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16 de agosto de 2019

La vida de Brian, 40 años enfocados en el lado positivo de la vida

Sátira irreverente sobre la religión y la política, la película de los Monty Python enfrentó la persecución clerical y se volvió de culto.
Por Beita

La escena transcurre en Nazareth en el año 0 y la confusión es el hilo: un pesebre junto al de Jesús, un niño recién nacido, su peculiar madre y los tres reyes magos son el inicio de una de las películas más hilarantes del cine británico. Así, el 17 de agosto de 1979 La vida de Brian (Life of Brian) de Monthy Python se estrena en las salas de cine.

Film crítico sobre la fe ciega y la religión, las organizaciones de izquierda y la opresión imperialista de los romanos, criticada por católicos y judíos por considerarla blasfema, La vida de Brian atravesó censuras y hasta corrió el riesgo de no ser filmada, a meses de iniciado el rodaje, cuando el productor abandonó la producción porque no filmaría una película contra Cristo.

John Cleese, Eric Idle, Michael Palin, Terry Jones, Terry Gilliam y Graham Chapman fueron las cabezas, actores, productores y guionistas de Monty Python, el grupo de comediantes británicos que entre 1969 y 1974 produjo, condujo y protagonizó una de las series televisivas más bizarras, irrespetuosas y divertidas emitidas por la BBC, Monty Python´s Flying Circus. Life of Brian fue la segunda película de la trilogía de clásicos del humor burlón de este grupo que incluye Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (Monty Python and the Holy Grail, 1975) y El sentido de la vida/Estamos todos locos (Monty Python’s The meaning of life, 1983).

La incorrección, el absurdo y la sátira como bandera

Cuando se les pregunta a los Python sobre la blasfemia en Life of Brian, ellos dicen que no la tuvieron como intención pero que tampoco la evitaron; y que, de hecho, cuando comenzaron a pensar el guión descartaron hacer la vida de Jesús porque este les caía bien y su vida no era divertida ni sus palabras directamente parodiables. Brian no es ni quiere ser Jesús, sino que una serie de situaciones concatenadas lo convertirán en el mesías para quienes quisieron verlo como tal: “Yo digo que eres el Mesías y de eso entiendo porque he seguido a varios”, le explica uno de sus seguidores a Brian. Pero el paralelismo es inevitable y así lo creyó el productor que, cuando ya estaba iniciado el rodaje, vio el guión y abandonó el proyecto; claro que para ese momento los Python ya habían invertido en la película. Fue el ex Beatle George Harrison, fanático del grupo, quien hipotecó su casa y estudio de grabación para que pudieran costear los gastos.

-Una limosna para un ex leproso- ruega un mendigo en la calle a Brian y su madre.

-¿Ha dicho un ex leproso?

-¡Así es señor! 16 años dándole a la campanilla.

-¿Y qué ha pasado? 

-Que me han curado, un milagro. Dios le bendiga.

-¿Y quién te ha curado?

- Jesús. Andaba yendo yo tranquilamente a lo mío y de repente se presenta y va y me cura. Yo era un leproso con un oficio y ahora estoy desempleado, ya no me puedo ganar la vida. No me pidió permiso. Vaya con la gracia.

La vida de Brian fue un éxito donde pudo estrenarse. Porque la censura, la prohibición y las protestas de todo tipo y color religioso se oponían a ello. En Nueva York mil rabinos protagonizaron la primera manifestación en repudio; y la archidiócesis católica y las más importantes organizaciones judías (la Alianza Rabínica de América, la Unión de Rabinos Ortodoxos y el Consejo de Siria) y las comunidades sefardíes del Cercano Oriente condenaban el film por blasfemia.

La archidiócesis católica la calificó como un "crimen contra la religión que deja a Cristo en ridículo constante". Los grupos judíos también la condenaron, considerando que la película es “ofensiva e insultante”, describiéndola como "un ataque feroz contra el judaísmo y la Biblia, y también una cruel burla de los sentimientos religiosos cristianos”. En varios países, como Noruega e Islandia fue prohibida durante años.

Esta no era la primera vez que los Python se enfrentaban al dedo de la censura. En 1974, Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores era recibida con esta carta del censor donde decía que la categoría de la película podría ampliarse si eliminaran a Jesús y a chistes con groserías (cosa que no sucedió):

La vida de Brian no es un ataque directo a la religión, sino una crítica satírica a la idolatría, a la falta de razonamiento crítico, a la fe ciega que no cuestiona. Es una burla a la sociedad que deposita todas sus esperanzas y sus pesares en un sujeto. Y sin dudas debe parte de su éxito de taquilla no sólo al sinfín de gags graciosos, sino también a todo este cuestionamiento fundamentalista religioso que se montó a su alrededor.

Del nacimiento en el pesebre al Frente Popular de Judea

Brian se enamora de Judith y se suma al Frente Popular de Judea, un grupo de izquierda que odia a los “disidentes” del Frente Judaico Popular casi tanto como a los romanos que combaten.

"Muy bien, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros? Nada", discuten en la reunión de la organización y, "para que vean esos romanos”, encomiendan a Brian a hacer una pintada de escrache “Romanos go home” en las paredes del Coliseo, en clara referencia a “Yanquis go home”.

El Frente Popular de Judea es la izquierda antiimperialista que lucha contra los romanos, el imperio opresor del pueblo de Nazareth. Incluso luchan por el derecho de Stan, cuando revela que quiere ser Loretta porque desea gestar y parir, afirmando que "es un símbolo de nuestra lucha contra la opresión".

Cuestionar las ideologías, relativizar la sacralidad y ridiculizar supersticiones serán las constantes que acompañen este film y todas las producciones de Monthy Python. Y podría haber sido todo aún peor: se dice que decidieron quitar de La vida de Brian la presencia de Otto, un alemán de bigote hittleriano que dibujaba una esvástica en la escena final. Así las cosas, La vida de Brian ha sabido convertirse en estos 40 años sin dudas en un film de culto, un culto burlón, bizarro y satírico, o como cantan los crucificados en la escena final: siempre enfócate en el lado positivo de la vida (Always look on the bright side of life) -silbidos-.

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