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24 de abril de 2019

"Avengers: Endgame": final del juego, comienzo de la guerra

Con un récord de salas de estreno, la película da cierre a más de 20 películas de superhéroes de Marvel e inaugura una nueva etapa de la guerra por el mercado audiovisual.

Con una de las esperas más cebadas de la historia del cine, el jueves 25 se estrena Avengers: Endgame (“Vengadores: Final del juego”), presentada como el cierre de toda una fase del mundo narrativo de los superhéroes de Marvel en la pantalla grande, que se inició hace 11 años con Iron Man y lleva acumulada una veintena de películas (entre ellas, las sagas de Hombre Araña, Thor, Hulk, Guardianes de la Galaxia, Capitán América, Doctor Strange).

El punto de partida de Endgame es el final más bien sombrío de su antecesora, Avengers: Infinity War, luego de que el villano Thanos lograse su cometido de eliminar a la mitad de la población del universo, entre ellos a varios de los superhéroes que intentan en vano evitar ese desenlace. Con el plantel heroico mermado, el foco vuelve ahora al núcleo original de personajes de los Vengadores, que tienen planteada una batalla definitiva con su enemigo y atravesarán en el camino una sinuosa concatenación de desafíos durante sus 3 horas de metraje.

Endgame llega luego de que Disney, que se hizo de Marvel en 2009, hiciera lo propio el mes pasado con Fox, convirtiéndose en un coloso sin precedentes del mercado audiovisual, que se lanza ahora su propia batalla definitiva, entrelazada con las guerras comerciales y la crisis internacional: por el copamiento de las plataformas de contenidos, en desmedro de Netflix y compañía.

En sintonía, el estreno aparece como un verdadero festival de la concentración capitalista de la cultura, en más de un sentido.

En materia de taquilla, se prevé un record histórico, recaudando un total de 300 millones de dólares recaudados de jueves a domingo (hasta el lunes, la venta anticipada ya totalizaba los 140 millones). Acorde a ello, las salas serán colonizadas por Endgame en el proxímo período: su lanzamiento tendrá un récord histórico de 4.600 cines en Estados Unidos y Canadá, mientras que en nuestro país saldrá en 630 salas en simultáneo, lo que representa un 75% del total de las existentes (gran ejemplo, por cierto, de la violación sistemática de la cuota de pantalla establecida para el cine local, ejecutada por las majors con la complicidad del gobierno). Por si faltaban datos, cadenas como AMC ya dispusieron la proyección de la película las 24 horas del día.

La propia narración, por cierto, aparece como un hito de la concentración. La elección del villano como protagonista de Infinity War respondía en buena medida a la necesidad de articulación narrativa, en una producción que recogía a los protagonistas de las 18 películas anteriores (léase: varias redituables franquicias) y a otras decenas de héroes. Con tal decisión narrativa, urgía que Thanos tenga aspectos empáticos para los espectadores, que vemos tanto en su pasado de víctima de la opresión como en su firme convicción de un ideal ‘malthusiano’ tan terrible como genuino: que la drástica reducción poblacional zanjaría las penurias del universo (con bastante sagacidad y algo de ironía, un analista apuntó que la superpoblación de superhéroes en aquel film hacía necesario el recorte, si se quería hacer manejable la escritura de la secuela).

Pocas veces el término “tanque” fue tan apropiado para una superproducción de Hollywood, en este escenario de guerra por las pantallas.

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