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11 de febrero de 2019

Agarrate Catalina, ¿se rompió?

Por Camilo Márquez
Desde Uruguay

El pasaje de Agarrate Catalina por el Teatro de Verano con su espectáculo 2019 titulado: “Defensores de causas perdidas” desató una pequeña tormenta en el público carnavalero uruguayo (altamente politizado) confirmando lo que en las redes sociales ya algunos habían adelantado: la murga de los Cardozo se traía entre manos un mensaje que no era funcional a los tiempos políticos, esto es, la campaña electoral (internas en el mes de Junio y generales en octubre) y la necesidad de concentrar las fuerzas en el adversario, la derecha.

Los misiles de los críticos se centran en los que consideran un sacrilegio como sería negar la existencia de izquierda y derecha. Esta constatación sería patrimonio de los Novick (una suerte de outsider venido del campo empresarial, dueño de numerosos shoppings en Montevideo, actual candidato presidencial del Partido de la Gente) y no del FA, dicen. El punto no tiene asidero en la realidad, Agárrate Catalina es la murga que mejor ha representado en el frente “cultural” al partido de gobierno, y sigue conservando esa particularidad. El reproche de militantes y votantes oficialistas refleja una profunda desorientación, ¿o acaso alguien puede pensar que la forma de presentar los problemas de la murga perjudica en algo a los candidatos que pelean la interna? Carolina Cosse, hasta ayer ministra de industria de Vázquez y quien tiene posibilidades ciertas de ganar la elección interna del gobernante Frente Amplio, es una mujer que se caracteriza en sus incursiones mediáticas por elevar a la categoría de programa toda la charlatanería modernizante. Cosse tiene el respaldo de Mujica y su sector el Movimiento de Participación Popular con su poderosa bancada parlamentaria y aparato político (el MPP tiene 6 de los 15 senadores del FA y 20 de los 50 diputados)1. Más allá de declaraciones intrascendentes sobre el “Uruguay del futuro” y el “país del mañana”, la candidata no ha articulado palabra sobre nada que la comprometa en “el Uruguay del presente” ante su potencial electorado.

El intendente de Montevideo, Daniel Martínez, quien encabeza todas las encuestas le quiere enchufar a los trabajadores municipales un mecanismo para hacer impracticables los paros en el sector de recolección de residuos con el pretexto del “riesgo sanitario”. Cuando la murga se proclama la urgencia de evitar “la grieta” y los extremismos deberían explicar cuáles son esos extremismos, quienes serían sus voceros y que fuerzas políticas los entrañan.

La enorme mayoría de los murguistas, ambiente donde el FA tiene una predominancia absolutamente monolítica va a votar en una interna que se define entre dos variantes del centro corridos a derecha. Lo de los Cardozo, entonces, es macaneo puro.

 El razonamiento sería el siguiente: no podemos polarizar, hay que armar consensos amplios, evitar definiciones que nos enfrenten y que alimenten extremismos. La izquierda/derecha está perimida “Yo me bajo de este ring en blanco y negro (…) y lo absurdo de esa línea divisoria” (2)  Pero ¿cuáles serían las ideas extremistas de Martínez, además de ilegalizar las huelgas de Adeom (3)? El intendente-candidato quiere impedir que el sindicato de funcionarios de la comuna, (donde la izquierda independiente tiene una larga implantación) pueda realizar paros que afecten la recolección de residuos de la capital por medio de un recurso extremo: la declaración de “esencialidad” permanente del servicio. El camino de la esencialidad y la persecución a los trabajadores es el camino más corto a los Bolsonaro.

Agarrate Catalina sólo condensa mejor los problemas de la etapa que atravesamos en el Uruguay. La izquierda integrada al estado burgués necesita librarse definitivamente de cualquier rastro de “ideología”, se prepara para un salto en calidad en esa integración. El chamuyo de la “batalla cultural” con el que se sintió fascinado todo un sector del estalinismo reciclado (en Uruguay el PCU ha dejado un tendal de fundidos y quebrados) y extremadamente popular en el ambiente progre de la murga joven pasó de revelarse como inofensivo a mutar en “centrismo” desclasado de una izquierda liquida.

El enojo de amplios sectores de votantes de izquierda con la murga (al menos la clase media twittera que sabe hacer ruido) refleja un momento de transición. Hay una inmadurez en la situación política del país. Atravesamos un periodo de desgaste evidente pero no catastrófico como en 2002. Las encuestadoras están en serios problemas para hacer sus pronósticos por la volatilidad potencial de una parte importante del electorado, que registra como se erosionan toda una serie de indicadores económicos claves.

Pedirle a una murga mujiquista que batalle por el socialismo es un callejón sin salida, aunque la reacción sea positiva, la herramienta no es la adecuada. No se le pueden pedir peras al olmo, para obtener peras hay que plantar un peral. La crisis capitalista raja las paredes, defender este sistema es una causa perdida.

Acá no hay trampa, el PT es la izquierda que pronosticó con años de anticipación esta bancarrota del FA. Por eso vamos por el peral.

 

1- La interna del Frente Amplio compiten 4 candidatos. Quienes definen según todas las encuestadoras son Daniel Martinez, actúal intendente de Montevideo y hombre de Astori y Vázquez y Carolina Cosse apoyada básicamente por José Mujica

2- Yo me bajo de esta lógica binaria / de este ring en blanco y negro, de esta noria / que separa a tus hermanos de los míos / del absurdo de esta línea divisoria.

Ya no quiero ser soldado de una idea / ni rebaño de la izquierda o la derecha. / Me resisto a etiquetar a las personas /¡y me cago en la locura de esta brecha!

3- Sindicato de empleados municipales.

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