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1 de abril de 2019

Congreso de la Lengua: con el trasfondo del apuntalamiento de una política imperialista, los escritores debatieron

Si, como indica el axioma, una lengua no es más que un dialecto acompañado por un ejército, se debería convenir en que un Congreso de la Lengua, como el que se desarrolló en Córdoba a partir del miércoles 27, se trata de una lengua en compañía de negocios capitalistas e injerencias imperialistas. Así se podría caracterizar luego de observar la víspera de la inauguración del evento y su primera jornada, atiborrada de reuniones bilaterales entre la delegación española (encabezada por esa rémora del pasado medieval llamada “monarca”)  y la argentina, además de otras reuniones políticas oscurantistas, como la auspiciada por la Fundación Libertad, un reducto de una fracción del Partido Republicano yanqui. El transcurso del Congreso mismo dio lugar al debate entre escritores sobre el carácter de la lengua castellana en sus diversas expresiones contra la pretensión de uniformidad colonial de una lengua española.

Lobby monárquico

Bajo el lema “América y el futuro de la lengua española: educación y cultura, tecnología y emprendimiento" –es decir, el mejor modo de llevar adelante una política educativa al servicio del empresariado y bajo el régimen de la flexibilización y privatización que suele esconder el festejado vocablo “emprendimiento”– el encuentro contó con un tras bambalinas en el que el rey Felipe VI, heredero de los Borbones, se reunió junto al secretario de Producción y Trabajo al frente de una delegación de, entre otros, los presidentes de Iberia, Indra, Telefónica, Air Europa y Roca Corporación Empresarial, según informó el diario La Nación. Los CEOs de las empresas ibéricas apoyaron el rumbo económico emprendido por el gobierno macrista, que no es otro que el de la entrega nacional, la extracción de hiperganancias en la explotación de la mano de obra y el saqueo de los recursos naturales, como sucede en el yacimiento gasífero de Vaca Muerta, uno de los ejes de la discusión comercial. Se debe recordar que, al ritmo de la pérdida de vidas obreras, un reclamo de los petroleros neuquinos estriba en cesar el régimen infrahumano de explotación laboral al que se ven sometidos en el emprendimiento de extracción de gas mediante el fracking.

El encuentro en Casa Rosada auspiciado por el presidente Macri, a la que asistieron el rey Felipe y la reina Letizia como representantes del opresor Estado español, que mantiene presos políticos en Catalunya mientras sus soberanos son agasajados, fue el escenario elegido para que el monarca Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia (alias Felipe VI) declarase: “Venimos a apoyar a la Argentina como siempre hicimos en momentos difíciles: somos muy conscientes de los problemas económicos que pasaron y apoyamos todos los programas de reforma que están en marcha”, en un claro planteo a favor del ajuste y a la cobertura estatal española para los negocios imperialistas de sus empresas.

Colonialismo y letras

Antes de partir hacia Córdoba, el presidente participó de la cena de la Fundación Libertad –un oscuro conciliábulo de empresarios y políticos de las tendencias más reaccionarias en lo político e hiperliberales en lo económico: sus reuniones, auspiciadas por la derecha republicana yanqui, cuentan con la presencia de representantes de la “intelectualidad” que defiende las políticas más salvajes del libre mercado– y dijo: “Estamos viviendo un momento muy duro. Hay que ajustarse el cinturón, cuesta llegar a fin de mes. Nuestro objetivo es tener una moneda para tener crédito. Hoy tenemos encima un momento de incertidumbre electoral. Hay un núcleo duro en la Argentina que todavía cree que puede irle bien sin trabajar y sin respetar las mínimas leyes de convivencia. Pero no. Aprendimos a respetar el camino del trabajo y seguiremos con este camino". El escritor Mario Vargas Llosa, ex izquierdista y actual vocero del gran empresariado imperialista europeo, le recriminó el “gradualismo” en la ejecución del ajuste, a lo que Macri respondió: “Si ganamos esta elección, vamos a ir en esta dirección, lo más rápido posible”.

Ya en Córdoba, el monarca español hizo gala de su ignorancia al llamar “José Luis Borges” al gran escritor argentino. Al comenzar los discursos referidos a la cuestión cultural en lengua española, Macri –no podía ser de otra manera– se durmió.

Mientras en la Legislatura cordobesa el diputado provincial Eduardo Salas, del Frente de Izquierda, se solidarizó con los presos políticos catalanes y, junto a sus compañeros de bancada, levantó una bandera catalana con inscripciones independentistas, a la vez que reivindicó su acción con un discurso realizado en lenguaje inclusivo; las autoridades habían anunciado que el tópico no formaría parte de los debates del Congreso. Sin embargo, los escritores no cumplieron con esta normativa y discutieron todo y con diversas posiciones.

Hubo manifestaciones pro macristas como las del miembro de Les Luthiers Marcos Mundstock que, antes de brindar un show con su grupo, declaró: “Hay gente que no la está pasando bien, pero confío en la ola de decencia” o arrebatos anticatalanes y españolistas de Joaquín Sabina, quien en el pasado fuera considerado un izquierdista y que había llegado al país para ofrecer un recital y recibir un homenaje. Pero también la escritora Claudia Piñeiro reivindicó la diversidad lingüística del castellano influido por las lenguas aborígenes (cantó una versión de “Cinco siglos igual”, de León Gieco, en qom), explicó el carácter colonial que tuvo la imposición de la lengua española durante la conquista y reclamó por los derechos de la mujer en consonancia con la lucha por la legalización del aborto. El cierre del Congreso estuvo a cargo de la cordobesa María Teresa Andruetto quien, en un lúcido discurso, planteó el carácter reaccionario de una lengua única y propuso que se considere a la lengua castellana en su diversidad frente a los designios de la metrópoli española y la Real Academia que señalan como “mal hablar” a los latinoamericanismos (un 70 por ciento de las palabras de tal origen son consideradas como tales en el diccionario de dudas del español). Se refirió a la uniformización que se puede encontrar en la pretensión editorial de los centros editores españoles de borrar los rastros de latinoamericanismos o el subtitulado de películas de países de habla castellana, pero no española, como en el caso de la mexicana Roma. También señaló el neutro como una elección para la mercantilización de la lengua iberoamericana, que también indica una manera de borrar más que de comprender. Se pronunció por el lenguaje inclusivo como parte de la discusión y contra el acallamiento del tema realizado por la organización del Congreso pese a que es un tema protagonista de polémicas a ambos lados del Atlántico. Su intervención fue muy aplaudida y resumió varios de los debates en curso.

El carácter del Congreso tuvo una marcada intención de uniformización y un trasfondo de realización de negocios imperialistas a través de las multinacionales españolas que acompañaron a Felipe y que son parte de los grupos mandantes del gobierno macrista y de los gobernadores del ajuste. La intromisión de los escritores para intervenir contra el orden del día del Congreso fue una muestra de vitalidad, en contraste con la decrepitud de la monarquía que patrocinó el evento y del servilismo colonial del gobierno anfitrión.

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