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12 de febrero de 2019

Premios Estrella de Mar: mordaza a la comunidad teatral y denuncias contra los tarifazos

Este lunes 11 se entregaron en Mar del Plata los tradicionales premios Estrella de Mar. Para sorpresa de elencos y público, el gobierno municipal (Cambiemos) convirtió la ceremonia en un negocio privado y en un intento de censura y disciplinamiento de la comunidad artística. Para evitar cuestionamientos y denuncias de quienes suben al escenario a recibir las estatuillas, por primera vez no hubo micrófonos para agradecimientos. Además, la ceremonia, históricamente transmitida en vivo, se transmitió en diferido, lo que permitió que no se vieran las acciones  de repudio a la censura de parte de elencos marplatenses.  Para rematar, en lugar de realizarse en el teatro Auditorium, espacio público, dependiente de la provincia, se realizó en una “sala” privada, de calidad y dimensiones inferiores, dentro del hotel Sheraton.

Hace dos años más de 30 elencos marplatenses resolvieron en asamblea no presentarse a los Estrella de Mar en repudio al vaciamiento de la Secretaría de Cultura por parte de la gestión municipal y a la política de ajuste del gobierno nacional. Desde entonces, algunos de los principales grupos y centros culturales de la ciudad no han vuelto a presentarse o, si lo hicieron, aprovecharon los micrófonos para denunciar las políticas del intendente Carlos Arroyo, Vidal y Macri. Por eso en esta entrega, nadie pudo acceder a un micrófono y la ceremonia transcurrió en silencio con la sola voz de los presentadores. La única respuesta que el gobierno puede dar es la censura y la represión.

La mordaza a la comunidad teatral generó  enojo y polémica en redes sociales y contó con declaraciones de repudio de Juan Leyrado, Fabián Vena, Leonor Manso y otras personalidades del espectáculo que no pudieron, siquiera, agradecer sus premios. Alejandra Darín y Félix Bello, representantes de la Asociación Argentina de Actores (AAA), subieron al escenario con un megáfono y hablaron en favor del derecho a la libertad de expresión y a la cultura.

Por supuesto, la acción más impactante y más clara en su reclamo no fue televisada. Se trata de los referentes del centro cultural El séptimo fuego, quienes no se presentaron a los premios, pero asistieron para recibir un homenaje de Argentores por su trayectoria. Subieron al escenario con cintas de papel cubriéndoles la boca como manifestación simbólica de la censura, pañuelos verdes por el aborto legal, seguro y gratuito y una bandera que decía “Tarifazos - Teatro en riesgo”. 

Sólo en Mar del Plata, 18 teatros enfrentan riesgo de cierre como consecuencia de los tarifazos y la quita de exenciones de tasas por contraprestaciones que realizan de todos modos, aún sin recibir los beneficios impositivos. En este marco, Viviana Ruiz, referente de El Séptimo fuego, afirmó: “no hay ninguna política cultural que ampare o que apoye los teatros que, en definitiva, terminamos cumpliendo el rol del Estado: becamos a alumnos que no están en condiciones de estudiar, hacemos funciones con escuelas de la periferia, hacemos una tarea social a pulmón” (0223.com, 12/2).

A medida que se agudiza la implementación del ajuste, más necesita el Estado fortalecer los mecanismos de represión y censura, así como la cooperación de las burocracias sindicales. El arte y la cultura no están fuera de esa lógica. El ejemplo de los grupos y salas que se organizan de manera independiente anuncia un camino para enfrentar y derrotar las políticas de ajuste del gobierno nacional, los gobernadores e intendentes y el FMI.

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