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6 de noviembre de 2019

Triunfo en el Instituto de Cultura de Chaco: hablan las protagonistas

Triunfo en el Instituto de Cultura de Chaco: hablan las protagonistas

Trabajadorxs del Instituto. Valeria González, parada en el centro, con remera de la Naranja de ATE.

Las trabajadoras y trabajadores del Instituto de Cultura del Chaco vienen de concluir, en los últimos días de octubre, una lucha de más de cincuenta días, que incluyó permanencias en el edificio central y huelgas por tiempo indeterminado, y logró importantes reivindicaciones.

Sobre el desarrollo y el saldo del conflicto, dialogamos con Valeria González, delegada gremial del Instituto e integrante de la Agrupación Naranja de ATE.

¿Cuáles eran la situación de lxs trabajadores de Cultura?

V.G.: La situación de precarización laboral comienza con la misma creación del Instituto de Cultura en el 2008. En el año 2013 se da el primer pase a planta con la Ley 6655, pero quedan por fuera más de 60 compañerxs. Desde el 2008 han pasado muchas gestiones y gobiernos y ninguno ha resuelto la situación; y hoy somos más de 277 trabajadorxs en situación de precarización y con sueldos de hambre. El contexto provincial y las políticas de ajuste del gobierno han asfixiado la economía de lxs trabajadorxs de la cultura, marcando de este modo que el pase a planta y el aumento salarial igual a la canasta básica familiar sean las principales demandas.

¿Cómo se organizó la respuesta a esta situación?

El sector en la actualidad cuenta con un cuerpo de delegadxs: más de 12 trabajadorxs tomamos la tarea dentro de ATE. Desde nuestra participación como La Naranja en el sindicato llevamos adelante actividades que generen una mayor representatividad. Éramos la única línea que a pesar de ser oposición a la conducción actual (de la Lista Verde) entendimos que, para la construcción de una ATE más democratizada y que represente los intereses reales del colectivo de trabajadorxs estatales de la provincia, era fundamental dar los debates en el sindicato. Esto nos empezó a dar una mayor fuerza de organización.

Desde el año pasado nos dimos a la tarea de recorrer cada lugar de trabajo y discutir con nuestrxs compañerxs la situación actual del sector a través de asambleas y luego convocándonos en asambleas generales de trabajadores, para discutir un programa que nos permita marcar la dirección que tomaría la lucha por la reivindicación de nuestros derechos.

Los puntos más urgentes eran sin dudas la necesidad de la regularización (pase a planta), actualización de las bonificaciones del personal de planta permanente, aumento salarial para lxs precarizadxs, mejoramiento de las condiciones edilicias, inversión en equipamiento para las áreas y el diseño y aprobación de Ley del Trabajador de Cultura que dará un marco normativo de especificidad a la tarea del trabajador/a cultural.

¿Y cómo comenzó el conflicto de estos meses?

La medida que duró más de 50 días inicia con un paro de 72hs con cese de todas las actividades. Logramos sumar a lxs compañerxs de la administración central, lo que detuvo el circuito administrativo. Y llevamos adelante la primera permanencia pacífica en el edificio central (ubicado en Illia 245, en la capital provincial, Resistencia), que fue logrando la adhesión de las mayorías y una importante visibilización en los medios de comunicación, que impactó en la sociedad y por lo que se sumó la solidaridad y acompañamiento de otros sectores. Tras cinco días de permanencia pacífica se dicta la conciliación obligatoria, que la asamblea de trabajadores acató, levantando la medida. Pero tras 19 días, la conciliación cae: las propuestas del Ejecutivo a cada punto no fueron las esperadas, y por decisión de la asamblea se las rechaza y se vuelve a una nueva medida de fuerza.

¿Cómo fue?

Llevamos adelante una nueva toma pacífica, en esta oportunidad en La Casa de las Culturas, donde las autoridades nos mandaron la policía con camiones hidrantes. ¡Nos iban a cazar! Levantamos la medida ante la inminente acción represiva y ante el compromiso de que nos recibiría el secretario de Gobernación de la provincia, Roberto Acosta. En este nuevo escenario de negociación con el Ejecutivo provincial, tras varias instancias de idas y vueltas, con la convicción, organización y conciencia de la clase trabajadora de Cultura sostuvimos un paro por tiempo indeterminado, hasta que no sean resueltos esos puntos planteados como urgentes en la mesa de conciliación.

¿Cuál es el saldo para lxs trabajadores y que queda pendiente?

Se lograron los cuatro puntos principales: la regularización de nuestrxs compañerxs que tienen entre 20 y 10 años de antigüedad, la actualización del monto de bonificaciones especiales para el personal de planta, aumento de salarial de más de 4 mil de pesos para personal precarizado y la devolución de descuentos arbitrarios que se dieron en el año a más de 5 trabajadorxs precarizadxs.

Los puntos pendientes son muchos. Las condiciones contractuales de 277 compañerxs conveniados (temporales- monotributistas) y de más de 30 trabajadorxs con convenio de Fiduciaria del Norte. La equiparación salarial del personal precarizado con el personal de planta permanente, ya que a la fecha se siguen percibiendo salarios por debajo del valor de la canasta básica familiar. El mejoramiento de las condiciones edilicias de los edificios y la inversión en equipamiento para el personal que realiza tareas de mantenimiento y técnica en Centros Culturales, Museos y edificios de áreas artísticas y la administración central. Es urgente que se trabaje en la Ley del Trabajador de la Cultura.

Cultura marcó un camino a otros sectores de estatales: huelga, toma y movilización. Eso a pesar de que las burocracias intentaron diluir la lucha y bajar el paro en muchas ocasiones. Con la Campaña #YoApoyoLaLuchaDeLxsTrabajadorxsDeCultura nos llegaron adhesiones de todas partes, de artistas locales y nacionales.

¿Qué rol jugó la Agrupación Naranja?

La Naranja ha crecido muchísimo este año. Si bien nos ha tocado estar al frente de la lucha de cultura junto a la Verde y la Verde y Blanca, el trabajo que llevamos adelante las delegadas de la agrupación no solo en el sector sino también en el sindicato consolidó nuestra posición y nuestro programa.

Vale aclarar que en las últimas elecciones de Comisión Directiva de ATE Chaco, la Naranja se consolidó como segunda fuerza dentro de Cultura, en una diferencia de solo tres votos con la Verde y Blanca. Ahora sabemos que tenemos un rol importantísimo dentro del sector por ser la única fuerza que no comulga con los gobiernos ni los patrones. Se viene una nueva etapa de organización y es necesario llevar adelante un programa que movilice a la clase trabajadora hacia la conquista de nuestros derechos.

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