27/10/2020
Jazz

Clifford Brown: la corta vida de un gigante

A los 90 años del nacimiento del trompetista y compositor de jazz.
Por Luis Mauregui Musicxs Organizadxs

“De pronto hacia la mitad se siente que esa trompeta que busca con un tanteo infalible la única manera de rebasar el límite, es menos soliloquio que contacto. Descripción de una dicha efímera y difícil, de un arrimo precario: antes y después, la normalidad”
Julio Cortázar, La vuelta al día en ochenta mundos

 

Hace 90 años, el 30 de octubre de 1930, nacía Clifford “Brownie” Brown en Wilmington (Delaware, Estados Unidos). A los 12 años empezó a tomar clases de trompeta y a los 18 ya era un músico muy activo en la vecina Filadelfia. Fue el profesor de música de su escuela quien organizó giras que le permitieron un importante crecimiento artístico en su juventud.

Además de sus estudios musicales, se graduó en Matemáticas en la Universidad y, como contara su compañero Max Roach en una histórica entrevista, era un gran jugador de ajedrez. Pero no hay que olvidar que era negro en una sociedad atravesada por una enorme segregación racial, y en una década marcada por la lucha de los derechos civiles.

En junio de 1950 sufrió un grave accidente automovilístico volviendo de unos conciertos en Filadelfia que lo dejó fuera de juego durante un año. Aprovechó ese tiempo que estuvo alejado de los escenarios para tocar piano y profundizar en sus estudios de armonía.

Para 1952 ya había tocado con grandes como Tadd Dameron, Benny Golson y Lionel Hampton, con cuya orquesta hizo una gira europea; también participó de varias sesiones de grabación con el saxofonista y compositor Gigi Gryce en París. También en ese año grabó con Chris Powell’s Blue Flames, grupo de Rhythm and Blues.

Muchos de sus compañeros –Sonny Rollins, por ejemplo- vieron en él un referente, sobre todo porque Clifford hacía frente a todo con una alegría desbordante que contagiaba. En un ambiente fuertemente dominado por consumos problemáticos de drogas y alcohol, él mostraba que se podía tocar la trompeta e improvisar con una gran nitidez, entonación e intensidad sin estar bajo sus efectos.

A los 22 años ya era un verdadero virtuoso de la trompeta con un potente sonido y un swing arrasador. Fiel continuador de grandes trompetistas como Fats Navarro y Roy Eldrige, fue un sólido intérprete y compositor de lo que se conoció como la corriente del hard bop -un estilo que se colocaba como un continuador del bebop y bregaba por la recuperación de las raíces del jazz en contraposición con el cool, estilo que se cultivaba más en la Costa Oeste de los Estados Unidos, de formas más relajadas, con sonoridades más suaves y consumido principalmente por un público blanco.

A principios de 1954 tocó en el quinteto de Art Blakey, en el grupo que fuera el antecesor de los Jazz Messenger, grabando en el mítico club Birdland, y a mediados de ese año formó junto con el baterista Max Roach el que sería su último y más importante grupo, el Clifford Brown and Max Roach Quintet.

Este quinteto, que fuera uno de los pilares del hardbop, lo completaban en piano Richie Powell (hermano menor de Bud Powell), George Morrow en contrabajo y Harold Land en saxo tenor (y en el final con Sonny Rollins). Con esta formación y en muy breve tiempo marcaron una huella imborrable en la historia del jazz, con clásicos como “Joy Spring”, “Sandu”, “Delilah”, “Jordu”, “Darn that dream”, “Daahoud” y muchos más.

Roach, a su turno, escribiría música “que se volvió parte de la banda sonora del movimiento por los derechos civiles, la más notable de esta We Insist! The Freedom Now Suite [¡Insistimos! La suite de Libertad Ya]” (Washington Post, 27/1/14).

La corta pero intensa vida de Brownie terminó el 26 de junio de 1956, cuando yendo de Filadelfia a Chicago chocó el auto en el que iba y falleció junto con Richie Powell y su esposa.

Clifford fue un verdadero gigante y una influencia para todxs lxs músicxs que lo sucedieron, desde Lee Morgan, Donald Byrd hasta Wynton Marsalis, escribiendo una de las páginas más ricas del jazz y siendo una verdadera fuente de inspiración y de consulta constante./

En esta nota

También te puede interesar:

Diálogo con Laura Hatton, Roberto Rutigliano y Marcelo Gutfraind, en la radio de Músicxs Organizadxs.
A veces un genio del futbol, otras una figura de rebeldía, o hasta de debacle personal.
57 años atrás, el jazzero daba forma a esta canción de duelo y despertar.
El evento de freestyle más reconocido y la rebeldía de la juventud.
Autora de las bandas sonoras La Naranja Mecánica, Tron y El Resplandor y del exitoso Switched-On Bach, esta pionera de la música sintética reapareció en escena semanas atrás, a poco de cumplir 81 años.
En una nueva emisión del ciclo de entrevistas de Músicxs Organizadxs, hablamos con Cecilia Gauna, Guido Martínez y Chiqui Ledesma.