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20 de octubre de 2016

Sala Alberdi: la represión con balas de plomo va a juicio

Están acusados tres efectivos de la Metropolitana.

Entre el 9 y el 11 de noviembre tendrá lugar el juicio oral y público a los efectivos de la Policía Metropolitana Miguel Antonio Ledesma, Gabriel Pereira de la Rosa y Maximiliano Nelson Acosta que utilizaron balas de plomo durante la represión del 12 de marzo en la Sala Alberdi.

Esa noche, mientras los compañeros se encontraban en asamblea, la Policía Federal y la Metropolitana irrumpieron para desalojar la plaza seca y tomar el perímetro. Reprimieron ferozmente con gases lacrimógenos, balas de goma y plomo.

Un manifestante y los periodistas Germán Darío de los Santos y Esteban Ruffa, de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), fueron atacados con balas de plomo de escopeta Mossberg, calibre 12/70, por uno de los dos grupos de efectivos que avanzaban por la Avenida Corrientes. 

Existe evidencia fílmica en la que se muestra que no fue un acto “desbocado” y que por el contrario el accionar de estos policías formó parte de un operativo policial concertado.  La represión con balas de ploma involucra a la plana mayor de la Metropolitana y a su responsable último, el por entonces Jefe de Gobierno la Ciudad y actual presidente, Mauricio Macri.

La intervención de la Policía Federal  en el operativo represivo delata la colaboración del gobierno nacional con los objetivos macristas. Por entonces, esa  fuerza estaba a cargo de la Ministra de Seguridad, Nilda Garré.

La Sala Alberdi, funcionaba como el escenario principal de los institutos que dependen de la Dirección General de Enseñanza Artística (DGEArt) -EMAD, IVA y los Conservatorios Falla y Piazzolla. Ubicada en el 6º piso del Centro Cultural San Martín,  contaba con más de 90 talleres y 200 actividades anuales,  que fueron sistemáticamente reducidas a causa del vaciamiento propiciado por el Gobierno de la Ciudad, como parte de un plan de mega reformas que el macrismo y el kirchnerismo impulsaron en el Centro Cultural San Martín hasta su privatización.

Durante el tiempo que duró la toma de la Sala, de 2010 a 2013, los alumnos y ex alumnos la autogestionaron pudiendo implementar una programación diaria, en la que todos los que así lo quisieran podían mostrar su trabajo artístico y equivocarse libremente, el fin era formarse artísticamente.  Y para los espectadores, era una opción cultural a bajo costo, ya que todos los espectáculos eran a la gorra. 
La Sala se desarrolló y sostuvo hasta que el gobierno comenzó a reducir horarios, restringiendo el ingreso a la sala.

En 2013, el Centro Cultural fue cerrado repentinamente por vacaciones. En la sala quedaron atrapados quienes venían gestionando la sala, lo que motivó un acampe cultural en la plaza seca, con asambleas y jornadas culturales  para garantizar agua y comida por medio de una soga que en varias ocasiones la policía se encargaba de cortar para que no llegaran los suministros. La ocupación se sostuvo durante casi tres meses hasta que dictó la orden de desalojo, sin que el gobierno de la Ciudad dispusiera ninguna mediación.

La lucha de la Sala Alberdi arrancó una enorme solidaridad entre la juventud, los artistas, organizaciones de derechos humanos y partidos de izquierda, representó un importante hito en la lucha contra la privatización de la cultura. 

Juicio y castigo a TODOS los culpables

No a la privatización de la cultura

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