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4 de abril de 2019

Inauguración del 21° BAFICI: los cineastas se movilizaron y reclamaron las renuncias de Avelluto y Haiek

Mientras se desarrollaba la inauguración del BAFICI dentro de la sala Gaumont con la presencia de funcionarios, cineastas y críticos; en la puerta de la sala se desarrollaba una protesta de realizadores cinematográficos que al igual que lo hicieron en las ediciones de 2017 y 2018, denunciaban el ajuste que sufren el festival y el apoyo a la producción audiovisual independiente a manos de la secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Pablo Avelluto, el director del Incaa Ralph Haiek, el ministro de Cultura porteño Enrique Avogadro y el jefe de gobierno Horacio Larreta.

“Este año no habrá publicaciones como hubo en sus 21 ediciones –dice a Prensa Obrera Alejandro Rath, director de la recientemente estrenada Alicia–. No hay workshops de ningún tipo, se redujo el número de salas cinematográficas para la exhibición de films, que se pondrán en cines de Belgrano. También inventaron salas en bares y centros culturales que no tienen la capacidad para realizar una continuidad de proyecciones como sí las tiene una sala cinematográfica”.

Para Rath, miembro del colectivo DOCA y de Cineastas Independientes, no se trata solamente de desnaturalizar el espíritu del festival: “No sólo se quita de un lugar central el punto de encuentro, que siempre fue lugar de intercambios entre los trabajadores del cine, sino que es parte del ajuste del gobierno en todos los órdenes y que en cultura privilegia el flujo de fondos para empresarios amigos y no para los realizadores”. Y ejemplifica: “El año pasado destinaron 150 millones de pesos para reducir el precio de las entradas cuando se estrenan los tanques argentinos, que cuestan millones de pesos y que no necesitan esos subsidios, en lugar de incentivar el cine independiente, cuando el cine Gaumont recaba 64 estrenos por año y está colapsado por el número de películas argentinas de bajo presupuesto que se estrenan. Si se abrieran dos salas más, esa circulación podría funcionar, pero no es la intención de las autoridades. Por eso es necesario una cuota de pantalla del 33 por ciento para el cine argentino en todas las salas, que haya incentivos del Estado para que el público consuma cine argentino y no a precios prohibitivos, sino populares”. La movilización, a la que adherían gran parte de las asociaciones de realizadores argentinos (incluso PCI, que agrupa a prestigiosos cineastas pero que decidieron no participar de la manifestación), reclamaba la renuncia de Avelluto y Haiek.

Comunicado del Colectivo de Cineastas

NO AL VACIAMIENTO DEL CINE Y LA CULTURA

Desde hace 21 años, el BAFICI es la más importante ventana de exhibición del cine independiente argentino. Con el anuncio de la nueva programación, el recorte que sufre desde hace años se hizo evidente e imposible de maquillar. Pese a la venta marquetinera de su conferencia de prensa, este año el BAFICI tendrá menos salas, películas, funciones, menos trabajadorxs, menos invitadxs. Algunas secciones parecen más bien un refrito de películas según las pautas de consumo cultural retro que una apuesta de programación a la altura del festival. Tampoco hay películas argentinas en la Competencia Internacional.

Esto no es casual. Las películas independientes que nutren la programación del BAFICI se encuentran cada vez con menos posibilidades de acceder al fomento del INCAA, Mecenazgo, becas FNA y el Fondo Metropolitano. Los escasos fondos que reciben se licúan violentamente por la devaluación.

La carencia de pantallas para exhibir cine Independiente argentino es una consecuencia directa de las políticas del INCAA y la Secretaría de Cultura de la Nación que no garantizan el cumplimiento de la cuota de pantalla para el cine nacional en salas comerciales, no han invertido en sostener ni ampliar la red de Espacios INCAA, han recortado el presupuesto de los festivales de cine en todo el país y contribuido al deterioro de los centros culturales disfinanciándolos o directamente clausurándolos.

Las estadísticas podrán arrojar números exitosos pero son un espejismo. El afamado mes de cine argentino consistió en 150 millones de pesos pagados por el INCAA a los exhibidores para bajar el precio de la entrada durante el mes de vacaciones, época en que se estrenan los grandes tanques argentinos distribuidos por los grandes estudios. En los países que protegen la diversidad de películas, las medidas se aplican para favorecer a los productores medios y pequeños en los meses de menos volumen de espectadores. Aquí se hizo lo contrario.

Desde la comunidad audiovisual venimos difundiendo nuestro rechazo a estas políticas en todos los órdenes de la cultura en la gestión macrista. Por eso planteamos:

- NO AL RECORTE EN EL BAFICI Y DE TODOS LOS ESPACIOS DE DIFUSIÓN DEL CINE NACIONAL INDEPENDIENTE.

- NOMBRAMIENTO DEL CONSEJO ASESOR YA!

- POR UN  CINE NACIONAL SIN VIOLENCIA DE GÉNERO, DONDE LXS MUJERES, LESBIANAS, TRAVESTIS Y TRANS SEAMOS AL MENOS EL 50% DE LXS TRABAJADORXS DE CADA FILM ARGENTINO Y PARTICIPAMOS EN IGUAL PORCENTAJE DE LA TOMA DE DECISIONES ARTISTICAS Y PRODUCTIVAS. PARA ESTO NECESITAMOS POLÍTICAS ESTATALES DE FORMACIÓN, INCENTIVO E INCLUSIÓN.

- NO A LA SUBEJECUCIÓN DEL FONDO DE FOMENTO CINEMATOGRÁFICO.

- POR UN NUEVO PLAN DE FOMENTO PARA EL CINE INDEPENDIENTE, DEMOCRÁTICO, FEDERAL Y DE GENERO.

- POR UNA RED DE SALAS INCAA A PRECIOS POPULARES EN TODO EL PAÍS.

- POR UNA CUOTA DE PANTALLA DEL 33% PARA EL CINE NACIONAL NO DISTRIBUIDO POR EMPRESAS EXTRANJERAS.

- NO AL AJUSTE DE LA CULTURA.

- FUERA AVELLUTO Y FUERA HAIEK.

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