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8 de abril de 2020

Buscando a Jake y otros relatos, gran puerta de entrada a la “weird fiction” anticapitalista de China Mieville

Lecturas en cuarentena.

Buscando a Jake y otros relatos, de China Mieville, no es la convencional antología a la que los lectores estamos harto acostumbrados. En sus páginas, que recopilan historias escritas a fines de los 90 y principios del nuevo milenio, se combinan diferentes estilos de relato, incluidos una novela corta y hasta un comic. Lo propio sucede con sus influencias, que van de la literatura pulp a la fantasía, el gótico, el surrealismo, el horror cósmico y la ciencia ficción, cuyas convenciones Mieville subvierte y combina, con una especial atención al espacio urbano desde una inquietud política y social.

Todos estos elementos son los que de alguna manera caracterizan el weird fiction (“ficción extraña”) o new weird, un subgénero que, como este libro, se resiste a ser del todo etiquetado -o más bien, se encuentra en constante cambio. El término “weird fiction” aparece en 2002 justamente en un prólogo escrito por M. John Harrison a El Azogue, novela corta de Mieville incluida en la antología que reseñamos. Inspirada en los cuentos de Borges Animales de los espejos y El jardín de los senderos que se bifurcan, El azogue nos muestra una Londres devastada por la guerra por seres atrapados en los reflejos de los espejos.

Por su parte, en Buscando a Jake e Informe sobre diversos sucesos acaecidos en Londres, el autor explora la relación del sujeto con el territorio urbano, la expulsión de los habitantes de las metrópolis y sus constantes cambios. Cimientos y el comic Rumbo al frente, con sus entes y espectros, expresan sus sentimientos contra las guerras; mientras que Detalles es la historia de una mujer que vive encerrada en su casa extrayendo mensajes y visiones de pliegues y manchas de humedad. Ese sentimiento de paranoia también está presente en Mensajero, donde un hombre recibe instrucciones y puntos de entrega secretos con extrañas consecuencias; y en Cielos diferentes, donde una ventana refleja dos ciudades distintas. Entrada extraída de una enciclopedia medica aborda uno de sus temas predilectos: el lenguaje.

Mieville es un militante de izquierda en Reino Unido y Estados Unidos. Fue hasta 2013 miembro del British Socialist Workers Party, siendo candidato por este al parlamento británico: y luego fundó con Ken Loach, el reconocido director de cine, Left Unity.

Impulsor de la idea de que lo fantástico y monstruoso es indispensable para pensar el marxismo, su mirada anticapitalista se traslada en sus narraciones. Algo que puede verse con fuerza en Noche de Paz, un cuento satírico sobre la privatización de las festividades y la comercialización de sus símbolos; en Pelotero, una historia de fantasmas en la zona de recreación de un shopping, cuestiona las lógicas de consumo; o en Acaba con el hambre, un intento de desenmascarar las intenciones de las campañas online de beneficencia. El control social sobre el cuerpo y su extrañeza, temáticas idílicas del genero del body horror, están representados en Familiar y en Jack.

Son todos estos aspectos los que han hecho de la irrupción en la escena literaria de China Mieville un elemento disruptivo en el género de la ficción especulativa. Cristina Jurado, para el prólogo de la primera edición adaptada al español rioplatense publicado por primera vez el año pasado, “su uso de los tropos fantásticos (los monstruos) o antirrealistas (las arquitecturas fluidas) (...) vincula aquello que se supone distante y desconectado -el materialismo histórico, por un lado, y la tradición gótica y pulp, por otro - para descubrirnos las actuales relaciones globalizadas como una invisible red sináptica”.

Buscando a Jake y otros relatos es el gran punto de inicio, no solo para los fantásticos mundos de China Mieville, sino para este joven género preocupado por las ciudades del capitalismo contemporáneo, la extrañez y lo monstruoso.

 

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