo" con esta causa. Haciendo de su prestigio como realizador una palanca para la lucha popular, esboza un camino para la unidad entre los artistas y el conjunto de los explotados.

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