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7 de noviembre de 2007 | #1016

Edición del FELCO en Cochabamba: Explosión cultural en una Bolivia convulsionada

La quinta edición del Festival del Cine de la Clase Obrera (Felco), desarrollada en Cochabamba, Bolivia, ha significado un enorme salto político. Durante una semana se convocaron grupos artísticos de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija y Sucre. También hubo delegaciones de Brasil, de la Argentina (dos del Ojo Obrero y uno de Proyecto Fotográfico Colectivo) y de Chile (cuatro compañeros de Arica y uno de Valparaíso).

Teatros, sindicatos, universidades y plazas de Bolivia fueron escenarios conquistados por el arte militante: películas, escritores, muralistas, grupos de teatro y de fotografía, bandas de rock, punk y hip hop. Una explosión cultural, expresión de las rebeliones populares latinoamericanas.

Un arte independiente

En la comisión de arte militante se desarrolló un debate sobre las formas, la libertad y la independencia del arte. Hemos compartido experiencias sobre persecución estatal a nuestras expresiones artísticas y la necesidad de recuperar los espacios públicos. En Bolivia, bandas de rock y grupos teatrales son desalojados de las plazas. Murales combativos del grupo Willca, en Cochabamba, han sido censurados y reprimidos por la Iglesia, que los tapó con graffitis insultantes y otros murales reaccionarios. Esa situación también se registra en la Argentina y en otros países latinoamericanos. Los opresores están organizados; para superarlos, los artistas también debemos hacerlo.

Así lo dice el documento aprobado por esa comisión: “El capitalismo es el mayor opresor de la libertad del arte, en tanto que la división del trabajo entre trabajo intelectual y trabajo manual le sustrae la posibilidad de desarrollo de la expresión artística a una inmensa mayoría: los explotados”.

En ese sentido, hemos indicado que el mayor desafío de los artistas es luchar por su independencia. A su vez, esa lucha necesita fusionarse con la lucha de la clase obrera por su emancipación.

Por tanto, el arte militante debe comprometerse con las búsquedas formales que contribuyan al devenir de los explotados en cuanto sujetos. Una búsqueda consciente de su necesidad es una búsqueda libre: sus aciertos y sus errores se verifican en la práctica y se revolucionan permanentemente.

El Felco, sin duda, es un ensayo general de esa práctica. Nuestra mayor tarea es multiplicarla, incorporar a la mayor corriente de artistas a esa lucha por la revolución, única garantía de la libertad para el arte.

La próxima edición del Felco se hará en Chile, en septiembre de 2008. Esa moción fue aprobada por unanimidad en la asamblea general de cierre. Los compañeros chilenos regresaron a su país con gran entusiasmo, a preparar la organización desde ya.

Entretanto, nuevas agrupaciones, luchadores artistas y artistas luchadores, se incorporan al Festival Latinoamericano de la Clase Obrera. Crece el repudio internacional a un régimen agotado y tenemos por delante una enorme perspectiva de construcción cultural internacionalista, por la unidad socialista de Latinoamérica.

¡Larga vida al Felco!

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