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Victoria de los trabajadores del Teatro de La Zarzuela de Madrid

El día martes por la mañana llegaron los primeros mensajes con un adjunto que anticipaba: “¡Lo logramos, gracias por su apoyo!”.

El agradecimiento de los trabajadores del Teatro de La Zarzuela de Madrid iba dirigido a los artistas del Coro Estable del Teatro Colón, que apenas comenzado el conflicto que protagonizaron les habían enviado un video en solidaridad. El agradecimiento que ahora llegaba del otro lado del Atlántico traía adjunto el documento que certifica la anulación del decreto que apuntaba a fusionar al Teatro de La Zarzuela con el Teatro Real. Eso hubiera implicado retiros y despidos masivos y el desguace de las plantas estables del teatro público más importante en su tipo y género a nivel mundial.

Una gran lucha

En este contexto de crisis mundial, donde las compañías de opera privadas y públicas precarizan, cierran o despiden masivamente, la respuesta de los trabajadores de La Zarzuela ha sido la organización tenaz de sus trabajadores. Haciendo un primer balance, la impresionante victoria de esta lucha que se desarrolló durante más de tres meses está asociada indudablemente a sus métodos. Los conciertos callejeros improvisados, las asambleas cotidianas, la denuncia constante en medios y redes sociales, las campañas con personalidades artísticas, público en general asistente y hasta un concierto de gran magnitud en la plaza Oriente, marcaron la agenda de la lucha. También podemos poner sobre el tablero la descomunal crisis del gobierno del PP como resultado la caída del Macri español, que arrastra a los funcionarios oficialistas que impulsaron el decreto ajustador.

La crisis y la salida de los trabajadores

En Argentina, el Estado en el que se encuentran los trabajadores de las salas oficiales es alarmante. Teatros de valía internacional como el Teatro Argentino de La Plata no tienen programación relevante o, peor aún, tercerizan su personal y programación llevando a sus cuerpos estables a otras salas, desnaturalizando la función y figura de cuerpo estable con la excusa de la remodelación edilicia de un teatro que no tiene más de veinte años desde su inauguración. Brutal. Por otro lado, la Orquesta Sinfónica Nacional suele ser noticia por las denuncias constantes de parte de sus integrantes porque dependen del humor de la gestión para percibir los sueldos de sus contratados o inclusive de los directores internacionales invitados. El Teatro Colón, en la misma sintonía, es la sala de alquiler para los “amigos” y hace más de una década que no cuenta con temporadas en cantidad y jerarquía. En ese sentido, si tomamos las paritarias del 2018 (12% en cuotas en el caso de la Ciudad de Buenos Aires), los sueldos y las condiciones laborales van en picada, acentuadas por la subida imparable del dólar que son la constatación de un régimen ruinoso y una burocracia entreguista (SUTECBA) sin precedentes. 

La desintegración del Ballet Nacional por decisión del ministro Avelluto, los despidos en el Coro Tres de Febrero, el cierre de Orquestas escuelas, el congelamiento de los presupuestos para llevar adelante estos programas, marcan la orientación de los gobiernos ajustadores. Los artistas en general y los músicos independientes en particular sufrimos por abajo las condiciones de precariedad, los tarifazos, el ajuste y la represión por hacer música callejera en el ausentismo deliberado del sindicato argentino de músicos (SAdeM), que siquiera se ha pronunciado por estas cuestiones.

Quienes vivimos del arte y de la música tenemos que celebrar la lucha y victoria de los trabajadores españoles como nuestra tomando su ejemplo. Debemos dar cuenta de que la salida sigue estando –o más aún– en la organización política independiente de los estados y las burocracias sindicales enfrentando el pacto de Macri con el FMI en asambleas con orientación a un paro activo y plan de lucha.

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