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7 de febrero de 2020

Aves de presa y la "fantabulosa emancipación" de una Harley Quinn

Unos breves comentarios sobre el nuevo film de DC Comics.

En una mezcla de comedia romántica, con toques del estilo Deadpool jugando con la cuarta pared y muchas peleas coreografiadas, dentro de una paleta saturada de colores saltones, la nueva película de DC Comics Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) viene a contar sobre la vida de la susodicha luego de su ruptura con el más conocido de los enemigos de Batman, el Joker.

A diferencia de los fanzines en que se basa, en los cuales se retrataban los abusos a los que había sido sometida por parte en la relación con el supervillano demente, la película elige presentar a Harley Quinn como una niña de corazón roto y que está loca, motivo por el cual vive junto a una hiena de mascota -y que es odiada por muchos hombres de ciudad Gótica, por las burlas que les propiciaron ella y su ex pareja. La separación del Joker convirtió a Harley Quinn en una persona doblemente vulnerable, ya que a la falta de la protección que le brindaba el malhechor se suma ahora la inestabilidad emocional por esta decepción amorosa, dejándola aún más expuesta.

A diferencia de otras protagonistas de estos mundos como La mujer maravilla (también de DC) y Capitana América (de Marvel) Harley Quinn no es una superheroína, sino que está desquiciada y posee un gran sentido de irresponsabilidad, además de muchas destrezas para pelear y asesinar. Estos atributos los adquirió durante su violenta relación con Joker, a quien antes de entablar la relación había tratado en calidad de psiquiatra. Aunque la historia de violencia y sometimiento es omitida en el film, se desliza en algún comentario que realiza Harley en su monólogo de la historia, al sentenciar que “el arlequín [su nombre es una suerte de anagrama de esa figura] está para servir, sin su amo no es nada". El eje de su emancipación tendrá que ver con desarrollar su propia identidad y una nueva vida, lejos de la opresión que vivía junto a él.

En esta historia, Harley conocerá a cuatro mujeres que completarán un estereotipo que ya se está volviendo el cliché de esta época para la industria del cine: la representación multiétnica y el empoderamiento femenino contra los malos (siempre hombres). Para llegar a esta idea se recurre a un prototipo de mujer masculinizada, que se ve tanto en Renée Montoya, una policía que es subestimada entre sus pares, Cazadora, que busca venganza porque su familia fue asesinada, Canario Negro y finalmente Cassandra Cain, la pequeña ladrona hija de los archivillanos Cain. Proteger a esta última será el motivo de unidad del grupo, ya que Cassandra sufre la persecución de un hombre multimillonario, poderoso, excéntrico y abusivo, Máscara Negra, quien de una u otra manera protagonizará escenas de abuso sobre las cinco féminas de la historia. Sin súperhéroes ni heroínas, pero con algún que otro superpoder, estas aves de presa se unirán para derrotar a la horda de hombres liderados por Máscara Negra y salvar su vida.

La unidad de las mujeres, el empoderamiento, la lucha (física y literal, en este caso) dan la nota de una historia que no tiene nada nuevo para contar y que desaprovecha buenos personajes con historias fuertes. Un film donde la industria parece querer volver a guiñar erráticamente un ojo a la lucha del movimiento de mujeres que se expande por todo el mundo por sus derechos, pero que vuelve a jugar con la idea de la lucha por la libertad individual y no por los derechos de las masas oprimidas.

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