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16 de julio de 2019

Los trabajadores del Teatro Argentino de La Plata exigen la destitución de la gestión y el fin del vaciamiento

A través de un comunicado, los trabajadores de los cuerpos artísticos del Teatro Argentino han puesto de manifiesto el paupérrimo estado actual del teatro y han exigido a Vidal la destitución de Martin Bauer, Director General, y todo su equipo de gestión.

El reclamo, que tomó trascendencia en los principales medios nacionales, fue leído antes de comenzar la función de la ópera “Un re in ascolto” (de Luciano Berio, estreno en nuestro país), que se realizó en la Usina del Arte, Capital Federal. Esto, como consecuencia de que la Sala Ginastera, la principal del Argentino, continúa cerrada por “remodelaciones” que debieran haber finalizado hace al menos dos años, según la planificación oficial.

Arreglos cosméticos para encubrir la crisis

En 2016, la gestión de María Eugenia Vidal y Martín Bauer anunció, con bombos y platillos, un plan de inversión de casi 500 millones de pesos para reacondicionar el Teatro.

Más de 3 años después, con anuncios de nuevas inversiones en el medio (200 millones de pesos para remodelar la Sala Ginastera, y 35 millones para cambiar las butacas, entre otros), la situación es aún más grave, y sólo se avanzó en arreglos cosméticos. El plan de refacciones se ha reducido, básicamente, a la limpieza de la fachada y la colocación de luces LED para resaltarla, y al recambio de butacas por 23 mil pesos cada una –un negociado millonario para empresarios amigos.

La contracara es una realidad crítica el interior del Teatro: baños en condiciones deplorables, pisos completamente inundados (como es el caso del 4to subsuelo, inundado con aguas negras por una impermeabilización mal hecha), ascensores que no reciben el mantenimiento adecuado, y una política de precarización laboral que va desde los sectores técnicos hasta los propios cuerpos artísticos estables.

Uno de los aspectos fundamentales del plan de refacciones tiene que ver con el escenario, el cual en tres años desde el comienzo de los trabajos, y siendo uno de los principales objetivos de las refacciones, no se ha tocado. Tanto la luminaria, software, cableado, lingas, etc, han cumplido su vida útil. Sin la revisión y recambio de estos elementos el escenario se vuelve un lugar sumamente peligroso.

Hace menos de una semana, los trabajadores han realizado un frazadazo, poniendo de manifiesto las condiciones gélidas en las que cumplen sus diferentes labores por la inhabilitación de la caldera central, lo cual además tiene consecuencias negativas sobre los instrumentos musicales y otras herramientas de trabajo.

Este año se ha realizó solo una producción operística de las seis o siete que tendrían que haberse presentado. Desde hace un tiempo se ha naturalizado llevar a los diferentes cuerpos artísticos para que se presenten en el CCK o el Teatro Roma de Avellaneda. Esto marca la desnaturalización del ámbito de trabajo, una situación muy irregular que deja los platenses sin la posibilidad de presenciar los espectáculos habituales de la casa operística en la ciudad.

El cuerpo estable de Ballet no tiene programación alguna y evidencia con brutalidad insoslayable el abandono de decenas de profesionales que lo sufren en carne propia. El teatro tampoco posee el piso especial -nunca lo tuvo pese a un fallo judicial en favor del ballet- que reduce el peligro de lesiones producido por la misma acción de la danza. Inclusive a los bailarines se les adeudan pares y pares de puntas, el calzado natural e indispensable para llevar adelante las obras.

Desde todos los cuerpos -artísticos y escenotécnicos- también denuncian la falta de concursos y pase a planta permanente, y el no pago de las becas a los integrantes de la Camerata Académica desde noviembre del 2018.

En defensa de la cultura, apoyemos a los trabajadores del Teatro Argentino

El Teatro Argentino de La Plata es el primer coliseo bonaerense y el segundo en importancia del país. A nivel latinoamericano es una de las fábricas de arte más importante. Un teatro factoría, que se denomina así por la capacidad -y calidad- técnica/artística de sus planteles propios (o sea sus trabajadores) de realizar producciones. Es lo que hace único a esta clase de teatro en el mundo.

Pero desde hace décadas, el Argentino ha sido víctima de sucesivos gobiernos vaciadores, bajo los cuales se sucedieron y profundizaron muchos de los problemas que se denuncian. Hoy más que nunca es necesaria la organización de los trabajadores de todos los sectores del Teatro, para arrancar al Estado todos los reclamos planteados y poner fin al vaciamiento, la precarización y las pésimas condiciones laborales.

Es indudable, además, que la avanzada contra los trabajadores del arte y la cultura es un fenómeno a nivel mundial, en el marco de una enorme crisis capitalista. En ese marco, la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata se ha sumado a una campaña internacional contra 80 despidos en el Teatro Municipal de Chile, como así los trabajadores del Teatro Colón, de Bellas Artes de México, de la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires y la Sinfónica Nacional que está también llevando adelante una lucha por una sede propia y re-jerarquización laboral en todos los sentidos. Todas estas expresiones de apoyo son consciente e inconscientemente tomadas como banderas defensivas de los trabajadores del arte y la cultura mundial contra el vaciamiento y el desguace que ello significa. Es urgente y necesaria la organización independiente de los aparatos estatales y la burocracia sindical para llevar adelante las luchas que pongan de pie a todo este inmenso sector de trabajadores. 

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