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3 de diciembre de 2019

La guerra del Streaming: Netfix, Disney Plus y la concentración de medios

El reciente lanzamiento de la preanunciada plataforma de streaming, Disney Plus, propiedad de The Walt Disney Company, ha puesto al rojo vivo la pelea por el control del mercado de distribución digital de contenidos multimedia, hasta ahora dominado mayoritariamente por Netflix.

Disney lidera el negocio de medios de comunicación y entretenimiento, y se ha constituido, en la actualidad, como el conglomerado mediático más grande del mundo. Con su reciente adquisición de 21st Century Fox por la friolera de 71.300 millones de dólares, los brazos de Disney se extienden por todo el mundo del entretenimiento, televisión y multimedios. Con esta adquisición Disney incorporó los canales televisivos pertenecientes a Fox como Fox Networks Group, FX Networks y National Geographic. Además de todas las temporadas de Los Simpsons. A su vez es propietaria de los canales deportivos de ESPN y del total de las producciones de Marvel, Pixar, Star Wars y, obviamente, los clásicos de Disney. La compañía también se ha hecho con la mayoría accionaria de la empresa de streaming estadounidense Hulu, la cual se propone expandir.

El desembarcó de Disney en el terreno de las plataformas de streaming responde a las trasformaciones de mercado de multimedios de los últimos años. La audiencia se ha ido retirando progresivamente de las suscripciones a las señales televisivas y al dominio estructurado de las “guías de Tv” para dar paso a una modalidad más flexible de la mano de las plataformas de contenidos multimedia que ofrecen al espectador la posibilidad de armar su propio esquema de contenidos.

Competencia, endeudamiento y despidos

La pelea de las plataformas de streaming se disputa en el terreno de la cantidad, calidad y diversificación de contenidos que las plataformas de este tipo pueden ofrecer.

Netflix se encuentra actualmente al frente del mercado con un caudal de unos 150 millones de suscriptores y superando a toda la competencia en términos de horas de producción de contenido original. Sin embargo, empieza a enfrentar una tendencia a la independización de sus principales activos. The Walt Disney Company acaba de lanzar su propia plataforma, retirando todo su contenido de Netflix, y lo mismo se espera de las empresas WarnerMedia y NBCUniversal. Las series y películas de estas tres empresas representaron aproximadamente un 40% de los minutos visualizados en Netflix en 2018. A esta competencia se suman la competencia de Amazon Prime, HBO y próximamente Apple TV+.

Para combatir esta tendencia, Netflix invirtió unos 12.000 millones de dólares en 2018 y proyecta invertir 15.000 millones de dólares este año. El desafió de enfrentarse con un gigante con el soporte de Disney, le ha planteado reforzar la inversión en contenidos propios. A esto se debe en gran medida la reciente mega producción de El Irlandés, que implicó costos millonarios. Sin embargo, los sacrificios para mantenerse al frente del pelotón de las compañías del rubro no son menores. Netflix acumula una deuda que asciende a 12.000 millones de dólares y que paga intereses cuatrimestrales por 161 millones de dólares. Por el momento no se espera que la empresa afronte esta enorme deuda, sino más bien parece apostar a que la misma no colapse manteniendo y aumentando el caudal de suscriptores, única garantía de solvencia.

La pelea que empieza a desatarse entre estas compañías de multimedios altamente concentradas coloca a primera orden del día el problema de la rentabilidad del negocio en medio de la bancarrota mundial y un mercado finito, que tiende a su saturación. La disputa por el universo de usuarios, que ya empieza a entreverse por medio de tarifas diferenciadas para captar suscriptores de la competencia, también se expresa por medio de la liquidación del personal laboral sobrante. Según el analista Rich Greenfield de BTIG, el proceso de reestructuración de Disney para reducir gastos en 2.000 millones de dólares para 2021 plantea una cantidad de despidos que puede llegar a los 5.000 trabajadores.

Todavía resta ver que nuevas adquisiciones, fusiones y combinaciones, se darán en este explosivo mercado, con el propósito de acaparar un negocio millonario que se extiende por todo el planeta. Uno de los mercados que aun presenta dificultades para el ingreso de Netflix y Disney, es el de China, debido a sus restricciones en materia de contenidos de entretenimiento. Esto a pesar de que ambos han intentado realizar concesiones al respecto.

Este proceso de concentración y centralización de los conglomerados de multimedios es la expresión de las dificultades del capital para realizarse en una era de crisis y bancarrota económica. De eso se desprende la absorción de una empresa por otras y el funcionamiento de un negocio montado sobre altos niveles de endeudamiento y apalancamiento de la inversión, lo que preanuncia futuros desplomes de magnitudes monumentales.

A su vez este proceso trae aparejado el predominio y la imposición cultural de los contenidos de multimedia seleccionados por los principales grupos capitalistas, según las principales tendencias del mercado. Los medios están en manos de un selecto grupo de empresas que se ha hecho con el control de todo y que cimienta su edificación sobre bases muy endebles.

 

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